Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Tarragona editorial

Aprovechar el legado de los Juegos Mediterráneos de Tarragona

Tarragona está obligada a mirar hacia el futuro y aprovechar las excelentes instalaciones deportivas que el evento dejó 

 

Diari de Tarragona

Whatsapp
Muchos tarraconenses no conocen todavía el legado que han dejado los juegos. ALFREDO GONZÁLEZ

Muchos tarraconenses no conocen todavía el legado que han dejado los juegos. ALFREDO GONZÁLEZ

Ya ha transcurrido un año de la celebración de los Juegos Mediterráneos de Tarragona y la sensación, con el poso que da el paso del tiempo, es que el evento y todo lo que lo rodeó fue en gran parte una oportunidad perdida para potenciar la imagen de Tarragona, aunque sería mezquino decir que no dejó nada positivo en la ciudad. Es verdad que faltó promoción y la celebración de actos previos que inocularan en la población el virus de los Juegos, como lo es que sobró división y que, para colmo, Tarragona tuvo la mala fortuna de que los Juegos coincidieran con un momento político muy convulso que no contribuyó en absoluto a la unidad ni a la imagen de concordia que se pretendió lanzar. Pero no es menos cierto que, más allá de la falta de público en algunas pruebas y algún que otro error organizativo, las delegaciones de deportistas se fueron contentas de la ciudad y el público que asistió tuvo la oportunidad de disfrutar de algunas modalidades deportivas con una calidad y unos protagonistas –la nadadora Mireia Belmonte o la levantadora de pesas Lidia Valentín, por citar los casos más emblemáticos– poco vista por estos lares. 
Pero, más allá de lo vivido el año pasado, los Juegos han dejado un importante legado en forma de equipamientos deportivos que Tarragona está obligada a aprovechar. De hecho, las cifras de los usuarios actuales invitan al optimismo, a pesar de que muchas de las instalaciones se hallan a medio gas o, simplemente, muy infrautilizadas, por lo que todo hace prever que un esfuerzo por dotarlas de vida y de actividad será recibido con una gran respuesta por parte de los clubes deportivos de la ciudad. Es, pues, momento de abandonar las luchas partidistas y sacar provecho a unas instalaciones de primer nivel que pueden suponer una enorme inyección para el despegar del deporte de base de la ciudad y para acoger grandes eventos que fomenten nuevas aficiones. Tarragona debe sacudirse los complejos y mirar al futuro para beneficiarse de lo que los Juegos nos dejaron.    

Temas

Comentarios

Lea También