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Las piernas de Minerva protegen la Muralla

Patrimonio. El relieve de la diosa de la sabiduría fue descubierta en los años treinta. Se puede contemplar desde el Passeig Arqueològic

CARLA POMEROL

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El relieve se encuentra en el tramo final del paseo y el más antiguo, cerca de la Porta dels Socors. FOTO: PERE FERRÉ

El relieve se encuentra en el tramo final del paseo y el más antiguo, cerca de la Porta dels Socors. FOTO: PERE FERRÉ

La muralla de Tarragona cuenta con infinidad de detalles singulares que dan personalidad y argumento –más si cabe– a uno de los monumentos insignia de la ciudad. Paseando por el Passeig Arqueològic, los cinco sentidos se conjuran para descubrir los rincones más peculiares. A pocos metros para llegar a la Porta dels Socors, el tramo final del paseo, levantamos la mirada y nos encontramos con un detalle que vale la pena destacar: la Minerva, un relieve que muestra el cuerpo de la diosa de la sabiduría, solo de cintura para abajo.

Este curioso relieve se encuentra en la Torre de Minerva, ubicada en el tramo más antiguo de la muralla. Se sabe por el tamaño de los bloques de piedra, más grandes que el resto, por eso de proteger el campamento militar y mostrar así más poderío. Hablamos del siglo III a.C. La Torre de Minerva, en época romana, era un elemento de defensa. Todavía hoy se puede adivinar las troneras por donde se disparaban las flechas. En su interior se conserva la sala de guardia que, por el momento, no es visitable.

Según relata el historiador tarraconense Paco Tovar, en los años treinta, las malas condiciones meteorológicas –algunas fuentes apuntan a un rayo– acabaron derrumbando parte de la muralla que protegía esta torre –este tramo fue añadido más tarde, siglo II a.C–. Fue entonces cuando apareció el relieve de la Minerva, hecho con la misma piedra que la muralla. Solo se conservaba la figura de cintura para abajo. ¿Y qué hacía la divinidad de la sabiduría en una torre de defensa? Minerva también era la diosa de la estrategia militar y nada mejor que su imagen para proteger, no solo la muralla sino uno de los accesos a Tarraco, como es la Porta dels Socors –la más próxima a la Via Augusta–.

¿Y cómo se supo que se trataba de Minerva, si no se le veía la cabeza? Para empezar, se sabía que el vestido era de mujer y que en el escudo oval se podía ver una medusa. Éste era un elemento clave, ya que Perseo cortó la cabeza a Medusa para entregársela a Minerva. Además, el relieve entre la pierna y el escudo se puede ver una lanza. La posición de los pies dejan entrever que la figura estaría apoyando su cabeza en ella. Todo ello hizo adivinar que se trataba de la diosa Minerva.

Otra de las curiosidades relacionadas con este relieve se encuentra en el interior de la torre, donde se guardaba la maquinaria de guerra. En una de las piedras se puede ver un grafiti de la época, hecho con un cuchillo, con el mensaje M.Vibio Mnerva. De la inscripción, hecha hace 2.200 años, se puede interpretar, según los historiadores, que quizás un soldado o un operario de turno, dedicó la torre a esta diosa. A modo de anécdota, según Tovar, este grafiti es la segunda inscripción en latín más antigua del mundo. La primera se encuentra en Roma.

Ahora, el debate se centra en el futuro del relieve. ¿Es conveniente dejar la figura original en la muralla o es preferible sustituirla por una réplica a tamaño real y conservar la auténtica en un museo, alejada de las adversidades climatológicas?

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