2021: el año del Dragon Khan de los Comuns

La salida del gobierno, el veto a Junts, el ‘no’ a las cuentas... Jordi Collado y Patricia Olivé repasan 12 meses que lo han cambiado todo 

Octavi Saumell

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Jordi Collado y Patricia Olivé, ayer, antes de la conversación que mantuvieron con el Diari para repasar este convulso año. FOTO: Pere Ferré

Jordi Collado y Patricia Olivé, ayer, antes de la conversación que mantuvieron con el Diari para repasar este convulso año. FOTO: Pere Ferré

Patricia Olivé y Jordi Collado son dos voces autorizadas en Catalunya en Comú. La primera fue la coordinadora de En Comú Podem hasta el pasado mes de mayo y forma parte de la ejecutiva local y territorial, mientras que el segundo, tras un paréntesis de seis años tras su paso por ICV, es miembro del Consell Nacional, como Olivé. El Diari analizó ayer con ambos un año que, para los Comuns, ha supuesto un auténtico Dragon Khan.

Patricia Olivé: “El objetivo no debe ser ocupar solo una silla, sino trabajar para la ciudad. Y desde fuera del gobierno se puede hacer”

‘No’ unánime a Junts
2021 se inició de forma intensa, con En Comú Podem en el gobierno de la Plaça de la Font junto a ERC y con las negociaciones para ampliar el ejecutivo con la CUP y Junts per Tarragona desde antes del 14F. «Veíamos bien sumar por la izquierda con la CUP, de hecho ya se hablaba de ello desde 2019. El problema es que no sumábamos, y que Esquerra tenía mucho interés en sumar a Junts», afirma Olivé, quien añade que la incorporación de los de Nadal «nunca fue asumida por el partido», pese a que desde ERC se asegura que hasta se redactó un documento con el reparto de carteras. «Sabíamos que había conversaciones, pero no que hubiera ni una negociación formal ni ningún acuerdo», añade la excoordinadora.    

Pasados los comicios, y tras semanas de conversaciones con presuntas injerencias de la dirección nacional, la relación entre ERC y Comuns se tensó. Y el 15 de mayo se anunció un acuerdo «programático» entre Esquerra y la CUP, justo dos días antes de la asamblea conjunta con Podem del 17 de mayo. En este encuentro se aprobó «por unanimidad, incluido el voto de Hermán Pinedo, no iniciar ni conversaciones con Junts», detalla Collado, quien durante este proceso se incorporó para  ser una pieza importante del engranaje. «Junts es heredera de quien es y de todo lo que hizo Convergència. Tampoco nadie puede imaginarse que pactemos con el PP», recalca Collado. «El mensaje de unidad fue muy claro», añade.

Jordi Collado: “Debemos recuperar la confianza entre las fuerzas de izquierda de la ciudad”

En ese encuentro también se materializó la dimisión de Olivé. «No nos entendíamos con algún miembro del grupo municipal. Y cuando estás en política para ayudar a la comunidad es para estar a gusto», asegura Patricia, quien valora que esa asamblea «fue una gran experiencia de que cuando se pactan las condiciones, las cosas salen bien». El edil Hermán Pinedo, número 2 de la lista por Podem, ya había sido expulsado entonces de la formación morada, y estaba inscrito en Catalunya en Comú. «No había ninguna orden de la dirección nacional de Podem que certificara la expulsión. Esto dificultaba cualquier proceso orgánico, pese a que es evidente que era un tema pendiente», afirma Jordi.   
Tras la asamblea de mayo se abrió un periodo de negociación entre ERC, ECP y CUP, quedándose JxTGN al margen. El problema fue que, según los Comuns, ERC negociaba «como partido y no como gobierno». También hubo discrepancias en el reparto de carteras. «A Esquerra le entró la prisa, y esto generó una desconfianza  entre las izquierdas. Y esto no beneficia a nadie. Debemos trabajar para recuperarla», dice Collado.

«Más diálogo»
Y llegó el Caixa o faixa. La noche de 14 de junio explotó el tsunami: Ricomà anunció pasadas las once de la noche a Carla Aguilar el pacto con Junts per Tarragona y la CUP. «Fue la crónica de una muerte anunciada. Se veía de hacía días que Esquerra se decantaba por Junts», afirma Olivé. Esa semana, Aguilar dejó el gobierno local... pero Pinedo no. «Se pasó 24 horas desconectado. Debía participar en la rueda de prensa de Carla, pero desapareció, sacó la bandera de Barcelunya y protagonizó la conversión al tarragonisme más rápida que se recuerda», relata el integrante del Consell Nacional. «El objetivo no debe ser ocupar una silla, sino trabajar para la ciudad. Y desde fuera se puede hacer», defiende Olivé. 

Tras la salida del gobierno, el voto de Aguilar es clave para las cuentas. Olivé defiende, como Collado, el ‘Sí’ al presupuesto por temas como «Habitatge Social o el derribo de la plataforma del Miracle». Esta postura ha originado la última polémica del año: Podem no apoya el presupuesto tras votarlo por 33-0, por el 19-6 a favor de los Comuns. «Ellos permitieron el voto delegado, cuando los procesos en las asambleas siempre son a mano alzada», detalla Collado, quien pide «dialogar mucho más» para tejer la relación con el socio.

Además, Aguilar apoyó la tesis de Podem del 39-19, dio la espalda a su asamblea y rechazó las cuentas en la comisión municipal. «Creo que está recapacitando», asegura Collado, mientras que Olivé reconoce que le «dolió» el ‘no’ de Aguilar. Pese a ello, ambos consideran que «tras el espectáculo lamentable», en 2022 se puede reconducir la situación, más de cara a unas Municipales de 2023 que ya están a la vuelta de la esquina. ¿Se pasará del Dragon Khan al Shambala? 2022 dictará sentencia. 

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