Los vecinos de Reus se movilizan para que «se les escuche más»

Este 2022 quieren seguir potenciando los proyectos sociales, ganar más visibilidad y fomentar la unión entre vecinos

CRISTINA VALLS

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Enric Pont, pdte. de la AVV de la Urb. Sant Joan, en el parking de la c/Francolí s/n, donde destaca su falta de iluminación. foto: fabián acidres

Enric Pont, pdte. de la AVV de la Urb. Sant Joan, en el parking de la c/Francolí s/n, donde destaca su falta de iluminación. foto: fabián acidres

«El motivo por el que nos queremos unir a la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR) es porque, así, seremos más fuertes. Nos sentimos abandonados por el ayuntamiento y creemos que, unidos, nuestras reclamaciones tendrán mucha más repercusión», explica el presidente de la asociación de vecinos (AVV) de la Urbanització de Sant Joan de Reus, Enric Pont.

Explica que están «descontentos» porque «no se nos escucha lo suficiente» y, como representante vecinal, reivindica la solución de algunas deficiencias en la vía pública, en la zona de la Urbanització Sant Joan. Destaca, por ejemplo, la «escasa iluminación de las calles, así como del aparcamiento de la calle Francolí sin número (véase la imagen)». «El hecho de que haya poca luz propicia situaciones de inseguridad. A finales del año pasado, el barrio ha sufrido por varios casos de robos en casas de gente mayor, unos nueve. Esto crea un clima de inseguridad y miedo que no se puede permitir, especialmente porque la mayoría de vecinos y vecinas, al ver que la situación se repite, tienen miedo», detalla. También señala que hay veces que hay gente que merodea en la zona del parking. «Tenemos un grupo de mensajería instantánea en el que los vecinos nos avisamos y estamos en alerta por si hay que vigilar ciertas zonas», informa.

De hecho, describe la Urbanització Sant Joan como un lugar tranquilo y residencial, donde a sus residentes «nos gustaría que sus diferentes zonas estuviesen más cuidadas y se realizara un mantenimiento más concienzudo». Expone que ponerse en contacto con el consistorio es complicado, «hay que hacer papeleo y muchas instancias; sólo queremos que se actúe», pide. Por otro lado, sobre los inicios de la asociación, cuenta que se remontan a años atrás. «Al no tener comercios en la zona, utilizamos el coche para todo; desplazarnos con coche es una condición indispensable para vivir aquí. Lo que sí encontramos es que se debería de cuidar mucho más esta zona, nos gustaría que los más mayores pudieran ver que siguen pagando impuestos para mantener su hogar en buenas condiciones», sostiene. Insiste en que se sienten «abandonados» y que «nos gustaría que el alcalde Carles Pellicer viniera a vernos, hace meses que no nos hace una visita, queremos que se dé un paseo por el barrio».

A modo de recordatorio, ya el verano del año pasado denunciaron que sus calles presentaban un estado de «dejadez» visible y reclamaron que se hiciera mantenimiento. Se referían a las malas hierbas que crecían en la calzada, entre otras problemáticas. Además, ya en mayo de 2021 y en el marco del programa de proximidad que realiza Pellicer –con los concejales de Desenvolupament Urbà i Via Pública, Hipòlit Monseny, y la de Relacions Cíviques, Montserrat Caelles– recogieron 16 peticiones de los vecinos y la asociación «relacionadas, mayoritariamente, con el mantenimiento de mobiliario, limpieza y jardinería». Por entonces, apuntaron fuentes municipales, de éstas ya estarían, en su momento, hasta 12 resueltas.

La Federació como un «altavoz»

El presidente de la FAVR, Marcos Massó, sostiene que tienen un papel importante para con las asociaciones que forman parte de la Federació. «Fomentamos la unión entre vecinos en actos, también, como el que realizamos anualmente en las bodegas de De Muller, donde se crean sinergias. Encaramos este 2022 como un año en el que seguir potenciando muchos proyectos iniciados, de carácter social y solidario, pero sobre todo seguiremos trabajando para que a las asociaciones se las escuche más, haciendo de altavoz de sus necesidades y participando en las comisiones y órganos consultivos municipales relacionados con la cultura, la movilidad, la vivienda y la salud, entre otras», dice.

Recuerda, también, la importancia de colaborar en la organización de actividades de las asociaciones y que «todas las entidades vecinales ganen en visibilidad». De hecho, rememora una actividad enmarcada en la celebración de los Reyes en que desde la FAVR repartió la visita de los pajes reales en diferentes barrios. «Conseguimos traer la ilusión a muchos niños y niñas de los barrios», completa.

«Hay que apoyar a los vecinos que atraviesan una problemática», añade. Nombra, por ejemplo, el asunto de las torres de alta tensión de la zona de El Pinar. Cifra en 34 las asociaciones que hay en la entidad. Las dos últimas que han decidido incorporarse, dice, son: la Urbanització Sant Joan y La Mineta. «Ahora estamos ultimando los preparativos para ello, puesto que cualquier cambio o decisión tiene que pasar por asamblea, cuya convocatoria se hace efectiva cada tres meses», informa. Sobre los asuntos que más preocupan a las asociaciones, Massó contesta que suelen ser «la seguridad, la limpieza y la falta de alumbrado». Nombra los «problemas de convivencia» que sufre, por ejemplo, Reus Nord o lo de «Sant Josep Obrer, donde suele haber casos de venta de droga y vandalismo», son según describe el presidente de la FAVR «problemáticas que se suceden desde hace tiempo y donde intentamos colaborar».

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