Conocer la historia reciente mediante los espacios de la batalla del Ebro

Diferentes construcciones de la  Guerra Civil se mezclan con el paisaje del interior de las Terres de l’Ebre

N. Serra

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El antiguo pueblo de Corbera d’Ebre, destruido durante la Guerra Civil, está declarado como un bien de interés cultural. JOAN REVILLAS

El antiguo pueblo de Corbera d’Ebre, destruido durante la Guerra Civil, está declarado como un bien de interés cultural. JOAN REVILLAS

La madrugada del 24 al 25 de julio de 1938 el ejército republicano atravesó el río Ebro y se introdujo en territorio controlado por el bando nacional. Este episodio marcó la que fue la batalla más larga y sangrienta de la Guerra Civil Española, la Batalla del Ebro. La batalla, durante los 115 días que duró, arrasó con pueblos y modificó el paisaje. 

De las cuatro comarcas de las Terres de l’Ebre, la Terra Alta y la Ribera d’Ebre fueron las que se vieron más afectadas. Su entorno rodeado de montañas, la posibilidad estratégica y de vigilancia del río y su localización, que constituye un cruce entre territorios de Tarragona y Teruel, convirtieron el lugar en un espacio ideal para la construcción de distintas fortificaciones de guerra que aún hoy en día siguen en pie como testimonio de la historia. Trincheras, refugios antiaéreos, hospitales de sangre y nidos de ametralladora y pueblos derribados se pueden visitar para aprender la historia del pasado desde las ruinas en el presente.

En el término municipal de la Pobla de Massaluca se encuentran las trincheras de la Punta del Duc. En esta montaña de casi 300 km, quedan fortificaciones defensivas creadas por el bando republicano. Estas, conocidas como la Línia dels Algars, se extienden hasta Horta de Sant Joan. La ruta por la Punta del Duc, no solo permite seguir los pasos de los soldados, también hacer una excursión en plena naturaleza con unas vistas impresionantes que en llegar a la cima permiten ver donde se juntan las aguas del río Matarraña con las del río Ebro.

Poble Vell

Pero la historia no solo se recuerda con los pasos de los soldados, también des del punto de vista de los vecinos que la sufrieron, como es el caso de Corbera d’Ebre, situada en la Terra Alta. Durante la guerra, este pequeño pueblo quedó totalmente arrasado y abandonado cuando sus habitantes se trasladaron más abajo. Actualmente la asociación del Poble Vell ofrece vistas guiadas que explican su historia, desde algunos datos de su construcción hasta su destrucción en la guerra.

En la Ribera d’Ebre se encuentra el refugio antiaéreo de Flix, actualmente un Museo que permite conocer el interior de estos refugios. El espacio cuenta con elementos que recrean el momento, como las sirenas, bombas y aviones junto a paneles informativos. Este espacio se puede visitar con cita previa.

Bajando al Montsià y Baix Ebre, también encontramos patrimonio de guerra y se celebran actos de homenaje, congresos, charlas y visitas guiadas. En Amposta (Montsià) se pueden realizar rutas tanto urbanas como fluviales. De la misma manera, en L’Ametlla de Mar (Baix Ebre) durante los fines de semana es posible hacer rutas por los búnkeres utilizados en la época para guardar artillería y otros materiales. Además de visitar nidos de ametralladora y otras fortificaciones que permitían una estrategia defensiva.

Hoy en día, la Guerra Civil todavía sigue muy presente, no solo por las construcciones que recuerdan el episodio, sino también en los distintos lugares de homenaje, memoriales y centros de interpretación creados a lo largo de los años. 

El Consorci Memorial dels Espais de la Batalla de l’Ebre (COMEBE) se encarga de la preservación de estos espacios y de darlos a conocer mediante charlas, presentaciones, documentales o actos conmemorativos. Entre otros espacios, gestionan el Centro de Interpretación 115 días en Corbera d’Ebre i el Memorial de Camposines, en la Fatarella, una antigua trinchera donde se dejan los restos de los combatientes encontrados en los espacios de la batalla. 

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