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Opinion Editorial

Clamor social por el diálogo

Debemos suponer que la negativa de Pedro Sánchez a hablar con Quim Torra responde a una estrategia electoral. Horroriza pensar que entre bambalinas no haya en marcha conversaciones trascendentes.

 

Diari de Tarragona

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El president de la Generalitat, Quim Torra, en el Palau de la Generalitat. EFE

El president de la Generalitat, Quim Torra, en el Palau de la Generalitat. EFE

Estamos al borde de que sea demasiado tarde. Los disturbios y la violencia que se están viviendo en las capitales catalanas pueden provocar en cualquier momento una desgracia irreparable. De momento un policía nacional y una chica se encuentran hospitalizados en estado grave. Otras cuatro personas han perdido un ojo y los heridos de diversa consideración se cuentan por decenas. Cuesta creer que este infierno se esté viviendo en Catalunya. Afortunadamente, quienes condenan de verdad cualquier brote violento intentan tomar la iniciativa para detener tanta locura. Grupos pacifistas se han interpuesto entre policías y manifestantes para frenar cualquier conato violento. Por otra parte, las patronales Foment y Pimec y los sindicatos CC.OO. y UGT han acordado un texto de mínimos para hacer un comunicado conjunto con el título Catalunya necesita estabilidad política económica y social que reclama a los partidos y las instituciones el regreso a la vía política para a través del diálogo solucionar el conflicto. Los agentes sociales y económicos sostienen que se tienen que «reforzar los espacios de convivencia, de diálogo y de legalidad buscando soluciones políticas colectivas y personales, como es el caso de los condenados con penas de prisión». El texto incide en que «una vez acabada la vía judicial, la política está obligada a encontrar los mecanismos para resolver la compleja situación en que nos encontramos». Y concluye que «el respeto y la cooperación entre las diferentes opciones es imprescindible para una saludable normalidad democrática en el funcionamiento de las instituciones de Catalunya». En relación con España, las partes entienden que «recuperar la normalidad institucional tiene que permitir, además, establecer un proceso de negociación entre instituciones». Sin embargo, no parece que los políticos estén por la labor. Debemos suponer que la negativa de Pedro Sánchez a hablar con Quim Torra responde a una estrategia electoral. Horroriza pensar que entre bambalinas no haya en marcha conversaciones trascendentes.

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