Los otros damnificados por el parón de la hostelería en Tarragona

Distintos proveedores de la provincia se quejan amargamente de que una de sus principales fuentes de ingresos ya lleva un mes sin actividad. Su facturación ha bajado considerablemente

Juanfran Moreno Marcelo

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Las vinaterías son unos de los distribuidores afectados por el cierre. FOTO: Pere Ferré

Las vinaterías son unos de los distribuidores afectados por el cierre. FOTO: Pere Ferré

El sector de la hostelería y la restauración en Catalunya está otra vez en jaque desde hace ya casi un mes. En concreto, desde el viernes 16 de octubre, el día en el que la Generalitat decretó el cierre de bares y restaurantes de cara al público y ahora solo pueden realizar servicios de delivery o take away, los dos grandes fenómenos que se han abierto camino en la sociedad de manera definitiva con la irrupción de la pandemia. 

Pese a que podrán reabrir el lunes, el panorama es desolador. Y no solo lo es para los restaurantes y bares en sí, sino que hay otros muchos damnificados que comprueban con angustia e impotencia como la hostelería se derrumba e impacta de manera directa e indirecta sobre sus negocios. 

«Ahora mismo solo estamos facturando un 35% del total de nuestros ingresos» 
Tomás. Dueño de la vinatería Clot Martell

Hablamos de unos proveedores que se han quedado sin su principal clientela desde hace un mes y que ve, como su fuente de ingresos se ha visto menguada de forma considerable. Una situación insoportable que distintos distribuidores de Tarragona analizan para el Diari.  

Las vinaterías sufren

La vinatería Clot Martell de Tarragona es una proveedora de alimentos y vinos, su gran especialidad, que está viendo como su principal arma para la facturación se ha visto interrumpida en las últimas semanas. «Ahora mismo estamos facturando solo un 35% del total, el resto pertenece a la distribución y ahora mismo estamos parados. Ya hace años que he intentado que la distribución no sea lo que más facture, pero siempre termina siéndolo», explica Tomás, uno de los dueños junto a su hermana de una vinatería que tiene más de 25 años de antigüedad.

Esta segunda parada de la hostelería –la primera fue durante la primera oleada– está siendo algo más llevadera para Clot Martell. Así lo afirma Tomás, aunque tampoco quiere que se entienda que están en una situación cómoda, ni mucho menos: «Yo diría que el primer parón fue peor, aunque tendría que hacer números. Ahora como tienda de alimentación de comida y bebidas sí que puedo abrir. Ahora vendemos un poco más, pero seguimos siendo una tienda de proximidad».

«Estamos parados desde hace un mes por el cierre de la hostelería. Solo hacemos servicios mínimos y con el personal mínimo, el resto está en ERTE»

Proveedor de cerveza de la ciudad

Para el dueño de Clot Martell la situación es insostenible y sobre todo lamenta la situación que están viviendo sus principales clientes: «Lo que tengo claro es que no hay un duro porque no puedes pretender que se paguen impuestos como un año normal cuando se está ingresando cero. Me quejo por mi parte, pero imagínate un dueño de un bar o de un restaurante».

ERTE en proveedores de cerveza

Otros distribuidores que están notando de manera potente el cierre de la hostelería son los de cerveza. Uno de los proveedores principales de Tarragona que prefiere no dar su nombre confirma que en estos momentos su actividad se encuentra casi parada en su totalidad: «Estamos parados por el cierre de la hostelería. Estamos haciendo servicios mínimos con personal mínimo. Los demás estamos todos en ERTE. No merece la pena estar en la calle porque no hay nada».

A diferencia de la vinatería, el proveedor de cervezas considera que este parón de la hostelería está siendo más duro de soportar que el primero: «Este es peor porque en el primero la gente venía de un rodaje económico bueno. Ahora si se abrió durante los últimos meses ha sido a regañadientes y a medias». 

Además, reconoce que compañeros de otras empresas también inmersos en el ERTE durante el último mes no han cobrado hasta el momento: «La situación es muy peligrosa e insostenible. Mucha gente ha pedido el ERTE y todavía no lo ha cobrado, ya que ahora esto lo gestiona la Generalitat y no el Gobierno».

Otros proveedores sobreviven

Otros proveedores que también se están viendo afectados son los de comida preparada. En este caso, el dueño de la empresa proveedora que tiene las croquetas y los canelones como principales productos prefiere mantenerse en el anonimato y alega: «Prefiero que no se sepa mi nombre, ya que no quiero decir ni que vamos bien, ni que vamos muy mal. Cada proveedor es un mundo».

En todo caso, la situación de esta distribuidora de comida preparada se encuentra en un momento complicado, aunque no tan grave como el de otros proveedores. «Es verdad que tenemos muchos clientes que son de la restauración, pero también tenemos muchos clientes que venden en comercios y en paradas de mercado. Por eso puedo decir que nosotros estamos vendiendo igual o más que en una situación normal.

«Hace años que intento que la distribución a la hostelería no sea lo que más facture, pero siempre termina siéndolo»
Tomás. Dueño de la vinatería Clot Martell

Lógicamente nos afecta, pero no tanto como a otros que se dedican completamente a la restauración. Tengo conocidos que ahora se han tenido que adaptar a vender a pequeños comercios».

Comparando este segundo parón de la hostelería con el primero, el proveedor de comida preparada cree que el de marzo fue mucho peor para todos: «Este parón no está siendo tan fuerte como el primero, ya que la actividad de la hostelería no está completamente parada. Ahora hay restaurantes que apuestan por el delivery y el take away y les está funcionando. Tengo clientes de restauración que me están gastando todo el pedido de las croquetas».

Sin embargo, no le resta importancia a este parón y cree que ya no se puede alargar más en el tiempo, sobre todo por los hosteleros: «No es una situación soportable. Nos hemos pasado ya del límite. Tengo clientes que ya no abren persianas y han cerrado definitivamente. El viernes pasado, por ejemplo, me envió un mensaje uno de mis clientes diciéndome que cerraba definitivamente. Y no ha sido el único en las últimas semanas». 

El apunte

Los hosteleros ven inasumible el plan de apertura. El Gremi de Restauració de Barcelona ha alertado en las últimas horas que tener que cerrar a las 21.30 horas dificulta que muchos bares y restaurantes retomen la actividad, sobre todo para aquellos en que las cenas es su ingreso total, suponiendo más del 50% de la facturación. 

«De cara al segundo tramo (a partir del 7 de diciembre), y con la vista puesta en la campaña de Navidad, será necesario ampliar el horario como mínimo hasta las 00.00 horas, lo que requerirá revisar el toque de queda, y hasta las 01.00 horas en el tercer tramo», defendió el gremio en un comunicado emitido durante la tarde de ayer.   La patronal también ha puesto en valor que el Procicat haya aprobado unas condiciones para la reapertura «más favorables» respecto a las que había planteado Salud en un primer momento. 

«No es una situación soportable. Nos hemos pasado yadel límite. Tengo clientes que ya no abren persianas 
y han cerrado definitivamente»
Proveedor de comida rápida

El Gremi de Restauració de Barcelona ha advertido además que no pueden esperar «ni un minuto más» a prepararse para la campaña de Navidad porque considera que en términos de consumo es estratégica para muchos sectores, también para la restauración, y aún más este año. 

Ha reclamado el compromiso de no volver a cerrar la restauración porque es un motor económico «demasiado esencial» como para no asegurarles un funcionamiento viable y estable independientemente de la evolución de la pandemia.    

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