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Los comercios que tiran del carro en plena crisis del coronavirus en el Camp de Tarragona

Son muchos los establecimientos de productos esenciales que no pueden bajar la persiana. Los de alimentación suponen un pilar básico pero han tenido que adaptarse y tomar medidas

C. P / C.M / C.S

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El Mercat Central de Tarragona ha reducido su horario. FOTO: PERE FERRÉ

El Mercat Central de Tarragona ha reducido su horario. FOTO: PERE FERRÉ

Las tiendas de alimentación son uno de los servicios esenciales que deben permanecer abiertos durante esta crisis del coronavirus. La imagen de estanterías vacías en los supermercados y la aglomeración de gente para llenar los carros durante los primeros días de confinamiento se ha ido desvaneciendo.

Una frutería de la calle Barcelona de Salou que sigue abierta. FOTO: Alba Marné

Las grandes cadenas como Bon Preu o Mercadona han aumentado sus ventas aunque no han querido dar cifras concretas. También han incrementado las medidas de seguridad: controlan el aforo, intentan garantizar que haya un metro de distancia entre las personas, se proporcionan guantes a los clientes, han incrementado la limpieza y han reducido su horario de apertura de 09.00 a 19.00 horas o hasta las 20.00h en el caso de Bon Preu. En ambos supermercados durante esta semana están instalando mamparas protectoras en las cajas. Pero lo más importante: aseguran que el suministro de productos básicos está garantizado.

El pequeño comercio

En estos momentos, más que nunca el pequeño comercio se reivindica como esencial. En el caso de Tarragona el centro neurálgico sigue siendo el mismo: el Mercat Central. Es quien toma el pulso de esta ciudad. Las paradas están funcionando, a pesar de haber reducido el horario. Abren de nueve de la mañana a tres de la tarde. Maria Virgili, es la propietaria de la Carnisseria Virgili. Y lo tiene claro. «No dejaremos de dar servicio a la población, no les dejaremos sin comida. Que les quede claro», afirma rotundamente Virgili. Eso sí, para tratar de evitar lo máximo posible el contagio, la empresa ha organizado dos turnos. «Cada vez que cobramos a alguien, limpiamos el datáfono y la máquina», comenta Maria, quien explica que los productos que más compra la clientela son la carne picada, las hamburguesas y para hacer estofado. «Se nota que hay niños en las casas y tiempo para hacer comida elaborada», comenta Virgili. La carnicería ha dejado de hacer platos elaborados y de contar con género que viene de afuera, como es el caso de la carne de Nebraska.

«No dejaremos de dar servicio a la población, no les dejaremos sin comida», explica Maria Virgili de la Carnisseria Virgili del Mercat Central de Tarragona

Los más perjudicados han sido los paradistas de los mercadillos ambulantes ya que se han prohibido en la mayoría de poblaciones como Tarragona, Reus o Cambrils. Según Josep Gómez, presidente la Associació de Marxants de la Província del Camp de Tarragona, tan solo le consta que algunas paradas de alimentos vayan a pequeños pueblos como en el caso de La Selva del Camp.

Los mercadillos ambulantes se han prohibido en la mayoría de poblaciones 

Los hornos de pan también se han tenido que adaptar. Como explica Núria Ortega, del Forn de Pa l’Eixample de Cambrils, lo único que no ha variado es el horario de las 7.30h a las 13.30 horas. La cambrilense asegura que el primer fin de semana de la cuarentena notó una mayor afluencia de clientes que compraron género por el miedo a quedarse sin alimentos en casa. Ahora los clientes acuden con normalidad. «Hay algunos que siguen viniendo cada día a buscar el pan y otros que ahora prefieren hacerlo dos veces por semana», dice.

«Hemos notado mucho la afectación en el reparto de pan», dice Núria Ortega, del Forn de Pa l’Eixample de Cambrils 

La cambrilense apunta que el estado de alarma ha repercutido negativamente en la economía de su negocio. «Hemos notado la afectación en el reparto. Muchos de los negocios a los que les llevamos el pan han tenido que cerrar. Por suerte todavía lo podemos llevar a los supermercados y a dos locales más», notifica Ortega.

Las farmacias y las ópticas siguen al pie del cañón

Las farmacias también están viviendo con preocupación la pandemia del coronavirus. En la farmacia Mireia Valls-Cristina Lobaco de Cambrils se han adoptado una serie de medidas para proteger a sus trabajadores y a sus clientes. La más notable es la instalación de mamparas en las cajas para que las farmacéuticas puedan trabajar con mayor comodidad y atender con seguridad a los usuarios.

Los esenciales que no se ven: de los quioscos a los talleres mecánicos

No son tiendas de alimentación ni de productos sanitarios pero también son consideradas como esenciales. En pleno estado de alarma también pueden seguir ofreciendo sus productos y servicios los quioscos, los estancos, las tiendas de animales de compañía, las clínicas veterinarias, las tintorerías o lavanderías, servicios de limpieza, correos, tiendas de informática o equipos tecnológicos, gasolineras, así como los talleres mecánicos.

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