Jardinería en línea y otras ideas para paliar la soledad

Entidades como Creu Roja y Cáritas están capacitando a los mayores para usar la tecnología contra el aislamiento

N. MUÑOZ

Whatsapp
Un participante del programa de Creu Roja. FOTO: CEDIDA

Un participante del programa de Creu Roja. FOTO: CEDIDA

Durante la primera ola de la pandemia las noticias se encargaban de recordar, día sí y día también, que los mayores eran los más vulnerables y muchas de las iniciativas solidarias que surgieron espontáneamente estaban destinadas a ellos.

Pero no hay que abandonar los esfuerzos, insisten las entidades sociales, porque si bien el resto de la sociedad recuperó cierta normalidad, para los mayores no ha sido así.

Tener wifi y no saberlo

Miriam Giménez, encargada de Dona i Gent Gran de Creu Roja, dice que si algo dejó claro el confinamiento fue la importancia de tener una vía para contactar con los mayores. Así, por ejemplo, les fue de gran ayuda el servicio de teleasistencia con el que los usuarios pueden comunicarse apretando un botón.

Cuando las condiciones lo permitieron volvieron a hacer actividades presenciales, pero vista la experiencia del primer estado de alarma y la evolución de las cosas (incluida la llegada del frío) ahora se centran en conseguir que los mayores que viven solos tengan acceso a la tecnología y sepan usarla. Advierte de que no se trata solo de un asunto económico, «nos encontramos abuelos que, junto con el teléfono fijo, tienen contratado wifi y ni siquiera lo saben», explica.

Los voluntarios de Creu Roja se han encargado, tanto a distancia como presencialmente, de enseñar a los mayores que participan en sus programas a usar teléfonos y tablets.

Ahora el siguiente paso es encontrar ejes de interés para poder hallar una excusa para hacer actividades en grupo a distancia. Así, por ejemplo, a algunos usuarios les han llevado una maceta para hacer un huerto en casa y a otros, utensilios de pastelería. La idea es que se reúnan virtualmente una vez a la semana para aprender y comentar sus progresos, y lo que surja.

En otros casos lo que se ha hecho es visitarles con una fisioterapeuta y entregarles un material muy básico con intención de hacer con ellos una rutina de ejercicios a distancia.

La importancia de escuchar

Núria Vergés, trabajadora social de Cáritas Diocesana y coordinadora del programa de mayores, explica que «ya lo pasaron muy mal en la primera oleada y la gente se volcó, pero corremos el riesgo de que ahora sean los más olvidados».

En su opinión, uno de los grandes problemas es que se han tomado medidas pensando en proteger a los mayores pero nadie se encarga de saber su opinión.

La entidad tiene en marcha el programa ‘Ara al teu costat’ en el que voluntarios quedan una vez a la semana con mayores (unos 160 en Tarragona y alrededores) que viven solos. Durante la pandemia la comunicación fue telefónica o por videollamadas, pero cuando fue posible se montó un protocolo para volver a las visitas presenciales, siempre respetando la voluntad de los mayores porque algunos tenían miedo, igual que sus familias. En el programa también están centrando los esfuerzos en garantizar que los participantes manejan la tecnología para seguir conectados.

Temas

Comentarios

Lea También