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La ley municipal de centros de culto en Reus deja a 200 evangélicos sin iglesia

Vida Real denuncia haber tenido que abandonar la actividad y vaciar el local con sólo diez días de margen

Carla Bergadà

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En la nave construyeron una nueva planta, seis baños, cuatro aulas, una guardería, una cocina y una cafetería.  FOTO: FabiAn Acidres

En la nave construyeron una nueva planta, seis baños, cuatro aulas, una guardería, una cocina y una cafetería. FOTO: FabiAn Acidres

Desesperación. Es lo que siente la Pastora Maribel —así se la conoce en la comunidad— desde que el pasado 3 de abril, dos agentes de la Guàrdia Urbana le entregaron un decreto en el que el Ayuntamiento de Reus le daba diez días para vaciar su iglesia. Vida Real ha invertido más de 80.000 euros en adaptar una nave ubicada en la calle Salvador Dalí como centro de culto para unos 200 feligreses. 

Con la licencia de obras concedida en 2011, los evangélicos construyeron una nueva planta para orar y, a pie de suelo, levantaron cuatro aulas, una guardería, seis baños, una cocina y hasta una cafetería. Compartía espacio con la asociación Corazones de vida, presidida por Anabel Espinosa. A través de la entidad, según explica ella misma, se organizaban varias actividades —en algunas incluso participaron políticos municipales—, se colaboraba con sintecho o jóvenes con adicciones y se impartían charlas para mujeres maltratadas o personas que sufren bullying. Entre sus funciones estaban las de repartir comida, en colaboración con Benestar Social, para los que lo necesitaran. Desde hace poco más de una semana, en el local no queda nada más que paredes.

La historia

Inscrito como Centro Internacional Vida de Reus, el grupo de evangelistas se fundó hace casi 20 años en Reus. En 2011 decidieron mover su centro de culto a un local más amplio y moderno por lo que, mediante la ayuda de arquitectos, diseñaron su nueva iglesia, a una calle de la Avinguda Sant Bernat Calbó. Alquilaron el local y empezaron la remodelación del espacio en 2011, adaptándolo a la normativa 16/2009. El cambio de lugar implicaría una licencia de actividad nueva por lo que ya en 2015, con todo listo, la tramitaron. «Desde Urbanismo nos dijeron que la desestimáramos y la presentáramos en 2016, cuando el POUM estuviera listo. Nadie nos dijo que algo estaba mal», recuerda la Pastora Maribel. Así fue, lo intentaron al año siguiente, pero por desconocimiento no pagaron las tasas. Unos meses después, dice, recibieron una sanción de 2.800 euros que recurrieron y, desde entonces, ya nada supieron hasta el 3 de abril, cuando un decreto les obligó a cerrar el local, guardar las cosas en una masía y devolver las llaves al propietario.

Incumple la normativa

El consistorio es claro con su posicionamiento: conceder la licencia de obras no implica cumplir la normativa de actividad. «No se les ha dado un plazo para legalizar la situación porque es imposible en su caso», justifican fuentes municipales. 

Estricta normativa: Moratoria de los centros de culto
El gobierno municipal de la capital del Baix Camp suspendió en 2014 la concesión de licencias de centros de culto y prorrogó la suspensión un año más en 2015. Ya en verano de 2016, aprobó una modificación en el Pla General d’Ordenació Urbana de Reus, mucho más restrictiva con la posible apertura de un oratorio.
La nueva normativa contemplaba, en el apartado de usos religiosos, que en zonas residenciales los locales tenían que ser inferiores a 100 metros cuadrados o con un aforo máximo de 90 personas. Además, según la legislación municipal, los nuevos centros de culto en las afueras de la ciudad deberán estar ubicados en edificios de tipología «aislada» y en «parcela única destinada a ese uso». 

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