La pareja confinada regresa de Marsella y reclama los días no navegados

El domingo volaron desde la ciudad francesa a Barcelona y en casa se hicieron un test de antígenos, que dio negativo. Ambos ya trabajan

JORDI CABRÉ

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Josep Maria y Núria, en la habitación del hotel de Marsella, que dejaron el domingo. foto: cedida

Josep Maria y Núria, en la habitación del hotel de Marsella, que dejaron el domingo. foto: cedida

Núria y Josep Maria, la pareja de Torredembarra que estuvieron confinados en un hotel de Marsella al ser «expulsados» del crucero MSC Grandiosa por Covid-19, ya están en casa.

Llegaron el domingo por la noche en un vuelo desde Marsella hasta la Ciudad Condal, donde tienen la familia. Fue el fin de una semana encerrados en un hotel en la ciudad gala y con mucha impotencia por la falta de compromiso de la compañía del crucero para gestionar los casos de coronavirus que han ido apareciendo a lo largo de los últimos días.

Núria Valcárcel quiere pasar página cuanto antes. Ya tramitó con el seguro obligatorio (que debían pagar por temas de Covid antes de embarcar) la reclamación de los días que no han disfrutado del crucero. «Solo estuvimos un día, la escala de Marsella. El resto no hemos seguido navegando», explica.

El fin de semana han sido las mejoras horas de un viaje que se truncó el domingo 2 por la tarde cuando la pareja dio positivo y casi a empujones los sacaron del crucero en Marsella. Luego han sido días de llamadas y más llamadas mientras estaban confinados en dos hoteles, el primero muy precario, el segundo más acorde a la situación. «No tenemos queja ni del hotel ni de las comidas. Lo más curioso es que ni ellos mismos sabían que estábamos allí por confinamiento», explicaba ayer Núria antes de viajar hasta Torredembarra con su hija y sus padres.

El sábado por la noche, y gracias a las múltiples gestiones, la pareja habló con el seguro y esta vez les atendieron correctamente. Al día siguiente, por mail, recibían los billetes de avión y no tardaron en hacer las maletas y salir de las cuatro paredes de la habitación.

El certificado y nada más

La pareja se marcharon del hotel por la tarde y embarcaron en un vuelo directo desde la ciudad gala hasta Barcelona. No les practicaron ninguna prueba tras finalizar el confinamiento y tras rellenar un formulario y el pasaporte Covid subieron al avión y llegaron por la noche a El Prat.

«Nos hicimos el test de antígenos en nuestra casa por tranquilidad. Ya que había mis padres y mi hija queríamos estar seguros de que ya habíamos superado el virus. Pero lo hicimos en casa, no queríamos que se complicara el vuelo de vuelta», admite Núria, que esta semana reabrirá su negocio en Torredembarra. Josep Maria también ya se ha montado en el autobús de transporte escolar.

La pareja ha leído en diferentes redes sociales las odiseas de parejas y familias que también se contagiaron en el crucero y que han pasado parte de las vacaciones confinados o en el camarote o en las escalas. Ellos ya han tramitado la solicitud de reembolso y aunque se estima en tres meses el dinero, confían que sea antes.

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