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Manolo Martínez, entre fogones y copas

El mítico futbolista del Nàstic regenta ahora un negocio hostelero en Salou que decidió impulsar cuando abandonó el club grana este pasado verano

Juanfran Moreno

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Manolo Martínez (i) junto a su primo Juanpe en el restaurante Besso. FOTO: ALBA MARINÉ

Manolo Martínez (i) junto a su primo Juanpe en el restaurante Besso. FOTO: ALBA MARINÉ

«Me siento un poco como en la película de Rocky Balboa cuando está en el restaurante y les comienza a contar historias a sus clientes. Ahora vienen muchos aficionados del Nàstic y del fútbol en general a verme. Hago un poco de relaciones públicas, aunque si me tengo que meter en barra me meto porque la filosofía de equipo la he trasladado del fútbol». Así resume Manolo Martínez su nueva vida en la hostelería.

En Besso, su restaurante y bar de copas situado en Salou, es donde el mítico futbolista del Nàstic ha abierto un nuevo capítulo tras abandonar el cuerpo técnico grana la pasada temporada. Su carrera como futbolista la había dejado atrás hace tres años. Una trayectoria de alto nivel en la que defendió zamarras históricas como la del Recreativo de Huelva, la del Tenerife, la del Hércules y como no la del Nàstic, aquella a la que le tiene un sentimiento especial.

También tuvo tiempo para una experiencia en el extranjero, en concreto en Grecia, donde militó en el Levadiakos. 157 partidos en Segunda División y 33 duelos en Primera División son la carta de presentación de un personaje que ya se ha comenzado a ganar el cariño de los salouenses en ese recinto en el que ha convertido al fútbol y la hostelería en dos elementos perfectos para fusionar.

La idea de impulsar un nuevo negocio era algo que el alicantino ya tenía en mente. Era consciente de que había vida más allá del fútbol y solo era cuestión de encontrar el momento adecuado para ello. «Me ha gustado siempre el mundo de la hostelería. Entre mi socio, que es mi primo, y yo queríamos montar algo diferente en Salou que conjugase el deporte y la hostelería. Creo que hemos lo conseguido y estoy contento con mi nueva labor», asegura Martínez.

Las comparaciones son odiosas y lógicamente uno se pregunta si es más duro vivir el día a día del balompié como profesional o dirigir un negocio hostelero, uno de los trabajos más sacrificados que existen, o eso cuentan los que lo han vivido de cerca.

Sin embargo, el alicantino tiene claro que el deporte profesional no es comparable. «Yo a la gente de la hostelería les digo que me tenían engañado. Me hablaban de que se trabaja mucho y era mucha responsabilidad, pero como el fútbol nada. Estar delante de 60.000 personas y que estén pendientes de ti, tener la responsabilidad de una ciudad y de un equipo, gestionar un vestuario…es mucho mayor la responsabilidad en el fútbol que en los negocios», relata el emblema del Nàstic.

En contacto con el fútbol

Pese a que Manolo Martínez ya no vive el fútbol desde dentro, es imposible que el balompié se olvide de él y viceversa. «Sigo en contacto con el fútbol. Tengo amigos que ahora me llaman para asesorarles», afirma el exfutbolista de Bigastro.

Como no podría ser de otra manera, sigue con firmeza la actualidad del Nàstic. Sufre y disfruta con él, aunque últimamente le haya tocado más lo primero que lo segundo. «He sufrido por los aficionados del Nàstic a los que tantas alegrías les hemos dado, por el presidente que tantas ganas tenía de construir un proyecto ilusionante», explica Martínez sobre la primera decepcionante primera parte de la temporada de los granas.

En todo caso, el exfutbolista ve al equipo recuperado y con las ideas más claras desde la llegada de Toni Seligrat. «Ahora se ve que es un equipo rocoso y duro y en 2ª B eso es muy importante», explica el exjugador alicantino.

Uno se pasaría horas hablando de fútbol con Manolo Martínez. Cada palabra suya está arropada por su larga experiencia en el balompié. En sus botas tiene historias que dejan boquiabierto. Hasta de los personajes más carimásticos de Primera en la actualidad y también en el pasado. Con ellos vivió historias que cuando hoy cuenta es imposible no prestarles atención. Bordalás, Ángel Rodríguez, Acciari, Pinilla... en una sola mañana en Besso uno descubrió historias que emocionan. El fútbol es eso, emoción, y Manolo Martínez lo cuenta como lo jugaba, con pasión.

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