El coronavirus obliga al fútbol a reflexionar sobre su deriva

Fútbol. El parón de las competiciones expone las grietas de un sistema marcado por las sumas multimillonarias que mueve, pero más frágil que lo que se podía haber imaginado

Diari de Tarragona

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El jugador del FC Barcelona, Lionel Messi (d), disputa el balón con los jugadores del Eibar, Sergio Álvarez (i) y Edu Expósito (c). EFE/Javier Etxezarreta Eibar - Barcelona

El jugador del FC Barcelona, Lionel Messi (d), disputa el balón con los jugadores del Eibar, Sergio Álvarez (i) y Edu Expósito (c). EFE/Javier Etxezarreta Eibar - Barcelona

En obligado suspenso por la pandemia del coronavirus, el fútbol teme una gran crisis económica, especialmente en los clubes, privados de sus altos ingresos. Pero este paréntesis podría permitir una reflexión sobre la deriva del primer deporte-negocio del mundo, esperan algunos actores del mismo.

"Vivimos algo a lo que no estamos habituados y que nos cambiará profundamente", señaló el entrenador del Everton, el italiano Carlo Ancelotti, uno de los grandes de los banquillos europeos, el sábado en una entrevista con el 'Corriere dello Sport'.

Sin contar los periodos de guerras mundiales, nunca el fútbol europeo había estado completamente parado. Esta brutal interrupción, para la que nadie estaba preparado, expone las grietas de un sistema marcado por las sumas multimillonarias que mueve, pero más frágil que lo que se podía haber imaginado.

A corto plazo, la cura de humildad parece evidente. "Los derechos de televisión van a bajar, los jugadores y los entrenadores ganarán menos. Habrá que vivir en otra economía y con otro fútbol. Puede que mejor", explicó Ancelotti.

Otras voces también ven algo positivo en esta crisis. "La situación actual es un peligro, pero también una oportunidad para cambiar un poco", señaló Uli Hoeness, antiguo presidente del Bayern de Múnich. Según el exjugador alemán, el mercado de traspasos, que concentra muchas críticas en los últimos tiempos por su opacidad y cantidades altísimas, se verá claramente afectado. "Los montantes de los traspasos van a caer, las sumas no podrán continuar al nivel actual en los dos o tres próximos años, porque todos los países están afectados. Un nuevo mundo del fútbol va a emerger", cree Hoeness.

El presidente de un humilde club francés, el Amiens, dejó su punto de vista. "El 70% de nuestra carga la constituye la masa salarial y nuestros esfuerzos de reforma deben legítimamente estar fundamentados en este sector, inspirándonos en la NBA", señaló Bernard Joannin en el diario 'Courrier Picard'.

Jorge Ibarrola, abogado español especializado en la representación y en el consejo jurídico de clientes deportivos, mira a las federaciones. "Es la FIFA la que se debe encargar de regular el mercado, de fijar los límites. Y habrá que ver si estas medidas son conformes con la reglamentación europea sobre la libertad económica y la libre circulación de jugadores", explica.

En Alemania se abre camino la constitución de un fondo de socorro cubierto en parte por los cientos de millones de euros pagados cada año por las cadenas de televisión. "El sistema actual está cada vez más puesto en cuestión, por la diferencia económica y a continuación deportiva entre los grandes clubes y los pequeños, que cada vez es mayor. Quizás esta crisis sea un catalizador para una nueva solidaridad", señala Jan Lehmann, responsable comercial del Mainz.

"El coronavirus puede airear el fútbol. Es un buen momento para buscarle sentido, para poner orden", señala José Antonio Martín 'Petón', exfubolista y agente, que considera que la solidaridad podría reforzar el interés por las competiciones.

¡Otro aspecto clave es el calendario, cada vez más cargado, debido a la infinita hambre por aumentar los ingresos. "La burbuja se ha inflado según la demanda aumentaba, y el fútbol ha matado a la gallina de los huevos de oro, con todos esos partidos", señala Carlos Murillo, presidente de la Sociedad Española de Economía del Deporte (SEED), en el diario AS.

Y las instancias que dirigen el fútbol también parecen reconocer la necesidad de dar "un paso atrás", como dijo el presidente de la FIFA Gianni Infantino, entrevistado en 'La Gazzetta Dello Sport'. Principal promotor de aumentar el Mundial a 48 selecciones y de reformar el Mundial de Clubes para que lo jueguen 24 equipos, el dirigente reconoció la necesidad de "torneos más reducidos, con quizás menos equipos y menos partidos para proteger la salud de los jugadores".

Queda por saber si estas buenas intenciones resistirán el insaciable apetito económico cuando el balón comience de nuevo a rodar

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