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Reus estrenará ‘skatepark’ el próximo verano

Los trabajos ya han empezado. El proyecto tiene un presupuesto de 900.000 euros

M.P.

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Cuerba, Pellicer y Berasategui en el punto donde se construirá el ‘skatepark’ y mostrando una imagen virtual de cómo será.  FOTO: ALBA MARINÉ

Cuerba, Pellicer y Berasategui en el punto donde se construirá el ‘skatepark’ y mostrando una imagen virtual de cómo será. FOTO: ALBA MARINÉ

Han empezado ya las obras del nuevo skatepark de Reus, que se ubicará justo delante de las piscinas municipales, al lado del actual. Se trata de un equipamiento largamente reivindicado por los jóvenes de la ciudad, y sobre todo del colectivo Bikecamp, que durante años habían pedido que la ciudad dispusiera de un espacio en condiciones para practicar este deporte y, así, evitar que skaters y bikers se tengan que desplazar a otras ciudades. La espera se ha hecho larga, pero, ahora, los trabajos están ya en marcha, y no únicamente se construirá un nuevo parque deportivo, sino que también se habilitará una zona verde, recuperando el paisaje y los valores ecológicos y naturales de la zona oeste de la ciudad. En total, se actuará en 13.000 metros cuadrados, de los cuales, 1.000 corresponden al skatepark.

El presupuesto del proyecto es de 904.638,23 euros. La mitad de la inversión corresponde a 2021 y para 2022 se destinarán unos 450.000 más. Los trabajos, que ahora mismo están en fase de inicio, con desbroce de vegetación, tendrían que estar terminadas en diez meses, por lo que se prevé que estén listas el próximo verano.

«Será un punto de encuentro intergeneracional», subrayaba ayer el concejal de Esports del Ayuntamiento de Reus, Josep Cuerba. En este sentido, cabe recordar que se habilitará también un parque de calistenia –para realizar ejercicio– y una nueva pista de petanca. En cuanto al skatepark, será de superficie continua de hormigón pulido –en vez del actual, que estaba formado por elementos prefabricados– y tendrá: un gran bowl central, con forma de piscina, con tres hips o saltos y las medidas del half-pipe actual, hundido hasta una profundidad de entre 175 y 230 centímetros. También se habilitará una mini bowl para gente que se inicie, con forma de gota, y zonas de patinaje de calle en los laterales y zona de olas.

«Se ha buscado la interconexión entre los patinadores y los que se acerquen a la zona a pasear», remarcó Cuerba. De hecho, la concejala de Urbanisme, Marina Berasategui, remarcó que en cuestión de diseño, se ha priorizado la integración paisajística, siendo coherentes con los barrancos de la zona. Algunos árboles serán retirados, pero como explicó el alcalde, Carles Pellicer, «serán trasladado al parque de las familias del Roquís». «Se trata de una apuesta por la ampliación de las zonas verdes», remarcó el edil.

El proyecto urbanístico se ve condicionado por la proximidad de los barrancos del Molí, Capellans y de la Mina, y también se ha tenido que trabajar contra la inundabilidad de la zona.

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