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Tarragona Revulsivo comercial

Las ferias ambulantes buscan el reto de especializarse y hallar mejores ubicaciones

La Fira Medieval celebra su 25 aniversario, en una edición marcada por un descenso de público, que la organización achaca al cambio de fechas y la incertidumbre social

AGNÈS LLORENS

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El Pla de la Seu con los diferentes ‘stands’ de la feria. FOTO: alfredo gonzalez

El Pla de la Seu con los diferentes ‘stands’ de la feria. FOTO: alfredo gonzalez

Público específico, un lugar idóneo que, preferiblemente, sea de paso y un margen largo de días de fiesta para permitir la máxima afluencia. Estas son, a grandes trazos, las condiciones que deben cumplirse para que una feria ambulante metropolitana tenga éxito y pueda pervivir al paso del tiempo.

Así lo confirman tanto los organizadores de la Fira Medieval –que se ha celebrado con desigual éxito este fin de semana– como los expertos en comercio de la ciudad, que destacan que el modelo de comercio ambulante debe encontrar tanto las condiciones óptimas de vendedores y ubicación como una buen estrategia de promoción para asegurarse su buen funcionamiento, que a menudo repercute en beneficio de los negocios estables que se encuentran a su alrededor, por lo que destacan su importancia.

Cambio de fechas

Estas son algunas de las premisas necesarias que apunta el responsable de la de l’Associació Medieval de Tarragona, Josep Maria Valderrama, organizadora de la Fira Medieval de Tarragona que cada año se celebraba por el puente del Pilar en los alrededores de la Catedral.

Este 2019, la cita con los consumidores ha celebrado 25 años con un cambio de fechas, ya que, según la organización, la Diada Castellera que se celebró el pasado 12 de octubre obligó a desplazar la cita en el calendario, lo que ha supuesto una merma del número de visitantes.

Tanto es así, que la organización del evento cifra en un 60% del público de años anteriores la asistencia total de ciudadanos a la Fira, en una edición que tuvo en la jornada del sábado −en especial durante la tarde− las mejores cifras de asistencia de la edición de este año.

Los responsables de las diferentes paradas certificaban la merma de clientes respeto a ediciones anteriores. «La verdad es que en años anteriores quizá habíamos vendido más», explica Eli, desde el stand de Nómada, en el que durante todo el fin de semana ha ofrecido sus productos de joyería y bisutería. Ella, como otros vendedores y artesanos, es de la opinión que «tanto el tiempo como el cambio de días con respecto a las fechas habituales no nos ha beneficiado».

Una cita muy arraigada

A pesar de esta 25 edición más floja, el organizador de la feria, Josep Maria Valderrama, se muestra muy seguro a la hora de evaluar la fórmula de éxito de una cita que puede llegar a congregar hasta 15.000 visitantes.

«La Fira Medieval es un evento que está consolidado, porque se celebra en un espacio único, como es la Part Alta, en el que trabajamos mucho para que todo salga bien», asegura el presidente de l’Associació Medieval de Tarragona, que reitera que «una de las claves del éxito de la feria es el hecho de que se celebra tan sólo una vez al año, que está diferenciada y en la que intentamos maximizar la calidad».

Los comerciantes  destacan la necesidad de buscar calidad y buenos espacios

Según la opinión de Valderrama, el hecho es que la Fira Medieval se ha convertido en un polo de atracción de visitantes por las calles del casco antiguo.

Varios comercios de la zona lo certifican. Este es el caso de Inma, que regenta el Bar Solet, ubicado casi entre los distintos stands, que explica que «por ejemplo, un domingo como hoy –cuando hay feria– notamos mucha más clientela de lo que es habitual». En su opinión, «ferias como esta atraen también a personas de poblaciones cercanas y son muchos los que toman su consumición, ya sean visitantes o el mismo personal de la feria».

También los comercios estables de la zona reconocen el poder de atracción de la feria. Este es el caso de Raquel, responsable del comercio de venta al granel de perfumería ‘La botica de los Perfumes’, ubicada en el Carrer Major, que destaca que «habitualmente trabajamos más cuando hay ferias de este tipo, en especial durante ferias como esta, que se ubican en una época en la que todavía no es pleno invierno».

Buscando soluciones

Según confirma el Ayuntamiento de Tarragona, anualmente se celebran en el conjunto de la ciudad alrededor de una decena de ferias: el Mercat Català, la Fira Medieval, la Fira Esotèrica, el Firavida, el Tast Social, la Fira de l’Oli, la Fira del Vi, la Fira de Nadal y la Fira de l’Artesania.

En este marco de actividad, cada una de las citas de comercio ambulante tiene el objetivo de destacar, reinventarse y buscar el mejor ensamblaje con la oferta estable. Es en este sentido que se pronuncian algunos de los responsables del área comercial de la ciudad.

«La verdad es que toda actividad que se genere es buena para la salud comercial de la ciudad, ya que la actividad siempre supone gente y, por tanto, consumidores», explica el responsable de la Via T, Salva Minguella.

La oferta de los paradistas se centraba en artesanía y ocio. FOTO: ALFREDO GONZALEZ

En este punto, Minguella destaca también que es importante hacer una apuesta por la calidad para mantener y alargar la vida de las actividades de comercio ambulante. «Es importante diferenciar las ferias que, por su organización, oferta o ubicación, tienen una calidad destacada de las que, desgraciadamente, no la tienen», apunta Minguella, que sostiene que para que haya un clara simbiosis entre los dos tipos de comercio −estable y ambulante− la oferta de las ferias debe ser «cada vez de más calidad, buscando aquellos comerciantes especializados que pueden aportar un plus y aquellos productos que marquen la diferencia».

En términos similares se expresa el presidente del Consell Territorial de PIMEComerç Tarragona, Florenci Nieto, que destaca que la tradición de la venta ambulante nace de una tradición ancestral que es importante considerar y resguardar. «Los mercados no estables forman parte de nuestro ADN y este ya es un motivo importante para tenerlos en cuenta», argumenta, al mismo tiempo que destaca que «el hecho de que este tipo de comercio provenga de tiempos remotos no significa que no puedan aplicarse cambios para garantizar su óptimo funcionamiento».

En este sentido, las claves de futuro pasan, según Nieto, por favorecer un mayor contacto entre ferias y comercios estables. «Es importante evitar la dispersión y buscar los mejores lugares para que la feria tenga el máximo éxito posible», argumenta el presidente del Consell Territorial de PIMEComerç Tarragona, al mismo tiempo que señala que «si se evita la dispersión es asumible que los comerciantes estables se beneficien de las ferias y viceversa».

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