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Los 'campeones' que votarán este 28-A por primera vez

Cambio legal. Los reusenses Samuel, Lorenzo, Pedro y Marta están felices. En España 100.000 discapacitados recuperan el derecho a sufragio. Algunos debutan el domingo en las urnas

Raúl Cosano

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Samuel, Lorenzo, Pedro y Marta, en su residencia del Taller Baix Camp, en Reus. Todos podrán votar el 28-A.  Foto: Alfredo González

Samuel, Lorenzo, Pedro y Marta, en su residencia del Taller Baix Camp, en Reus. Todos podrán votar el 28-A. Foto: Alfredo González

Marta Nomdedeu está exultante y conversadora, como motivada por la semana de los debates calientes entre candidatos. «Estoy muy contenta. Antes me sentía muy triste, apagada por no poder votar y ahora he podido recuperar ese derecho», cuenta esta reusense de 36 años que el domingo podrá votar por primera vez desde 2011. Entonces perdió el derecho al sufragio. «Poder votar después de tanto tiempo es una alegría. Había votado desde los 18 pero una vez pasé a estar tutelada me quedé sin hacerlo», cuenta Marta, entusiasta de la política. «Me gustan los debates, sigo las noticias… Desde pequeña me ha encantado». 

Ella es una de las 100.000 personas en España discapacitadas intelectuales que han ganado un derecho a voto que tenían arrebatado. El pasado otoño recibieron una gran noticia para su causa: el Congreso de los Diputados modificó la ley electoral para permitir que los discapacitados obtuvieran el derecho a voto, convirtiendo a España en el octavo país de la UE que permite a este electorado participar en las elecciones de pleno derecho; otro paso más para esos ‘Campeones’, reivindicados de un tiempo a esta parte por Javier Fesser en su premiada película.  

Anna Morell, referente de la Fundació Tutelar de les Comarques de Tarragona, aplaude este «progreso para las libertades» de estos ciudadanos: «Ellos están incapacitados legalmente a través de un proceso judicial y eso implicaba que no tenían derecho a voto, se les quedaba anulado». 

Con el cambio de legislación, recuperan la opción de sufragio. «Eso implica que puedan ir a votar con toda libertad. Muchos chicos incapacitados estaban muy interesados en ello. A lo mejor habían tenido ese derecho antes pero por las circunstancias que fueran habían pasado por un procedimiento de incapacitación y se les había retirado», añade Morell. 

«Tanto luchar hasta conseguirlo»
Algunos, como Marta, se sienten reconfortados por esa pequeña victoria, que es íntima, pero a la vez grandiosa para ellos. «Somos personas iguales que el resto. ¿No somos nada? Tenemos discapacidad, sí, estamos en este colectivo, pero somos muchas personas con esto. ¿Por qué hasta ahora no nos tenían en cuenta? Tanto luchar y lo hemos conseguido. Sólo pedíamos recuperar un derecho que nos habían quitado». 

A Pedro Blanco (38 años) le interesa menos la política, pero celebra igualmente que este domingo pueda depositar la papeleta en la urna, algo inédito para él: «Me parece bien el cambio porque supone ganar un derecho. La política no me hace mucha gracia porque pienso que todos miran por su bolsillo, pero nunca he votado y tenía ganas de hacerlo». 

"También somos personas y ciudadanos. Nos merecíamos poder votar como el resto", dice Marta Nomdedeu

Lorenzo López (32 años), que también reside en esta residencia del Taller Baix Camp, en Reus, reconoce estar «muy contento»: «Siempre he votado, cuando podía, desde los 18 hasta los 27 pero cuando me incapacitaron ya no pude». Lorenzo confiesa no seguir demasiado la política, algo que no es obstáculo para tomar partido este 28-A: «Me gusta tener ese derecho de votar y de opinar sobre quién quiero que gobierne». A veces se les escapa una vena rebelde y reivindicativa. «Era una injusticia. ¿No vivimos aquí, igual que los demás?», se pregunta Lorenzo. Marta incide: «A veces nos sentimos olvidados. Nos tendrían que dar más apoyo y ayudas». 

Samuel Julián (39) tampoco podía votar hasta ahora. «Cuando la monitora me dijo que esta vez sí podría dije ‘¡Aleluya!’. Me alegré muchísimo», admite, no sin ahorrarse su visión crítica: «Somos unas personas más. Esto contribuye a que no nos vean diferentes. Hay que ir juntos. Somos normales y corrientes. Podemos votar como cualquier persona». 

"Lo único que le pido a los políticos es que den faena, que creen trabajo para los que no lo tienen", sostiene Samuel Julián

«A la hora de decidir el voto me informo por las noticias, los debates, lo que dicen los programas y los candidatos...», cuenta Marta. A Samuel, exigente, no le gusta demasiado lo que percibe. «Veo a personas que querrían trabajar y no pueden o a gente que está sin casa o que tiene que buscar comida en los contenedores. Yo tengo trabajo, pero ¿y si un día me quedo en la calle?», se pregunta. 

Por eso Samuel tiene claro qué le va a pedir al político que quiera convencerle en estas últimas horas antes del decisivo 28-A: «Lo único que le pido, y lo digo con la mano en el corazón, es que dé faena, que cree puestos de trabajo para las personas que no tengan. Y que todo el mundo pueda tener un piso como dios manda». 

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