La falta de visitantes pasa factura a taxis y restaurantes

El pequeño comercio, sobre todo de la Part Alta, también sufre su ausencia tras un 2019 en que se dejaron 9,7 millones de euros

ÒSCAR LASCORZ

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La llegada de los cruceros beneficia principalmente a los establecimientos de la Part Alta.  FOTO: PERE FERRÉ

La llegada de los cruceros beneficia principalmente a los establecimientos de la Part Alta. FOTO: PERE FERRÉ

El hecho de que este verano no estén amarrando cruceros en el Port de Tarragona tiene fuertes repercusiones económicas para diferentes sectores de la ciudad, que durante los últimos años se había beneficiado enormemente de esta actividad.

Lejos quedará el impacto económico de 9,7 millones de euros que supuso la temporada pasada. Una cifra excepcional que batió todos los récords registrados anteriormente gracias a que de los 127.000 turistas que llegaron por mar a la ciudad, 90.000 se quedaron por Tarragona y sus alrededores. Es por eso que son muchos los sectores que prestan especial atención a cualquier novedad que llegue desde las aguas del Port de Tarragona.

El transporte, damnificado

Uno de los sectores damnificados es el de transportes, ya que tres de cada cuatro cruceristas usaron taxi o bus, además del trenet turístic, para movilizarse por la ciudad y el territorio.

El presidente de la Agrupación Provincial del Taxi en Tarragona, Joaquim Olivé, afirma rotundamente que «del verano no salvaremos nada». A su vez celebra las obras que se están llevando a cabo en el enclave tarraconense, ya que, según Olivé, «significa que el futuro es esperanzador para todos». Volviendo al presente, Olivé reconoce que esperaban el verano «con muchas ganas», ya que los cruceristas «suponen un empuje para el invierno».

Otro sector dañado de la ciudad es el tejido comercial. Para el presidente de la Via-T, Salvador Minguella, la falta de cruceros «no afecta tan directamente a las ventas de las tiendas del centro de la ciudad, ya que son una clientela que gasta más en la Part Alta».

Y es que es en los pequeños comercios del Carrer Major y Carrer Merceria donde la falta de cruceristas se deja notar más. Concretamente, en esas tiendas que ofrecen souvenirs. «Este mes de julio ha sido similar a uno de marzo» asegura Yonhara, trabajadora de la tienda Baracoa, quien reconoce que las vendas han descendido un 80%. En la misma línea se expresa Micaela, de Souvenirs Tarraco, quien lamenta que este año no se produzca el «fuerte impulso» que supone el desembarco de los cruceristas, y es que «hasta ahora hemos hecho un 5% de la caja del año pasado».

En general, los comercios se toman este 2020 como un «año de transición». Así lo define Manuel, de la tienda Mediterrani, quien prevé que sea un verano para «cubrir gastos». «El año pasado en un día fuerte se podía registrar una caja hasta cinco veces más potente», cifra Manuel.

Un sector que también está sufriendo es el de la restauración. El presidente de la Asociación de Restaurantes de la Part Alta (ARPA), Julio Rebenaque, asegura que la restauración lo está notando «mucho» después de dos últimos años donde «el turismo ha crecido bastante en la ciudad». «Ahora es la época en que los restauradores hacemos caja y resulta que es muy floja. No me quiero imaginar como será el invierno», dice Rebenaque quien augura un futuro «negro».

El presidente cifra el declive de afluencia de turistas en restaurantes de la ciudad en un 60% menos respecto al 2019.

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