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Opinion Editorial

La escalada de tensión conduce al abismo

Sólo los irresponsables que alientan la teoría del cuanto peor, mejor, celebran estas horas tristes. Aún estamos a tiempo de reconducir las discrepancias por la vía del diálogo. Seguir por el camino incendiario conduce al abismo.

 

Diari de Tarragona

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Manifestación en la plaza Imperial Tarraco que acabó con graves incidentes. FABIÁN ACIDRES

Manifestación en la plaza Imperial Tarraco que acabó con graves incidentes. FABIÁN ACIDRES

Tarragona, junto a las otras tres capitales catalanas, vivió anoche una auténtica batalla campal muy lamentable. Lo que en principio era una concentración pacífica, con música y un encendido masivo de velas derivó en graves incidentes y cargas policiales, tanto de los Mossos d’Esquadra como de la Policía Nacional. A última hora de la noche, la plaza Imperial Tarraco seguía tomada por las furgonetas y los efectivos de ambos cuerpos policiales. Todo hace suponer que las acciones simultáneas frente a las cuatro sedes provinciales del Gobierno central en Catalunya respondían a una acción coordinada del denominado Tsunami Democràtic. La acción múltiple culminaba una nueva jornada en la que los cortes de carreteras y vías férreas fueron una constante en todo el territorio de Catalunya. En el caso de Tarragona destacó el nuevo corte de la vía férrea con Reus y también la obstrucción de las autovías de Valls y la A-7 a su paso por la capital. Lo que en principio debían ser protestas masivas pero pacíficas están derivando en alborotos y desórdenes fuera de control que pueden acabar, sin ningún género de dudas, en graves daños irreparables. De momento, uno de los participantes en los incidentes de ayer ha perdido un ojo y otro ha sufrido graves consecuencias en la masa testicular. Ayer, al cierre de esta edición, también se contaba con un herido de consideración en los incidentes de la Plaza Imperial Tarraco. Quienes estén alentando que las protestas ciudadanas deriven en algaradas violentas cometen una grave irresponsabilidad. La violencia, como el fuego, empieza con una mínima chispa, pero cuando crece es muy fácil perder el control de las llamas. Sumir al país en una constante de confusión y desórdenes callejeros sólo conduce un suicidio social cuyas consecuencias pagaremos durante mucho tiempo. Sólo los irresponsables que alientan la teoría del cuanto peor, mejor, celebran estas horas tristes. Aún estamos a tiempo de reconducir las discrepancias por la vía del diálogo. Seguir por el camino incendiario conduce al abismo.

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