Soñar y optimismo

Deberiamos pensar que, en un mundo tecnológicamente tan avanzado, los sueños se están convirtiendo en el valor más necesario para seguir progresando 

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Xavier Oliver es profesor de la IESE Business School

Xavier Oliver es profesor de la IESE Business School

Esas son dos palabras entre muchas, que a mucha gente les cuesta admitir como 100% positivas. Yo las utilizo constantemente.

La primera da título al libro que escribí con Elisenda Serra: Marcas que sueñan. En él, nos referimos a esas empresas y sus marcas que transmiten valores superiores de lo que simplemente hacen. Marcas que pretenden conectar con nosotros para ayudarnos a estar o vivir mejor, a mejorar nuestras capacidades o a llevar a cabo lo que realmente nos gustaría… marcas que nos ayudan en nuestros deseos o sueños.

E incluso hay marcas que nos echan una mano para hacer un mundo mejor, ofreciéndonos la posibilidad de ayudar, de cambiar, de mejorar. Piensen en Tesla y Elon Musk. Su deseo de acelerar el proceso hacia un ecosistema más sostenible, abandonando la combustión sólida, ¡los ha llevado hasta la luna!

Para avanzar Debemos perder el miedo al fracaso y aceptar el potencial de nuestros sueños 

Para algunos, la palabra sueño describe lo que deseamos pero que no es razonablemente factible. Por eso tenemos tantas frases que se refieren al soñar negativamente, cuando decimos ‘está soñando’ queremos significar que está en las nubes. Es lo que se responde a quien dice que quiere ser presidente del gobierno o Mandela o Warren Buffet… 

Por lo contrario, permítanme copiar algunas de las frases que me han empujado a escribir este artículo:

  1. Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de perseguirlos (Walt Disney)
  2. Al principio, los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables. (Christopher Reeve)
  3. Todo gran sueño comienza con un gran soñador. Recuerda siempre: tienes en tu interior la fuerza, la paciencia y la pasión para alcanzar las estrellas y cambiar el mundo. (Harriet Tubman)
  4. No es verdad que la gente pare de perseguir sus sueños porque sean mayores, se hacen mayores porque dejan de perseguir sus sueños. (Gabriel García Márquez)
  5. Solo hay una cosa que hace a un sueño imposible de conseguir: el miedo al fracaso. (Paulo Coelho)

Y así podría seguir un rato más porque muchos de quienes han tenido vidas plenas han empezado soñando. Es muy difícil que una persona realista consiga algo grande. No imposible, pero muy difícil. En cambio, los soñadores pueblan nuestra imaginación porque son aquellos que recordamos una y otra vez cuando hablamos de hacer un esfuerzo extra, de concentrarnos en algo preciso para hacerlo realidad…

Y deberíamos preguntarnos ¿porqué hay tanta gente que piensa que un sueño es algo irreal, lejano y poco práctico? ¿Porqué a los soñadores les excluimos del modelo deseable de hijo, hermano o amigo? Igual deberíamos empezar a pensar que en un mundo tecnológicamente tan avanzado, los sueños se están convirtiendo en el valor más necesario para seguir avanzando sin ser esclavos de la igualdad y la monotonía. Y eso va unido a perder el miedo al fracaso. Ambos de la mano. Porque si lo primero hace que nuestra creatividad desborde, el miedo al fracaso nos paraliza y nos quedamos haciendo lo de siempre.

Otra palabra que se interpreta muchas veces como algo negativo es el optimismo y muchos prefieren hablar de ser positivos porque ser optimistas les parece demasiado. ¿Optimistas y soñadores van de la mano? Voy a referirles algunas frases sobre la interpretación del optimismo:

  1. Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad (Winston S. Churchill)
  2. El optimismo perpetuo es un multiplicador de fuerzas (Colin Powell)
  3. Soy optimista. No parece de mucha utilidad ser cualquier otra cosa (Winston S. Churchill)
  4. Elige ser optimista, se siente mejor (Dalai Lama XIV)
  5. Una vez reemplaces los pensamientos negativos por los positivos, comenzarás a tener resultados positivos (Willie Nelson)

No permitan que las palabras que pueden hacerles mejores se conviertan en inalcanzables. Úsenlas, díganlas en alto, no se corten ni un pelo porque estas palabras mágicas pueden hacer su vida mucho mejor, pero sobretodo, pueden hacer la de quienes les rodean maravillosa.

Xavier Oliver es profesor de la IESE Business School

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