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Carnaval cruel en Castalia (Castellón 3-2 Nàstic)

El Nàstic luce sus mejores galas ante el Castellón pero no puede mantenerse invicto en el 2020 por un gol encajado en el último suspiro del encuentro

Diari de Tarragona

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Carbia salta ante el Castellón. Foto: Nàstic

Carbia salta ante el Castellón. Foto: Nàstic

Castellón y Nàstic ofrecieron un espectáculo delicioso de fútbol que acabó de la manera más cruel para los tarraconenses. Sobró un saque de esquina. Una de las pocas acciones mal defendidas por la zaga grana acabó con el balón en el segundo palo y Lapeña, atento, empujando el cuero a gol. Una mácula en el buen partido en líneas generales del cuadro de Seligrat que dejó con la cara desencajada a toda la plantilla y seguidores desplazados.

Una primera mitad intensa, con cuatro goles repartidos a partes iguales, recordó los enfrentamientos míticos de ambos granas y albinegros. El estadio apretó como era previsible en el segundo acto y espoleó a su equipo hasta el final. Castalia es lo que se conoce como el jugador níumero 12. El Castellón le puso una marcha más en los instantes finales. Pisó más área rival, aunque el Nàstic también las tuvo con una contra de Giner. La moneda cayó del lado local ante la frustración visitante. Seligrat pierde la imbatibilidad pero gana, con Márquez, una idea más patente en ataque.

Un partido en Castalia es agotador. Para el exigido jugador local, para el futbolista rival continuamente presionado, para el colegiado criticado y hasta el aficionado que tiene que estar a la altura en todas y cada una de esas situaciones. Ese cóctel de emociones llega a su máxima ebullición en los partidos grandes. Y el Castellón-Nàstic es de esos que imponen. No defraudó el encuentro.

Aunque Seligrat tuviera que acudir con solo doce futbolistas del primer equipo. A excepción de Giner, el resto de banquillo era completamente del filial (Arnau Riera, Pol Domingo, Sergi Cardona, Montero, Guiu y Caballero). La nota positiva es que podía contar con Javi Márquez. Y eso, como demostró el centrocampista, es suficiente para demostrar que el equipo tiene más fútbol ofensivo del que ha ofrecido hasta ahora.

El fútbol va reconciliándose con el Castellón. Hace una década que los orelluts desaparecieron del profesionalismo. Diez años que le llevaron al fútbol regional de Tercera. Hasta allí bajó también su generosa afición. Acompañaron a los suyos en masa. Batiendo récords de socios tanto en la cuarta categoría estatal como también en la Tercera, a la que subieron hace un par de cursos. 14.000 abonados cuenta el club castellonense, con 12.000 de ellos asistiendo asiduamente al Municipal de Castalia. No faltaron a la cita con el Nàstic. Con la misma exigencia de siempre. Si su equipo no roza la excelencia les entran los nervios. Y eso que Óscar Cano, técnico local, lo está bordando dirigiendo al equipo hacia las posiciones de play-off con serias aspiraciones incluso por el primer puesto. Castalia huele a Segunda, la élite y anima y presiona a sus hombres para que esa vuelta sea cuanto antes.

Ni diez minutos tardaron en aparecer los primeros pitos. La presión adelantada del Nàstic y muy bien organizada permitió a los granas hartarse a robar balones para dominar el juego. Una faceta apenas reconocida en el equipo de Seligrat hasta la fecha. La presencia de Javi Márquez en centro del campo ayuda a mejorar la calidad del pase de distribución. La incomodidad local era palpable y fue en aumento cuando el colegiado señaló una pena máxima favorable al Nàstic por manos del central castellonense. Bonilla no perdonó.

Justamente con el marcador a favor fue cuando el Nàstic dio más libertades. Abrió sus puertas por los pasillos laterales. Ese terreno que el Castellón controla a la perfección. Los centros empezaron a caer en el área de Bernabé que se multiplicaba para ir despejando las que buenamente pudo. Le fue imposible hacerlo con un centro desde la izquierda de César Díaz que tocó en Albarrán. Ese ligero despeje confirió más altura al envío. El necesario para superar al meta grana.

Crecido el Castellón fue a por el 2-1. Y lo encontró en cinco minutos con exagerada facilidad. Esta vez por el costado diestro. Alcanzó la línea de fondo Muguruza y puso el esférico milimétrico para que Ortuño remontara el duelo.

Ni así Castalia sacó su versión más tranquila. Es uno de esos estadios de corazón arrítmico que nunca para de bombear. Una pasión desbordada incluso cuando manda su equipo. La tomaron con el colegiado del partido. Un Alonso De Ena con la característica del que se crece ante los grandes teatros. Ni si inmutó ante las quejas locales.

Javi Márquez coronó la espectacular primera parte de fútbol en Castellón con un golazo de bandera. Desde su propio campo tiró. Oteó al horizonte para captar la posición adelantada de Campos. Sacó a relucir su exquisita zurda para dibujar la parábola perfecta que equilibrase el duelo.

El segundo tiempo fue del desgobierno inicial al descontrol y la emoción. El Castellón buscaba el dominio pero no encontraba la mordiente para hacer daño. Se encontró un replegado Nàstic y un acertado Bernabé que mantuvo vivo al equipo hasta el último segundo. Sobró ese segundo.

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