Tarragona Educación

La vuelta al cole canina

Los perros también tienen clases, junto a las familias, para una buena convivencia en el hogar

Gloria Aznar

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El educador canino Marcos J. Ibáñez en una sesión con varios perros en la escuela Takoda de Valls.

El educador canino Marcos J. Ibáñez en una sesión con varios perros en la escuela Takoda de Valls.

Los animales domésticos, los perros en este caso, no vuelven al cole, aunque sí sufren sus consecuencias. Después de más de medio año compartiendo juegos y espacio con sus amos más jóvenes, de nuevo se ven solos en casa, lo que se puede traducir en angustia o frustración. Lloran, ladran y cambian de comportamiento. Es lo que se conoce como ansiedad por separación, que ya la vivieron en mayor o menor medida tras el confinamiento. «Es lo que más se está produciendo estos días e incluso en la asociación Galgos 112 hemos tenido tres devoluciones de animales», comenta Fàtima Ruiz, quien gestiona esta protectora en Tarragona.

Fàtima Ruiz, en la escuela canina Takoda, en Valls. Foto: Pere Ferré

La ansiedad por separación se puede evitar o, como mínimo, mitigar, con pequeñas pautas. Lo indicado hubiera sido ponerlas en marcha antes del arranque del curso escolar, aunque todavía se está a tiempo. Como en el desconfinamiento, para paliarla, se debe procurar mantener la independencia del animal dentro de casa. «El perro tiene que saber entretenerse solo. Para ello necesita los juguetes apropiados, que les hagan descargar tensión por la boca como los destinados a moder o huesos naturales». Si la situación persiste, es aconsejable acudir a un profesional.

En positivo
«Chillar y reñir no es una opción a la hora de educar a un cachorro, ya que se genera miedo en el animal. El perro obedece porque tiene miedo, pero ¿realmente es esto lo que se quiere?»

Entre ellos Fátima Ruiz, educadora y miembro del equipo de la escuela de formación canina Takoda, en Valls (https://www.takoda.es/). Porque si bien los canes no atienden desde el pupitre, sí necesitan unas pautas de comportamiento que haga más fácil la convivencia con sus dueños. Unas clases mano a mano entre animal y humano.

Marcos, con uno de los perros. Foto: Pere Ferré

En la escuela vallense, la educación empieza a partir de los tres meses de vida, aunque no es incompatible con las clases a adolescentes y séniors. «A los cachorros se les enseñan cosas básicas. Y también empezamos a explicar a las familias qué tipo de material es conveniente para pasear. Los propietarios tienen que utilizar de forma correcta la correa para que, sobre todo, no se produzcan tirones», apunta Fàtima.

Entonces, la primera pregunta es ¿collar o arnés? «Arnés», dice la profesional. Sin embargo, «al mismo tiempo recomendamos que se les ponga un collar para que empiece a notar alguna cosa en el cuerpo porque a veces se giran, se muerden o hacen la croqueta». Respecto a los arneses, Fàtima indica que no todos son válidos, de tal manera que algunos son contraproducentes, ya sea porque les provoquen lesiones o un exceso de desarrollo de la parte del pecho. «Los mejores son los de toda la vida, en forma de ‘H’ o ‘Y’».

Un can atiende las indicaciones de Fàtima. Foto: Pere Ferré

Comunicación corporal
Tener un animal tranquilo y obediente, que se pueda llevar a todos los lugares, requiere de un trato adecuado durante su etapa de cachorro. «Nosotros trabajamos de forma personalizada», señala Fàtima, en referencia a la escuela Takoda. En el centro asisten a cada individuo atendiendo a sus características, estado emocional y necesidades, unos ejercicios que se llevan a cabo con los dueños. Pero para evitar algunos de los errores más habituales, la educadora aporta una serie de claves que se pueden poner en práctica en casa.

Así, en primer lugar, se debe tener en cuenta que no son juguetes, por muy amorosos que puedan parecer. «Si se les molesta, se juega a enfadarlos -y esto se hace mucho- a la larga detona en problemas. Se pueden volver irascibles porque, en realidad, molestar no es jugar». Asimismo, la total ignorancia de la comunicación canina lleva a veces a situaciones conflictivas. Un ejemplo típico es cuando el animal se estira boca arriba. «Es una señal que se malinterpreta mucho. Se entiende que quiere caricias, cuando en realidad lo que está diciendo, muchas veces, es que le dejes tranquilo. En Takoda tenemos muchos casos en los que al acariciarlo, el perro marca. Y ocurre sobre todo con los niños».

Escuela canina Takoda, en Valls. Foto: Pere Ferré

En cuanto a los juguetes, Fàtima incide en los más apropiados, «los que emiten ruido los activan y los ponen muy nerviosos. Un cachorro no los necesita. Ya están suficientemente activados». Mientras, la socialización es básica para las futuras relaciones con sus congéneres. Esta debe ser gradual, una vez que al cachorro se le hayan administrado todas las vacunas. En este sentido, Fàtima remarca que el gran error que se comete es tener contacto con muchos inputs desde el primer día ya sean estos perros, coches o personas. 

«Si un perro se coloca boca arriba no siempre pide caricias. Quiere decir que le dejes tranquilo»


«Una sobreestimulación también provoca problemas porque la información la tienen que procesar». Así, si se reside en el centro de la ciudad, se debe empezar por entornos tranquilos, pocos minutos, que empiece a familiarizarse con los olores, a subirse en el coche y poco a poco se van aumentando las salidas».

Del mismo modo se debe actuar en los encuentros con otros canes. «Es preferible que cuando vayan a saludar a otros perros, especialmente si son séniors, tengan una interacción pequeña para que el mayor no lo marque. Y en los pipican se debe evitar que los demás animales lo tumben o le muerdan porque no lo pasan bien y a medida que va creciendo hace lo mismo y se vuelve más antisocial.

Crecimiento
La fase adolescente

Aunque parezca irónico, los perros también se rebelan en su adolescencia, al igual que ocurre con los humanos. ¿Cómo? «Cuando son pequeños nosostros somos lo más interesante para ellos. Pero cuando llegan a la fase adolescente, esto no es así. El resto del mundo es más interesante que nosotros y tienen que experimentar», y esto se traduce en pequeñas acciones. Una de ellas es que de repente no acuden a la llamada del propietario. «En Takoda tenemos un plan de trabajo donde aplicamos ciertas normas, pautas y técnicas para que la situación no empeore y no se descarrile», bromea Fàtima, la educadora canina.

El rincón del adoptante.

Fundació d’animals del Camp de Tarragona

El objetivo principal es mejorar la calidad de vida de los animales no humanos residentes en el Centro de Acogida, conocida anteriormente como Última Llar. Lo desarrollamos mediante las campañas de esterilización, de apadrinamiento y voluntariado.
Hacemos difusión sobre la tenencia responsable mediante las redes sociales, la participación en ferias, haciendo talleres en centros educativos, etc. Todo esto con el fin de mejorar el respeto hacia los animales de compañía y su calidad de vida.

Información: Instagram i Facebook. @fundacioanimalstgn

Correu - info@fundacioanimals.org

Telèfon o whatsapp: 977 753 616
www.fundacioanimals.org

Rusk, 2 años.

Mestizo de perro de agua, de unos 25kg. Esterilizado. Es muy ‘peludito’ y encantador. Nos lo imaginamos con una buena familia aventurera para poder salir a pasear por montañas y lagos. Es un perro muy sociable y joven. Rusk será el nuevo miembro de tu familia y el amor que te dará será para siempre. Adóptalo y correspóndele.

Loba. 5 años.

Mestiza de loba, de unos 30kg. Esterilizada. Es una perrita fantástica, muy despierta y atenta. Es triste ver cómo la gent se deshace de animales tan nobles y que acaben en la calle solos y rechazados. A la Loba le gusta correr y jugar. Necesita mucho espacio, de manera que sería ideal que encontrara una familia con un gran jardín o tipomasía.

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