Quejas de padres por la mala climatización en el comedor de una escuela de Vila-seca

Los técnicos han acudido a la Escola La Canaleta muchas veces desde su inauguración para solventar el problema, pero no han logrado resolverlo nunca definitivamente. Se activarán estufas de emergencia

Jordi Cabré

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La lámina de gravilla del acceso posterior ha sido una solución provisional. Es un acceso activado este curso por la Covid-19.  FOTO: Fabián Acidres

La lámina de gravilla del acceso posterior ha sido una solución provisional. Es un acceso activado este curso por la Covid-19. FOTO: Fabián Acidres

La Escola La Canaleta ha acaparado estos días toda la atención mediática en la ciudad. El intenso frío registrado con el temporal Filomena ha sacado a relucir un problema endémico que todavía carece de solución: la mala climatización del comedor.

Si en cursos anteriores y otras temperaturas (quizá no tan extremas) habían minimizado el eco del problema vigente  en el centro educativo, desde su estreno en septiembre de 2014, el frío de este año y las medidas de seguridad sanitaria de la Covid-19 (ventanas abiertas, más espacio entre grupos...) han levantado la voz en uno de los foros más escuchados: las redes sociales. 

Las quejas de los padres también las ha recogido la dirección de la escuela. La directora, Anna Vilella, que ha declinado dar su opinión sobre la problemática al Diari, sí ha recordado a la concejal de Ensenyament del Ajuntament, Manuela Moya, el problema que existe en el comedor cada vez que ha habido Consell Escolar.

Y la edil ha pedido a los técnicos de su departamento que volvieran a revisar el sistema de climatización, que de momento sigue sin estar arreglado, ya que cada reparación ha sido un éxito breve provocando de nuevo los problemas de frío en esta estancia del centro.

«Es un problema que seguimos sin resolver, aunque estamos encima de él. La temperatura que marca el termostato no se ajusta al sistema de aire que sale en el comedor, por lo que hace más frío del que marca el aparato», admite la concejal de Educació, que ayer volvió a pasar por el centro a la hora de comer para constatar el problema.

Las escuelas de Vila-seca tienen un circuito de comunicación interno para avisar de las incidencias. Cada petición llega al departamento y se atiende. Por ello, la concejal admite que no está al tanto de todas las instancias de padres que llegan al consistorio quejándose del problema de La Canaleta. «Los técnicos hablan con las escuelas y los problemas livianos o de mayor envergadura se resuelven sin necesidad de estar el concejal encima de todos ellos», explica Moya.

En este caso, pero, las quejas de los padres, las instancias presentadas y el eco de las redes sociales han elevado el problema hasta el punto que el partido Vila-seca en Comú, en la oposición, ha hecho públicas las quejas y ha recordado al gobierno local que si no se soluciona en breve «no descartamos presentar una queja formal al Síndic de Greuges», ha afirmado Mario Téllez, su portavoz.

Manuela Moya asegura que si el problema sigue sin resolverse de una forma definitiva, se colocarán estufas en el comedor para mejorar el clima interno de esta sala, la única que tiene problemas. El resto de aulas y despachos sí funcionaría la calefacción perfectamente.

En el comedor el sistema no es de radiadores. Es una canalización de aire que se deberia calentar al pasar por una resistencia. El problema es que no este chorro de aire no se calienta (aún no se ha descubierto porqué) y con las ventanas abiertas y el frío, la situación climática es preocupante en el comedor.

La lluvia, el barro y la gravilla

El problema del comedor no es el único difundido en La Canaleta. Los padres también han dado a conocer otro: el acceso posterior al centro. El coronavirus ha obligado a utilizar todas las entradas del recinto para separar los grupos burbuja. Los que acceden por la parte trasera, un descampado de tierra sufrieron lo indecible el pasado viernes con la tormenta que barrió Catalunya. 

El Ayuntamiento colocó este lunes una capa de gravilla para mejorar el camino de entrada y evitar pisar el barro acumulado. La concejal de Ensenyament admite que es una solución provisional y que aquella entrada estaba solo prevista para vehículos pesados. Pero con la Covid-19 se ha reutilizado para los alumnos y se ha actuado tras lo ocurrido. Todavía está en estudio si se dejará así o se asfaltará definitivamente.

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