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Benestar Social ayuda a encontrar trabajo a 92 personas vulnerables de Reus

Un equipo de educadores y trabajadores sociales hace un acompañamiento personalizado de cada caso

Montse Plana

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A la derecha, dos usuarios, Ligia Maria Dos Santos y Ramon Domínguez, hablando con dos técnicas de Benestar Social. FOTO: Alba Mariné

A la derecha, dos usuarios, Ligia Maria Dos Santos y Ramon Domínguez, hablando con dos técnicas de Benestar Social. FOTO: Alba Mariné

Hace 2 años que Benestar Social del Ayuntamiento de Reus hizo un replanteamiento y apostó por crear equipos especializados en los distintos ámbitos de la atención social. «No basta en cubrir las necesidades básicas con ayudas, sino que hace falta acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad a través de todo un proceso personal», explica la concejal de Benestar Social, Montserrat Vilella. El objetivo es estudiar y acompañar cada caso particular. Uno de los equipos creados está especializado en el ámbito de la empleabilidad. Está formado por seis personas (entre educadores y trabajadores sociales y una persona coordinadora) y su función es orientar personas vulnerables con el fin de insertarlos en el mundo laboral.

Hasta el momento, la valoración es muy positiva: un total de 92 personas encontraron trabajo durante el 2018 gracias a este equipo de Benestar Social, 71 de las cuales, en empresas ordinarias, 12 en empresas de inserción y 9 a través de Plans d’Ocupació. «Se avalúa cada caso, si es necesaria la formación y, si ya se ha superado esta fase, ayudamos a encontrar ofertas de trabajo y los animamos a presentar su currículum», señala Vilella.

Siguiendo este procedimiento es como Ligia Maria Dos Santos, con 42 años y brasileña de nacimiento, consiguió salir del pozo en el que se encontraba. «Llegué a España hace 13 años. No podía homologar los estudios que había cursado en Brasil y empecé cuidando a gente mayor. Pero la crisis hizo daño. Tengo dos hijos y no tenía derecho a paro, así que decidí pedir ayuda y, gracias al equipo de Benestar Social, conseguí trabajo en una tienda. Por fin dejaba de lado la precariedad», explica Ligia, que asegura que, anteriormente a esta experiencia, tenía la autoestima muy baja. Hace un año, el contrato terminó y ahora está en el paro. «Trabajar en una tienda fue como un soplo de aire fresco. Seguro que en breves encontraré empleo», dice.

Otro ejemplo es el de Ramon Domínguez, de 53 años. En su caso, estuvo 9 años en el paro después de toda una vida trabajando en el sector de la construcción. «Siempre había tenido empleo y, de repente, con la crisis, me quedé sin nada. Estás tan hundido que no tienes ni fuerzas para buscar trabajo. Es necesario que alguien te abra los ojos, que te obligue a enviar currículums y al final encuentras un trabajo, y los ánimos y la autoestima suben de repente», describe Ramon, que agradece el trabajo hecho desde Benestar Social. «Te ofrecen la oportunidad de formarte, de buscar trabajo y al final, encuentras», añade. Actualmente está trabajando como conserje. En breve se le termina el contrato y ahora está a la espera. «En el caso que no me renueven sé, en todo caso, que hay oportunidades», dice.

El acompañamiento por parte de Benestar Social no cesa en el momento que una persona encuentra trabajo, «sino que se hace un seguimiento continuo, antes, durante y después», subraya la concejala de Benestar Social. Durante el año pasado también se derivaron 59 personas en procesos de formación, un paso esencial para, posteriormente, encontrar trabajo.

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