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La desaceleración llega a la empresa familiar

Se triplica el porcentaje de directivos que se muestran negativos de cara al futuro mientras se reduce en el último año la facturación y el empleo

LUCÍA PALACIOS

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Imagen de archivo del polígono AgroReus, que agrupa a varias empresas familiares. Foto: DT

Imagen de archivo del polígono AgroReus, que agrupa a varias empresas familiares. Foto: DT

La desaceleración ya está impactando en la empresa familiar, que mira con cautela el futuro en un momento marcado por la incertidumbre política y económica, según se desprende del VII Barómetro de la Empresa Familiar publicado este lunes por KPMG y en la que participaron 327 directivos. Así, el porcentaje de los que se declaran negativos respecto a la evolución de su compañía de cara a los próximos 12 meses se ha triplicado, pasando del 3% de un año atrás al 9% actual. Por el contrario, se ha reducido del 80% hasta el 67% aquellos que miran el futuro con optimismo, aunque tal y como se ve siguen siendo mayoría.

Es más, la incertidumbre económica ya está teniendo consecuencias directas sobre las ventas y el empleo de estas empresas, puesto que han bajado del 75% al 65% los directivos que señalaron que su facturación había aumentado en el último año. Y lo mismo sucede con la plantilla: el 59% dijo haber elevado el número de empleados, lo que supone cinco puntos menos que la edición pasada, aunque hubo más estabilidad (31%) que ajustes de personal (9%).

En cambio, la expansión internacional se mantuvo bastante estable respecto al ejercicio anterior: cuatro de cada diez empresarios familiares españoles apostaron por aumentar su presencia internacional, un 31% la mantuvo y un 9% la recortó. Llama la atención el hecho de que el porcentaje de este tipo de compañías que no tienen presencia en el exterior se ha reducido de forma significativa: apenas un 16% declara no tener actividad en el exterior, diez puntos menos que el año pasado.

Entre los factores que más les preocupan, destacan los cambios regulatorios, el descenso de la rentabilidad y la incertidumbre política. Solo hay un cambio reseñable respecto al año pasado: los cambios regulatorios no estaban entre las principales preocupaciones y sí la guerra por el talento y la contratación de profesionales cualificados.

«Los resultados del Barómetro reflejan la complejidad del momento actual, en el que la empresa familiar española tiene el doble reto de mejorar su facturación y su rentabilidad a corto plazo e impulsar la innovación con agilidad para competir en un mercado digital y tecnológico cada vez más global, sin perder de vista los cambios regulatorios, que es una de las novedades de la encuesta de este año», explica Ramón Pueyo, socio responsable de Empresa Familiar de KPMG en España.

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