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Las bodas religiosas siguen a la baja en Reus

El número de parejas reusenses que deciden pasar por el altar sigue cayendo en picado, sólo unas cincuenta se casarán canónicamente este año. Desde la iglesia apuntan a los factores económicos como el principal causante

Carla Bergadà

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Valeria y Julio se casarán en otoño de este año en el Santuari de Misericòrdia. FOTO: Alba Mariné

Valeria y Julio se casarán en otoño de este año en el Santuari de Misericòrdia. FOTO: Alba Mariné

Cada vez cuesta más dar el paso adelante para contraer matrimonio y los reusenses son sólo un ejemplo más de ello. Los enlaces religiosos han descendido drásticamente en la capital del Baix Camp, eliminando las históricas listas de espera para pasar por el altar en la fecha soñada. De hecho, según el Mossèn Josep Moreno, coordinador de los cursos prematrimoniales del Arxiprestat de Reus, este año sólo hay 17 reservas de bodas entre el Santuari de Misericòrdia y la Prioral de Sant Pere; una cifra que, dice, podría rozar la treintena teniendo en cuenta las que se celebrarán en las otras parroquias del municipio y a la que tendría que sumarse una veintena de parejas más que han decidido casarse fuera de la ciudad. El sacerdote pone el ejemplo de su parroquia, la de Sant Bernat Calvó, donde de cuatro bodas de feligreses de la zona que tendrán lugar este 2019, tres serán en localizaciones lejos de Reus.

Josep Moreno recuerda la gran cantidad de matrimonios que tenían lugar cuando él era vicario en la Prioral de Sant Pere: «Entre 1987 y 1998, cada año celebraba en Misericòrdia una media de 110 bodas». Preguntado sobre los principales motivos que han propiciado el descenso, el cura ve los factores económicos como el causante primordial. «La situación económica ha cambiado demasiado, los jóvenes tienen muchas dificultades para conseguir una estabilidad», justifica. 

En este sentido, el responsable de los cursos prematrimoniales en la ciudad apunta un dato curioso: «Antes, sólo una de cada diez parejas que asistía a la preparación vivía en la misma casa. Ahora es al revés, de diez, sólo una no lo hace». Está convencido de que el mundo avanza y, siguiendo su curso, cambian también los hábitos de las personas, lo que se ha traducido en «dejar para más tarde» la boda. «Muchas veces esperan a un momento clave de la vida para casarse canónicamente porque antes no podrían permitírselo», detalla. En cualquier caso, Moreno cree que se trata de un proceso «gradual» agravado por la crisis económica. 

Mossèn Josep Moreno imparte los cursos. FOTO: Alba Mariné

Libertad para escoger fecha

«Nos habían comentado que Misericòrdia era la iglesia más solicitada pero por las fechas que queríamos estaba disponible. Nos resultó sorprendente que todavía había fechas libres para agosto y septiembre. Creíamos que en verano siempre estaba lleno pero no encontramos lista de espera». Son palabras de Valeria y Julio, una pareja residente en Reus que pasará por el altar el próximo otoño en Misericòrdia.

Se decidieron por el Santuari por dos motivos: la proximidad y la estética de la iglesia. «Lo teníamos claro y nos acercamos para preguntar pero tuvimos que dirigirnos a la Prioral para hablar con el rector. Por zona nos tocaba Sant Francesc», explican. Tras el primer paso, volvieron a Misericòrdia para escoger fecha: «Fue un trámite sencillo, no hemos tenido ningún problema. Nos mostraron un libro con todos los días disponibles. Dimos paga y señal y confirmamos que era para nosotros».

La organización del evento se mezcla con la realización de los cursos prematrimoniales, que en Reus imparte el Mossèn Josep Moreno. Las parejas pueden decantarse por asistir una semana entera, una hora y media diaria de lunes a viernes, o por ir cuatro horas durante dos sábados. «Por cuestión de tiempo, vamos los sábados. Nos dan herramientas para gestionar el matrimonio y la vida en pareja», comentan Valeria y Julio.

Tras los cursos y después de hablar con el rector de la parroquia para que compruebe que la decisión de contraer matrimonio es libre, se tienen que presentar los papeles reglamentarios: la partida de bautismo, la de confirmación y el libro de familia o partida de nacimiento. Con todo listo, sólo queda esperar al mágico día.

 

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