Conocer el trabajo del pastor, el antes y el ahora

Entidades. Carrutxa acoge una muestra itinerante sobre la labor de los pastores en el Montsant tiempo atrás, que va acompañada de un par de charlas sobre el mismo tema

CRISTINA VALLS

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Detalle de una de las fotografías de la exposición, en la sede de Carrutxa. FOTO: ALBERT MARGALEFEL ETNÓLOGO SALVADOR PALOMAR EN UNA DE LAS CHARLAS RELACIONADAS CON LA EXPOSICIÓN. FOTO: A. M.

Detalle de una de las fotografías de la exposición, en la sede de Carrutxa. FOTO: ALBERT MARGALEFEL ETNÓLOGO SALVADOR PALOMAR EN UNA DE LAS CHARLAS RELACIONADAS CON LA EXPOSICIÓN. FOTO: A. M.

La sede de Carrutxa acoge hasta el 5 de noviembre la muestra La feina que no es pot deixar. Pastors a Montsant, producida por el Parc Natural a partir de la investigación de Carrutxa. La exposición –que se puede ir a ver de lunes a viernes, de las 17 a las 20 horas– incluye un par de charlas: Una feina necessària: patrimoni i actualitat de l’ofici de pastor, a cargo del etnólogo Salvador Palomar, y que se realizó este pasado martes; y Els camins ramaders, a cargo de Joan Rovira, que se realizará en la sede de la entidad el próximo martes 26 de octubre (19h).

Este proyecto, explica Palomar, empezó entre 2018 y 2019, cuando el Parc Natural de la Serra de Montsant los contactó: «Lo primero que surgió fue el opúsculo La ramaderia a Montsant, que abordaba la ganadería del territorio de Montsant, la visibilizaba como una práctica de gestión del territorio», cuenta. La exposición itinerante se pausó en 2020 por la pandemia, aunque llegó –junto con charlas– hasta La Morera de Montsant, Cabacés, Ulldemolins, Cornudella y Margalef.

Esta investigación es muy amplia y abarca la recogida de información de testimonios, fotos, objetos e incluso el propio redescubrimiento (recuperación y divulgación) de los caminos utilizados para guiar al ganado.

Estudiando una forma de vida

Palomar explica que trabajan la ganadería extensiva, entendida como práctica de proximidad en la que el ganado va acompañado del pastor, sin transformar el terreno. El pastor, además de sus animales, también podía cuidar y custodiar los de otra gente del pueblo.

«El trabajo de éste, aparte del cuidado de ovejas o cabras, también solía extenderse a la venta del género en la carnicería; podían vivir de la venta de leche, lana y en otros casos de la venta de piel de cabrito o de cabra, para crear recipientes para líquidos; la producción del queso vendría más adelante», expone.

Aparte de los pastores del pueblo los había foráneos, que venían según la estación. Otro foco de estudio de Carrutxa ha sido el de las economías domésticas, donde cada miembro de la familia tenía un cometido. «La mayoría de pastores eran hombres y sabemos de mujeres encargadas del ganado; era y es un trabajo exigente que no se puede descuidar, de ahí el título de la muestra, reflexión que nos dio una de las fuentes», apunta.

La ganadería ha dejado huella, patrimonio que «nos ayuda a saber más de la vida de los pastores», dice. Además de caminos, hay estructuras arquitectónicas y objetos. «Los caminos nos descubren aspectos de la historia. Y, un ejemplo de construcciones son los corrales o las fuentes; de objetos, en la exposición, tenemos collares de piel, cencerros e incluso un flabiol, útil como entretenimiento», enumera.

El etnólogo remarca la clave de observar el pasado para analizarlo en el presente y que el ejercicio sirva de algo para el futuro, habla de mecanismos para que el pastor prospere. «No hay una fórmula única. Quién nos hubiera dicho que, hoy, haya pastores que hacen turismo de payesía, la pedagogía visibiliza su trabajo y les es útil para ganarse la vida», señala.

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