«Con la pandemia nos hemos encontrado con un recorte absoluto de derechos»

El Sindicat d’Habitatge de Reus ha cumplido un año. Han perdido la cuenta de cuántas familias han atendido y denuncian la vulnerabilidad habitacional, energética y alimentaria

MONTSE PLANA

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Una vecina de Reus ha afrontado en un año cinco intentos de desahucio. foto: Alfredo González

Una vecina de Reus ha afrontado en un año cinco intentos de desahucio. foto: Alfredo González

El pasado 17 de noviembre se paralizaba, en la calle Escultor Rocamora de Reus, un desahucio que afectaba a una familia con dos menores de edad. Pocos días antes, el día 10 del mismo mes, se había paralizado otro desahucio en la ciudad. En esta ocasión, en el número 41 de la calle Sant Magí. La vecina se llama Fátima y era la quinta vez que se veía a las puertas de un piso de un fondo buitre ocupado.

Estos son algunos de los casos en los que el Sindicat d’Habitatge de Reus ha intervenido durante su primer año de vida. No saben exactamente a cuántos vecinos han ayudado desde su creación, en diciembre de 2020, «porque hay que vienen solamente un día a la asamblea semanal y no vuelven, otros se quedan más tiempo e incluso pasan de ser ayudados a ayudar», cuenta Issam Oudriss, miembro del Sindicat.

Él fue uno de los impulsores, junto a un grupo de jóvenes, con el fin de prestar ayuda en cuestión de vivienda a todo aquél que lo necesitara. «Pero nuestro trabajo ha transcendido mucho más de lo que esperábamos, e incluso hemos intervenido en un accidente laboral», relata Oudriss. Y es que, como explica, el Sindicat d’Habitatge se ha convertido en una familia. «En una cuestión como un accidente laboral, nosotros no tenemos conocimientos, no lo sabemos gestionar, pero al llegarnos el problema, actuamos como un primer contacto y buscamos ayuda». Además, destaca cómo con la pandemia «nos hemos encontrado con un recorte absoluto de derechos», lo que transciende la vulnerabilidad habitacional y se suma una mayor pobreza energética y emergencia alimentaria «con la subida de los precios que estamos viviendo».

Ejemplo de esta transcendencia es la recogida de ropa de abrigo y mantas para familias necesitadas que el Sindicat d’Habitatge organizó a mediados de diciembre. «Con la Covid, todo se ha agravado, como si todo fuera válido, vulnerando las cuestiones más básicas», relatan desde el Sindicat, por lo que se han involucrado en cuestiones no puramente habitacionales, aunque éste es el pilar central de su acción.

A pesar de haber una moratoria de desahucios desde abril de 2020, organizaciones como el Sindicat d’Habitatge han seguido luchando para paralizar nuevos desahucios. Y es que la moratoria no es válida en todos los casos. Según se describe desde la Generalitat, la pueden solicitar «las personas inquilinas, sin alternativa de otra vivienda, que tengan una demanda de desahucio por falta de pago del alquiler en curso, con o sin una fecha de desahucio». Aun así, desde el Sindicat d’Habitatge han vivido, este año, casos como el de Fátima, que entre mayo y noviembre del año pasado afrontó cinco fechas de lanzamiento. Todas ellas frenadas a última hora «porque se ha constatado que no tiene alternativa habitacional», se exclama desde el Sindicat.

Otras familias de Reus que se encuentran también en la cuerda floja denuncian que es imposible encontrar un piso asequible: «Los alquileres están disparados y piden tener un contrato indefinido y que el precio del alquiler represente el 30% del sueldo...». Tampoco pueden comprar un piso «porque no podemos pagar una entrada». Con todo, más de 300 personas esperan, en la capital del Baix Camp, para acceder a una vivienda de protección oficial. Un parque que está colapsado, a la espera de que las viviendas públicas crezcan, con proyectos como el de la antigua Hispania, que contempla sesenta pisos con protección oficial. De mientras, los grandes tenedores acumulan más de 380 viviendas vacías en Reus.

«En este primer año hemos aprendido que las resoluciones no son inmediatas. A pesar de todo, lo estamos consiguiendo con pequeños cambios», valora Oudriss.

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