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Más de medio Reus, sin sedes bancarias en sus barrios

Unos 68.500 vecinos de Reus, el 60% de la población, no disponen de una sucursal en su zona más cercana. En los últimos meses se han cerrado oficinas en el Niloga o Immaculada

MONTSE PLANA

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Antigua oficina bancaria en la calle Doctor Vilaseca, cerrada. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Antigua oficina bancaria en la calle Doctor Vilaseca, cerrada. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Más de 20 barrios de Reus no disponen de ninguna sede bancaria. Se trataría de unos 23, además de las urbanizaciones, como El Pinar, Sant Joan o Les Palmeres. En estas zonas viven más de 68.000 personas, por lo que más del 60% de la población de Reus no dispone de servicio bancario en su propio barrio, lo que les obliga a desplazarse a zonas más céntricas. Todo ello se debe al goteo constante de cierres de oficinas en los últimos años, centralizando el servicio y priorizando las gestiones on-line. «Y con todo esto, la gente mayor ha quedado totalmente excluida», exclama la presidenta de la asociación vecinal de Parcel·les Casas, Isabel Moreno.

Los vecinos de este barrio, ubicado en la zona de la avenida de Salou, tienen que desplazarse hasta el Carrilet para realizar cualquier tipo de gestión, a más de un kilómetro de distancia. Moreno recuerda que la última oficina de la zona a cerrar fue la del BBVA, «y ahora la que hay más cercana es en la plaza Europa», detalla.

La presidenta del Parcel·les Casas piensa en la problemática que representa, especialmente, para las personas mayores, «porque les hacen ser más dependientes» de alguien que les pueda ir a sacar dinero o realizar cualquier gestión. «Si tienen hijos, claro que les pueden pedir que se acerquen al cajero, pero también tiene que haber la suficiente confianza. Al fin y al cabo, es algo muy íntimo y personal y no tienes por qué dar datos personales a segundas personas. Es un derecho», exclama Moreno que, a la vez, también señala la digitalización cada vez más presente «y muchas gestiones te obligan a hacerlas on-line... Los mayores quedan cada vez más relegados».

La situación de Parcel·les Casas es exactamente la misma que en barrios vecinos, como Montserrat, Juroca o Fortuny. Pepita Roig, al frente de la Associació de Veïns Amics del barri Fortuny, coincide con Isabel Moreno en afirmar que son especialmente las personas mayores las que se quedan desprotegidas ante las políticas de centralización y de priorización de las gestiones on-line por parte de los bancos. «Necesitan de alguien de confianza a quien facilitar el pin y pedir que les saquen dinero...», relata.

La dificultad principal es la larga distancia a recorrer para encontrar una oficina, pero se añade la digitalización de las gestiones, «porque, más que la edad, esto ya depende de las oportunidades que cada persona ha tenido o tiene para acceder a las nuevas tecnologías y saber cómo funcionan», señala Roig. La presidenta dels Amics del barri Fortuny también recuerda los horarios cada vez más ajustados en los que las oficinas permiten a los clientes realizar gestiones directamente con el personal. «Si quieres retirar efectivo presencialmente y que te atiendan, tienes que ir antes de las once de la mañana y en tu oficina de referencia, porque si no, no te dejan», exclama Roig.

Así también lo destaca Esperanza Torrijos, al frente de la asociación vecinal del barrio Immaculada: «Cada vez lo ponen más difícil. Antes, podías ir a la oficina a cualquier hora para pagar recibos. Ahora ya no, tiene que ser en una franja muy concreta... Cada vez nos recortan más libertades», denuncia.

Torrijos subraya que «los vecinos se quejan mucho de esta cuestión», y es que cree que «no tiene ningún sentido» el cierre masivo de oficinas. «A la larga quieren que sea todo con tarjeta y on-line, pero se trata de un servicio, y que nos cuesta dinero. Es una vergüenza...», se queja la presidenta vecinal del barrio Immaculada, que recuerda que, años atrás, «la avenida Països Catalans estaba llena de oficinas bancarias. Pero fueron cerrando, una tras otra, y ya no queda ni una».

Otro barrio que también vivió el cierre de su última sucursal bancaria de forma reciente es el Niloga. Fue a principios de este año que la oficina de CaixaBank de la calle General Moragues, esquina con calle de Sant Joaquim, quedó clausurada. Los clientes fueron redistribuidos entre la sede de la plaza Pintor Fortuny (en la Llibertat) y plaza Prim. En este caso, sí que las alternativas son bastante cercanas pero, de todos modos, se ve como la pérdida de un servicio para el barrio.

Desde la Associació de Veïns Reus Nord, siendo conscientes de las dificultades que comporta la realización de gestiones telemáticas (bancarias, pero también de todo tipo), ofrecen, desde hace ya unos meses, ayuda a los vecinos que lo necesiten. Como explica su presidente, Josep Ramon Ferré, todos aquellos que lo requieran, pueden dirigirse a la sede de la asociación vecinal, en el número 4 de la calle Castellvell, los miércoles por la tarde y jueves por la mañana «y ofrecemos un servicio de ayuda a todos los que tengan dificultades», explica.

La alternativa, el cajero

Hace justamente un año que los vecinos del barrio Immaculada se opusieron al cierre de la última sucursal bancaria que en ese momento quedaba abierta en el barrio, en la avenida de Països Catalans. Reclamaron que se mantuviera activa. Finalmente, consiguieron que se dejara un cajero automático disponible 24 horas, «y al menos tenemos algo, pero sólo sirve para sacar dinero», recuerda Torrijos. Así pues, los vecinos de esta zona, si necesitan hacer cualquier otro tipo de gestión tienen que desplazarse hasta Sant Bernat Calvó.

Aunque un cajero es sólo útil para retirar efectivo, es un servicio que otros barrios les gustaría tener, pero no todos lo han conseguido, tal y como recuerda el presidente de la Associació de Veïns Primer de Maig, Eduardo Navas. Fue a principios de 2019 que CaixaBank decidió cerrar la sucursal de la avenida Mas de l’Abelló. «Los vecinos protestaron, pedimos que no cerrasen, que mantuvieran al menos un cajero, pero nada», lamenta Navas.

Recuerda que muchos vecinos son de edad avanzada «y el servicio que teníamos era muy cercano. Ahora, el bus no llega ni hasta la oficina, por lo que tienen que andar. Además, se generan unas colas increíbles y la gente tiene que esperar fuera», exclama Navas. Recuerda que se trata de una zona con más de 5.000 habitantes, y se pregunta: «¿A qué llaman social los de la Caixa?».

Desde la Associació de Veïns Amics del barri Fortuny, Pepita Roig lanza también otra problemática: poder sacar dinero en cajeros seguros. Es decir, que estén en interiores, con la posibilidad de poder cerrar la puerta. «Hay muchas oficinas que te obligan a realizar operaciones a la calle porque no tienen cajeros interiores. Y esto genera inseguridad», recuerda. Así pues, señala que mucha gente se ve obligada a desplazarse, aún más, para poder encontrar un cajero interior. «Me obligan a ir a la oficina de la plaza del Pintor Fortuny», exclama.

El presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus, Marcos Massó es consciente que «quizás no puede haber una oficina de cada banco en cada uno de los barrios, pero sería muy necesario que pudieran contar con un cajero para, al menos, poder retirar efectivo», expone. Asegura que se trata de una propuesta que quieren trabajar conjuntamente para realizar más fuerza desde los barrios. Algo que muchos aplaudirían, como sería el caso de la zona de Mas Abelló, Sant Josep Obrer y Mas Pellicer, entre otros, y es que se trata, precisamente, de lo que reclaman.

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