Costa Roda de Berà

La Roca Foradada no se tocará y se mantiene el veto a cruzar

El proyecto para evitar que el ‘puente’ no cayera estaba mal diseñado y se descartó en 2017. La opción actual es que nada se interponga en su desgaste natural, solo evitar pasar por encima

JORDI CABRÉ

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A pesar de las vallas, la gente sigue cruzando por encima de la Roca o se hace fotos. FOTO: ALBA MARINÉ

A pesar de las vallas, la gente sigue cruzando por encima de la Roca o se hace fotos. FOTO: ALBA MARINÉ

Una de las bellezas naturales de Roda de Berà se encuentra en su litoral, escondida entre el singular paisaje arquitectónico del Roc de Sant Gaietà. La Roca Foradada es un ‘puente’ que el mar ha ido moldeando a lo largo de los milenios y que en la localidad fue cogiendo protagonismo para inmortalizar fotos de la salida del sol o de tener un recuerdo en un paraje natural único en la zona.

Con el paso del tiempo y la presencia humana, el desgaste de la roca s eha acelerado hasta el punto de que el ‘puente’ se ha debilitado y se corre el riesgo de que se desmorone.

Durante muchos años, el Ayuntamiento de Roda de Berà ha insistido a la administración competente, el Estado, soluciones para frenar el deterioro de este paisaje único del Roc de Sant Gaietà.

2012

Hace ocho años, el Ayuntamiento insistió en la preservación del puente natural y habló con la delegación territorial de la Dirección General de Costas para buscar una solución. «Incluso expusimos que el consistorio había guardado una partida económica para acelerar el proceso». Tras muchi insistir, se logró un compromiso y se trabajo en una solución para mantener en pie a la Roca Foradada.

La opción ganadora era una estructura metálica que reforzaría el puente de roca y aunque «se veían los hierros desde el mar, la visión desde tierra quedaba suficientemente escondida para no deslucir la Roca Foradada», explica el alcalde Virgili. Tras informar a las partes y trabajar en el diseño de la estructura metálica, llegó el día del acta de replanteo (inicio oficial de las obras). El representante de la firma se dio cuenta que la obra debía estar en el mar y alegó que el proyecto no se planteó para el litoral, sino para una zona sin agua, sin salitre...

El error de planteamiento dejó en 2017 la última esperanza de que se reforzara la Roca Foradada del Roc de Sant Gaietà.

Desde entonces, las ocnversaciones sobre el deterioro del puente no han tenido una respuesta con otro proyecto y se plantea, de momento, en que su desmoronamiento será cuando toque. Sin que la mano del hombre intervenga.

Mientras, el Ayuntamiento intenta evitar su acceso y preservar su Roca Foradada, aunque hay muchos que desoyen el veto.

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