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Vuelven los cortes viarios para paralizar el país

Crónica. Los manifestantes obstruyeron la A-27 antes del Polígon Riu Clar, formando largas colas de vehículos atrapados

Iñaki Delaurens

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A-27 cortada a las puertas del Poligon Riuclar. Foto: Pere Ferré

A-27 cortada a las puertas del Poligon Riuclar. Foto: Pere Ferré

Tras varios días de tensión rebajada y donde ha reinado la calma, Tarragona vuelve a salir a la calle. Después de los altercados nocturnos que sucedieron a la publicación de la sentencia del Procés, se había instalado una tregua en la que predominaban los actos pacíficos. Tras las elecciones generales y la concentración en La Jonquera en el marco de las protestas del Tsunami Democràtic por toda Catalunya, un gran interrogante se posaba sobre Tarragona.     

Este martes a media mañana, después de que los gendarmes expulsaran de suelo francés a los manifestantes de la frontera norte, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), la Assemblea Juvenil URV y Batzac convocaron para las 19 horas una concentración en el Campus Catalunya de la URV, bajo los consejos: «Porteu roba d’abric, calçat còmode, aigua i queviures». 

Así, cerca de 300 jóvenes, y otros no tanto, independentistas acudieron a la facultad tarraconense y en un primer momento decidieron cortar la A-7 a la altura de Tarragona. Apenas afectó al tráfico de vehículos por la rápida intervención de los Mossos desviando los coches y tras veinte minutos, la marcha prosiguió dirección Valencia hasta la A-27. 

Allí, a las puertas del Polígon Riu Clar, volvieron a cortar la vía rápida en los dos sentidos de la marcha, tanto hacia Tarragona como Valls, y todos sus carriles de circulación. Ahora sí, se provocaron largas colas de coches. Bloqueo. Uno de los objetivos de la protesta cumplido. Por otro lado, la A-7 ya quedó despejada y se reabrió la autovía en sentido sur.

El corte de la segunda autovía fue bastante más largo, de cerca de 40 minutos. Algunos conductores atrapados intercambiaron insultos con manifestantes, pero no se llegó a las manos. 

Tras unos momentos de dudas y consultas se decidió regresar a Tarragona, hacia la T-11. Regresando dirección sur de la A-27, los manifestantes caminaban entonando cánticos de protesta entre los coches bloqueados, algunos incluso les animaban con pitidos.

Ya en la T-11, se cortó brevemente esta vía de conexión entre Tarragona y Reus. La concentración avanzaba a buen ritmo de vuelta a la capital provincial, a la que se accedió por uno de sus puntos de entrada más importantes, la Avinguda Roma.

Escenario de una atípica jornada de reflexión el sábado, con numerosas actividades lúdicas, esta artería de acceso fue el punto final de la manifestación. Cerca de las 22 horas se decidía finalizar el acto de protesta a las puertas de la Imperial Tarraco y se decretaba para este miércoles una asamblea universitaria en la que se decidirán las siguientes acciones. 

Se vuelven a cortar carreteras para paralizar el país. Éste y también los vecinos. No serán las últimas movilizaciones. Muchas incógnitas siguen en el aire. Desde su magnitud económica a la capacidad de protesta y de respuesta policial. En cualquier caso, los periodistas seguiremos llevando «calçat còmode» para informar hasta dónde podamos llegar.

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