La ruta de la avellana

Alforja, Almoster, Botarell, L’Aleixar, Les Borges del Camp, Maspujols, Riudecols... ofrecen paisajes y patrimonio

Xavier Ferández

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Un campo de avellanos y al fondo Almoster. Es uno de la media docena de pueblos que recorre la ruta de la avellana. Merece la pena pasearlos con mucha calma. FOTO: fabián acidres

Un campo de avellanos y al fondo Almoster. Es uno de la media docena de pueblos que recorre la ruta de la avellana. Merece la pena pasearlos con mucha calma. FOTO: fabián acidres

Entre las playas y las montañas de la Costa Daurada, la comarca del Baix Camp ofrece un paisaje de tonos ocres y verdes, especialmente atractivo cuando el avellano florece entre los meses de enero y marzo. Varios municipios se yerguen en medio de campos salpicados de pequeños masos. Los contrastes de luz y las formas de la naturaleza han inspirado a artistas de la talla de Antoni Gaudí,  Joan Miró o Joaquim Mir. 

Un paseo, sobre ruedas o en plan senderista, por la comarca permite disfrutar de la visita a ermitas, antiguas minas, casas señoriales, masos, rutas literarias, molinos, esculturas callejeras... Esta es solo una pequeña selección. Es recomendable consultar el apartado turístico de cada web municipal para escoger lo que le apetezca al visitante foráneo o de proximidad. 

Alforja es uno de los municipios con más puntos de interés, entre ellos la ruta de las ermitas. Las de Sant Antoni de Pàdua, Puigcerver y Santa Maria de Cortiella combinan la fe y los atractivos paisajísticos. La primera de las tres se construyó en 1742 y está situada al lado de la riera, en un acogedor lugar. Una fuente alivia la sed del senderista o el turista. La de Puigcerver permite contemplar unas espectaculares vistas. Tiene una iglesia de una sola nave, con un coro y un camarín. Ofrece no solo servicio de bar sino también de alojamiento.

Las minas de la Vall de Cortiella

Santa Maria de Cortiella está situada en la Vall del Cortiella, que se extiende en el Priorat hasta muy cerca de Porrera y cuenta además con unas antiguas minas. «Desde los romanos hasta bien entrado el siglo XX estas minas dieron importancia a este valle e influyeron en el destino de este territorio. Las vetas de galena y plata son las mismas que las de Bellmunt. El Mas Blau, conocido años atrás como el Mas del telefonista, eran las antiguas oficinas de las minas. Aún es posible apreciar aquí restos visibles de la maquinaria utilizada en la extracción del mineral y un pequeño cementerio donde descansan los restos de algunos mineros. Justo detrás del Mas Blau es posible ver una de las entradas de esta inmensa red de túneles que se adentran en la montaña. Continuando el camino encontraremos la boca de otra gran galería, la del Mas del Covo, aunque la más grande y antigua está mucho más arriba en la cima de la colina, todas en la actualidad anegadas de agua», se explica en la web municipal.

Tres rutas convierten a Almoster en un punto neurálgico del senderismo: la de la Aigua-sana, la de Mas del Víctor y la del barranco del Picarany. Precisamente el Mas Picarany estuvo estrechamente vinculado a la obra literaria de Gabriel Ferrater. En la misma localidad se pueden visitar la iglesia parroquial de Sant Miquel y antiguas casas señoriales como Cal Víctor y Cal Llombart.

En Botarell podemos encontrar interesantes masos (Gerro, Duran, Vernis, Giol, Perdiu...), la iglesia parroquial y, sobre todo, los restos del castillo. «Es un edificación que domina el núcleo urbano, de estilo renacentista, construido a finales del siglo XVII o comienzos del siglo XVIII.

Actualmente se puede ver todavía la parte inferior del castillo, con las paredes inclinadas a modo de contrafuertes», se puede leer en la web del consistorio.

Molinos, ermitas, inspiración...

También son recomendables en el entorno de L’Aleixar los molinos harineros. Por ejemplo el del Pigat en que aún se observan restos de la balsa de agua y del edificio. El molino del Fernando ha sido restaurado para convertirlo en casa rural. Otros molinos son el Vell del Grau, el de Palla, de la Roca, Carletes, Ralet y Esmolador. De todos ellos se puede encontrar información en la página municipal en Internet de L’Aleixar.

El pueblo estuvo amurallado en su día y conserva una plaza porticada. Son interesantes también la iglesia de Sant Martí Bisbe, del siglo XVII, así como las ermitas de Sant Blai y Sant Antoni y diversas pequeñas capillas. Y en las afueras de la localidad, la encina del Mas de Borbó, considerada la más antigua de Catalunya. El consistorio tiene colgada unas amplias e interesantes descripciones de sus edificios religiosos.
No se puede dejar L’Aleixar sin recorrer la ruta Mir-Manent: veinte lugares que inspiraron 32 cuadros del artista Joaquim Mir y el paisaje que Marià Manent glosó en sus dietarios. 

En Les Borges del Camp conviene pasear por el casco histórico para poder contemplar la iglesia de la Assumpció de Maria. También es bonita la ermita de la Mare de Déu de la Riera. Y un tranquilo recorrido por el pueblo permite observar una serie de esculturas y fuentes. La web municipal ofrece información detallada.

Otra iglesia, la de la Maria Assumpta, es el principal atractivo de Maspujols, junto a Cal Pujol, un edificio a partir del cual ‘nació’ el pueblo. Y en Riudecols, la iglesia de Sant Pere, del siglo XVIII, es otro notable edificio religioso.

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