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El fruto de la devoción por los olivos en L'Espluga de Francolí

Aceite virgen extra, de arbequinos centenarios cultivados con procedimientos exclusivamente ecológicos

Joan Boronat

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Sánchez ofrece su aceite envasado en botellas de cristal y en latas de diferentes medidas y capacidades. FOTO: Cedida

Sánchez ofrece su aceite envasado en botellas de cristal y en latas de diferentes medidas y capacidades. FOTO: Cedida

Una marca: La Sinoga. Toma el nombre de una de las fincas rústicas de Espluga de Francolí que dan, como producto final, este aceite de autor. Les Comes d’En Gall, L’Hostal del Pi y el Peu del Bosc son las otras  fincas de las cuales Salvi Sánchez obtiene el llamado «oro líquido» o, dicho de otro modo, el preciado aceite.

Salvi cuenta ahora 47 años y comenta que tras cursar Formación Profesional agropecuaria, no se inició como olivarero, sino que se erigió como continuador de un negocio del padre, dedicado a la cria de becerros. Sánchez asegura haberse sentido atraído desde siempre por el cuidado de la finca familiar, plantada de almendros y olivos, «descubrimiento que se transformó en auténtica pasión, y fue en el año 2000 cuando empecé a cultivarla».

De ahí que este ganadero de Espluga de Francolí decidiera formarse practicando y asistiendo a cursos y jornadas técnicas relacionadas con el sector oleícola. Sus primeros pasos fueron la obtención de aceite para el propio consumo, de las olivas que llevó al pequeño molino de la Cooperativa Olivera de Vallbona de les Monges «del que sale tu aceite, con certificado ecológico», afirma Sánchez. 

Vistos los excelentes resultados de la experiencia aceitera, Salvi tomó en arriendo un par de fincas de olivos, y la producción le permitió «vender aceite a familiares y amigos que quedaron encantados de la calidad y propiedades del mismo, unos clientes iniciales fidelizados hasta hoy en día». 

En la actualidad  este emprendedor autónomo explota un total de 12 hectáreas de olivar, para producir La Sinoga, aceite arbequino  inscrito en el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica, organismo que controla y certifica los alimentos ecológicos, extraído únicamente por medios mecánicos. El cultivo está exento de abonos y pesticidas de síntesis química de acuerdo con los cánones que rigen para la agricultura ecológica.

Estas plantaciones tradicionales en secano, en ecológico y de árboles centenarios tienen unos costes de producción bastante más elevados que las plantaciones modernas y muy intensivas, que se imponen hoy en día. En el caso de Espluga de Francolí, olivos disfrutando de un microclima idóneo pra este cultivo, con inviernos fríos y un tanto húmedos y veranos secos y calurosos.

Otras claves del éxito radican en la cuidadosa recolección, velando por la integridad del fruto, los recipientes adecuados para su traslado al molino y la celeridad en el prensado.

Salvi Sánchez manifiesta que anualmente, dependiendo de las añadas, suele producir entre 2.000 y 3.000 litros de La Sinoga, aceite de buena calidad, equilibrado, afrutado e intenso en aroma y al paladar, que  comercializa envasado en botellas de cristal de 0,25 y 0,50 litros y en latas de 2 y de 4 litros en venta directa de productor a consumidor.

Paralelamente puede adquirirse La Sinoga en 4 o 5 comercios de la zona, como también en la tienda que la Cooperativa que Fet a la Conca tiene en el Monasterio de Poblet, dedicada a la venta de calidad alimentaria Km 0 y de proximidad, de sus productores, entre los cuales se encuentra Salvi Sánchez. De este modo prácticamente agota las existencias en cada cosecha, pero no renuncia a potenciar su producción «para procurar vivir de este trabajo, todo pasión, con el valor añadido de poder hacerlo en el territorio que te es propio», concluye el olivicultor.

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