La Giralda de L’Arboç y otros bellos tesoros del Baix Penedès

Un lugar donde los palacios indianos, la arquitectura colonial, la cultura mozárabe y los espacios naturales se unen

Ana Rivera

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Replica del patio de los leones de la Alhambra, en la Giralda de l'Arboç. Foto: Cedida

Replica del patio de los leones de la Alhambra, en la Giralda de l'Arboç. Foto: Cedida

El Baix Penedès es una rica zona limítrofe con parte del Tarragonès, el Alt Camp y la provincia de Barcelona. Quizá por sus colindantes vecinos a veces queda un poco disimulada en su discreción, pero alberga rincones muy especiales. 
Entre sus principales virtudes destacan sus cálidas playas, dignas representantes de la Costa Daurada y la intensa actividad vitivinícola con unos caldos reconocidos por su alta calidad. Pero además, cuenta con rincones naturales y conjuntos monumentales inigualables.

Trasladar Sevilla a L’Arboç

Uno de los monumentos más espectaculares es la Giralda de L’Arboç, una réplica de la torre campanario de la catedral de Santa María de Sevilla. Cuenta, además, con una bonita historia y es que el impulsor de esta obra fue Joan Roquer Marí, vecino de la localidad arborsense. Hijo de farmacéutico se casó a finales de 1800 con Candelaria Negra i Vernís, una rica heredera barcelonesa, quien había recibido una cuantiosa fortuna (de la época) tras el fallecimiento de su tío. 

Tras su luna de miel en Andalucía, volvieron tan impactados por la cultura del sur, las reminiscencias arabescas y, sobre todo, la arquitectura almohade y renacentista de muchos de sus monumentos, que decidieron construirse una casa de verano en L’Arboç a imagen y semejanza de la Giralda de Sevilla. Además de la estructura, detalles y el semblante exterior del edificio, en el interior también se pueden visitar una réplica del Patio de los Leones de la Alhambra de Granada, así como del Salón de los Embajadores de los Reales Alcázares de Sevilla.

La huella indiana

Sin movernos de L’Arboç pero dejando atrás la Giralda con el mar de viñedos que baña todo el conjunto monumental, podremos admirar la belleza de otro espacio emblemático: el Palacio Gener i Batet, que fue residencia del empresario arborsense Josep Gener i Batet, quien se enriqueció a mediados de 1800 gracias a su fábrica de tabaco en Cuba. 

De vuelta a su localidad natal, en 1873 mandó construir esta gran casa residencial de estilo ecléctico que muchos años después fue considerado Bien Cultural de Interés Local.

La huella colonial local no se quedó ahí ya que, dada su relevancia social en la época y con su impresionante residencia, Gener i Batet consiguió atraer a la población a otros indianos que también decidieron construir sus propios palacios regalando a L’Arboç unos espacios únicos y una arquitectura magnífica. 

Para amantes de la montaña

Pero el Baix Penedès también es un lugar para vivir la naturaleza más auténtica y el espacio perfecto para los senderistas. La ermita de Sant Antoni de Albinyana nos da el disparo de salida a diversas rutas dentro del Espai Natural Protegit del Massís de Bonastre. 

Este pequeño santuario a unos 300 metros de altitud, dedicado Sant Antoni de Pàdua, es el monumento más relevante del espacio natural y ofrece una bella panorámica con vistas que se prolongan hasta el mar y que permiten ver las zonas agrícolas del Baix Penedès.

Formado por un conjunto de montañas bajas y redondeadas de tipo kárstico, inundado por campos de olivos, algarrobos y viñas, en el Espai Natural Protegit del Massís de Bonastre se practica el senderismo y BTT.

Además, unos kilómetros más allá, en la población del Montmell se encuentra el Espai Natural Protegit del Montmell-Marmellar, lugar de peregrinaje de escaladores y amantes del deporte gracias a su escarpada sierra caliza.

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