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Los adoquines del Passeig Misericòrdia de Reus, a debate

Algunos vecinos rechazan la calzada, mientras que a otros no les causa molestias

Isabel Limón

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El Passeig Misericòrdia es uno de los únicos puntos de la ciudad que aún mantiene los adoquines en la calzada. FOTO: Alfredo González

El Passeig Misericòrdia es uno de los únicos puntos de la ciudad que aún mantiene los adoquines en la calzada. FOTO: Alfredo González

El Passeig Misericòrdia es uno de los pocos tramos que existen en Reus, junto a la calle Nolla, que aún conserva las calzadas de adoquines. El tipo de carretera cambia al alcanzar los espacios contiguos, donde se convierte en asfalto corriente. Es por eso que esta singular característica de la zona residencial despierta opiniones dispares entre el vecindario.  

Desde hace años, el Ayuntamiento ha ido retirando progresivamente los empedrados de las calles de la ciudad que aún conservaban este tipo de caminos y los ha ido pavimentando. No obstante, la perspectiva que mantiene el consistorio de este paseo es que dota de personalidad histórica el hecho de que aún se mantenga enlosado. Este punto de vista no es compartido por Maite Arranz, una de las vecinas que vive en el sector empedrado. Ella opina que, aunque le dé un tinte muy tradicional, provoca problemas, principalmente relacionados con los vehículos. «Los coches hacen mucho ruido cuando pasan por encima de los adoquines y, por otra parte, los automóviles se deterioran más», señala. 

Además, expone que las raíces de algunos árboles han ido creciendo con el paso de los años, lo cual ha provocado el levantamiento de determinadas piedras. «Esto aumenta la incomodidad al circular por aquí», añade. Así pues, su petición, como la de otros vecinos, asegura que es la de actualizar los suelos de la vía. Arranz detalla que en algunas ocasiones han reclamado su remodelación, pero no se ha tomado ninguna medida al respecto desde administración, dice.

Para otros, molestia mínima

Otros residentes del mismo Passeig Misericordia tienen opiniones contrarias a las declaraciones de Arranz. «Es cierto que algunos adoquines están levantados y puede causar alguna molestia, pero el ruido que causan no es excesivamente pesado», comenta desde el Bar Perla Mari Ángeles, una de las vecinas. Cree que existen otros estorbos más importantes en el barrio. «Cuando te encuentras basura tirada o excrementos de perro sin recoger, incordia mucho más que esto», dice. Mari Carmen, que se halla en el mismo local, tiene una opinión similar a la suya: «Es un pavimento irregular, pero no interrumpe nuestro descanso».

Una acera más adelante está Toni esperando apoyado a la pared. Por su parte, considera que los adoquines son incluso más seguros. «Ésta es una zona  peatonal donde hay una escuela y, por lo tanto, pasan niños. Si se genera más ruido, te percatas antes de que va a pasar un coche», dice. Por esta razón, considera que es una particularidad positiva.

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