Los parques infantiles, asfixiados por la crisis derivada de la pandemia

Más de la mitad de estos negocios han desaparecido en Catalunya al no poder hacer frente al cierre de la actividad. Otros se han visto obligados a reinventarse para sobrevivir

JOAN MORALES

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El Bubble Park de Reus cerró definitivamente en septiembre. FOTO: A. González

El Bubble Park de Reus cerró definitivamente en septiembre. FOTO: A. González

El Bubble Park es un parque infantil de Reus muy conocido en la ciudad por su larga vida, aunque originariamente se llamó Xiqui Park. Desde el pasado mes de septiembre este negocio ubicado en la avenida Onze de Setembre tiene bajada la persiana para siempre, agobiado por las restricciones derivadas de la pandemia de la Covid-19. «Nos vimos obligados a cerrar. Habíamos llegado a un acuerdo con el propietario del local que nos permitió aguantar hasta septiembre, pero después la cosa no mejoró y decidimos dejarlo», explica Sergi Ferran, gerente de Tarraco Adventure SL, empresa propietaria de Bubble Park.

Este caso es uno de los muchos que se han producido en Catalunya en el sector de los parques infantiles desde que se decretó el primer estado de alarma en marzo de 2020. Desde entonces, y hasta día de hoy, han desaparecido entre el 50% y el 60% de estos negocios, según las cifras que maneja la Associació d’Empresaris de Parcs Infantils de Catalunya, entidad que calcula que actualmente habría entre 100 y 125 parques infantiles de los 250 que han logrado sobrevivir a la pésima situación económica.

En septiembre, cuando Bubble Park tomó la decisión de cerrar, este tipo de actividades podía abrir a un 50% de su aforo. Pero Sergi reconoce que «no nos salía a cuenta seguir abiertos. Nuestro negocio, sobre todo, se nutre de las fiestas de cumpleaños. Pero llegó un momento en que, debido a la situación, eran muy pocas familias las que se atrevían a celebrar el cumpleaños de su hijo por el miedo al coronavirus». Eso significa que, después de seis años de actividad como Bubble Park, el negocio bajó la persiana dejando en la calle «a una quincena de trabajadores», explica Sergi Ferran, quien añade que «la situación en el sector es muy delicada. Estoy en un grupo de Facebook de parques infantiles de España y cada día hay material que sale a la venta porque cierran muchos negocios».

Imaginación al poder

Otros propietarios han tirado de imaginación y valentía para intentar salvar los muebles de alguna manera. Es el caso de Mario Falconi, dueño de Zebra Park Salou, quien explica al Diari que «me hice con el negocio a través de un traspaso en julio de 2015. Durante estos años me ha dado para ir tirando, pero para acabar el mes, sin grandes alardes. El problema de los parques infantiles es que entre semana haces poca cosa y todo el trabajo se concentra en el fin de semana, sobre todo en las fiestas de cumpleaños».

Pero la irrupción de la pandemia del coronavirus cayó como una bomba nuclear en el negocio de Falconi ahora hace casi un año. «En marzo de 2020 me vi obligado a cerrar el parque infantil. En mayo me di cuenta de que o me espabilaba o tenía que cerrar definitivamente», explica el propietario de Zebra Park.

El Zebra Parc de Salou se ha reconvertido en una pizzeria. FOTO: Alfredo González

Por eso, y a pesar del momento tan delicado y arriesgado para hacerlo, Mario Falconi decidió invertir y hacer unas obras en el local que le permitieron reconvertirlo «en una pizzería. Desde entonces, funcionamos así. Al mediodía abrimos para dar comida y por la noche para llevar», a la espera de que la situación mejore algún día y puedan volver a abrir la zona de juegos infantiles.

Más de tres meses cerrados

Los parques infantiles catalanes llevan cerrados desde el 15 de octubre. Carles Durban, presidente de la Associació d’Empresaris de Parcs Infantils de Catalunya, recuerda a este diario que «en marzo de 2020 cerramos con el primer estado de alarma y fuimos los últimos en poder abrir con las fases, el 23 de junio, pero con un aforo del 50%. A mediados de julio nos volvieron a cerrar 15 días y reabrimos hasta el 15 de octubre, cuando nos obligaron a cerrar otra vez junto a la hostelería y los centros de estética, negocios que por cierto después pudieron volver a trabajar».

Uno de los reproches que desde este sector hacen al Govern de la Generalitat es que «aunque hemos tenido reuniones con ellos, nunca nos han dado un motivo sanitario por el que estemos cerrados. Uno de los problemas es que nuestro sector depende directamente del Departament d’Interior, como los bingos y los casinos, e Interior pasa de nosotros completamente», comenta Carles Durban.

Desde los parques infantiles también se lamentan de que, a pesar de la pandemia, otros sectores sí que pueden desarrollar sus actividades, aunque sea con restricciones y, en cambio, ellos no. «Desde el 15 de octubre, cuando nos obligaron a cerrar, hay colegios, extraescolares, restaurantes abiertos, los parques infantiles municipales también, etc. Y nosotros sin poder abrir», comenta Durban. Es por ello que la Associació d’Empresaris de Parcs Infantils de Catalunya presentó el pasado mes de diciembre una demanda contra la Generalitat «por cerrarnos sin motivos y por lo que consideramos un agravio comparativo con otros sectores», asegura el presidente de la entidad.

Los parques infantiles se encuentran con el problema, según Carles Durban, de que «somos locales grandes, con alquileres altos, mucho personal e inversiones importantes», por lo que las cuentas es imposible que salgan si el negocio está cerrado.

Por todo ello, desde esta asociación piden a la Generalitat «que nos dejen abrir. Que nos adjudiquen una fase de apertura y que el Departament de Salut apruebe el protocolo que le enviamos en mayo del año pasado. Además, estamos luchando por conseguir más ayudas», asegura Durban.

Desde que empezó la pandemia se calcula que han cerrado en toda España unos 1.500 parques infantiles de los 3.000 que había, con una pérdida de unos 6.000 puestos de trabajo.

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