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Josep Sánchez Cervelló: «Hay que buscar el centro y los consensos políticos»

Entrevista a Josep Sánchez Cervelló, historiador

Xavier Fernández José

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Cervelló es responsable del Centre d’Estudis sobre Conflictes Socials. FOTO: Alfredo González

Cervelló es responsable del Centre d’Estudis sobre Conflictes Socials. FOTO: Alfredo González

Josep Sánchez Cervelló es decano de la Facultat de Lletres de la URV y uno de los mayores expertos catalanes en la historia de la Guerra Civil.

¿Y ahora qué?¿Qué podemos hacer para reconducir la situación de conflicto?
El Govern debería replantearse la situación política de manera global y debería percibir que hay muchas personas que no están de acuerdo. Se debería ampliar la base de confort de la población. 

Confort social y económico.
La crisis ha frustrado las expectativas de la gente de una vida mejor. Se han perdido oportunidades laborales. La sanidad está hecha una porquería. Las universidades están mal financiadas. 

«El pasado es poco útil para construir el futuro.El futuro se construye con la gente que tiene voluntad de diálogo y ganas de mejorar»

Y eso provoca que suban las matrículas.
Recibimos nuestro salario gracias a que hemos aumentado el precio de las matrículas. Esto es una contradicción en si misma e impide que gente que quiere acceder a la universidad, lo haga. La Universidad tiene que continuar siendo un ascensor social. 
Se ha llegado a comparar la situación actual de violencia con el ambiente preGuerra Civil o con conflictos armados.
No hay comparación posible. Entre otras cosas porque la Guerra Civil estaba larvada desde que el rey Alfonso XIII se exilió. La violencia se debe a que ha habido frustración.

¿Qué cree que provoca esa frustración?
El que la gente pensaba que todas las utopías podían ser viables. Y no lo son. Cuando los anhelos no se consiguen el recurso a la violencia es ‘fácil’. Hay que dar paso a la política.

Complicado.
No es fácil porque estamos en un periodo electoral. La derecha espera que los otros se equivoquen para poder hegemonizar el poder. Creo que la conjunción de las derechas no sumará, por lo que estoy viendo en las encuestas.

Faltan puentes.
El Govern debería ser capaz de buscar una vía que no sea de enfrentamiento total, de choque de trenes. Si no, el conflicto será aún más difícil de solucionar.

Vox reclama la declaración del estado de excepción. Por desgracia, hay precedentes.
Sí. Los hechos de Vitoria, el País Vasco... No resuelve nada sino que provoca más rabia. Hay sectores que piensan que «cuanto peor, mejor» y eso no es así. Hay que buscar el centro político, perseguir consensos, dialogar, intentar que el país vaya mejor.

Parece casi imposible.
Debemos convivir con las contradicciones que tienen todas las sociedades y procurar que pese a esas contradicciones se acepte al otro de la mejor manera posible.

Más política y menos enfrentamientos.
La política acabará siendo necesaria, aunque ahora vivamos momentos muy cruentos. La situación hay que solucionarla políticamente, pactando, no con cargas policiales. Es lo necesario y lo que se hace en todos los estados consolidados. Y España es un estado consolidado y democrático, pese a que algunos piensen que la democracia solo existe cuando te dan la razón. 

Las aspiraciones catalanas independentistas son históricas. No se ha conseguido nunca el famoso ‘encaje’.
Hay dos fechas claves en el imaginario catalán: 1640 (la Guerra del Segadors) y 1714 (la Guerra de Sucesión). Pesan mucho en los referentes independentistas.
Hablaba antes de la crisis económica. Una de las reivindicaciones del independentismo es obtener más fondos. En su día se habló de que el concierto económico, al estilo del País Vasco, podía ser una solución.

Jordi Pujol lo rechazó. Prefirió el peix al cove. Así podía hacer negocietes. Una parte del déficit estructural que sufrimos en Catalunya se debe a ese rechazo.
La historia es fundamental para entender el presente, desde luego, pero ¿cree que se tendría que mirar más al futuro y no tanto al pasado?

El pasado es poco útil para construir el futuro. El futuro se construye con la gente que tiene voluntad de diálogo y ganas de mejorar las cosas.

¿Se debería pensar más en las personas que en las patrias?
Tenemos conflictos con las banderas, el himno... Es fácil dar la culpa a España o a Catalunya. Ninguno es peor que el otro.

Hablando de patrias y estados, ¿cree que el independentismo erró al pensar que obtendría el apoyo de la Unión Europea?
Aquello fue una ingenuidad total. La Unión Europa no está dispuesta a la fragmentación de los Estados nación. 

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