«La disciplina no se debe trabajar desde la opresión»

Entrevista. Ramon Oller, bailarín. En Cambrils, el coreógrafo imparte un ‘stage’ de danza contemporánea, para enseñar a los alumnos la importancia de la creatividad

SÍLVIA FORNÓS

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El bailarín y coreógrafo Ramon Oller, en Cambrils. FOTO: pere ferré

El bailarín y coreógrafo Ramon Oller, en Cambrils. FOTO: pere ferré

La Escola de Dansa Estudi Giselle de Cambrils organiza esta semana un stage de danza contemporánea con el bailarín Ramon Oller (Esparraguera, 1962). Compañías de España, Chile, Cuba y Nueva York, entre otras muchas, han confiado en su pasión artística, una trayectoria que le ha merecido distinciones como el Premio Nacional de Danza del Ministerio de Cultura o el Premi Nacional de Dansa de la Generalitat de Catalunya, entre otros reconocimientos. Hasta el viernes, el también coreógrafo transmitirá a los alumnos y alumnas su sabiduría artística y creatividad para que puedan potenciar sus capacidades encima del escenario y desarrollar, con maestría, el arte de la danza.

¿Qué aprenderán los alumnos y alumnas en los próximos días?

Será un stage de danza contemporánea y tendrá una parte técnica y otra de creatividad, es decir, de composición coreográfica, principalmente con los alumnos más avanzados.

A nivel técnico, ¿qué es lo más importante para un bailarín?

Desde siempre, el ballet ha sido un punto fuerte porque es la danza académica en esencia. Pero conocer o tener conciencia de las técnicas de la danza moderna es también importante, para que cada uno pueda desarrollar su forma de bailar. Este conocimiento también permite a los bailarines disfrutar mucho más de la danza.

¿Tener una base técnica consolidada es una garantía para llegar a ser un buen profesional?

Para ser un buen bailarín o bailarina, siempre, lo más importante es tener mucha pasión por la danza y, evidentemente, tener una técnica depurada, para tener la libertad de actuar sin ningún problema técnico.

En cuanto a la creatividad, ¿qué aspectos trabajará con los alumnos?

Cada clase será diferente. Con los más pequeños trabajaremos la danza creativa, mientras que con los de nivel intermedio realizaremos coreografías de mis trabajos y composición. En cambio, con los mayores haremos un repertorio más avanzado y en el cual la técnica tendrá mucha importancia.

¿Por qué es importante trabajar la creatividad?

En cualquier ámbito de la vida es importante. Teniendo en cuenta los tiempos en los que vivimos, tenemos que ser más creativos que nunca. Por ello, desde pequeños debemos cuidar y potenciar la creatividad de los niños y niñas.

¿De qué otras aptitudes debe ir acompañada?

Por un lado, están las condiciones físicas que cada uno, más o menos, debe trabajar. También es importante que haya un equilibrio entre el estado físico y mental, y la inspiración y la creatividad. Todo ello es lo que le permitirá a un bailarín continuar, porque la danza no deja de ser fruto de la pasión.

¿La creatividad es innata?

Todo se puede trabajar, y lo más bonito es hacerles descubrir el potencial que llevan dentro.

A lo largo de su carrera ha sido bailarín, coreógrafo y también ha ejercido como profesor. ¿Qué es lo más gratificante?

Hace muchos años que doy clases, incluso cuando era un bailarín más activo siempre dedicaba un tiempo anual para enseñar. La pedagogía ha sido una faceta muy importante en mi carrera y continúa siéndolo. Creo que es esencial traspasar este conocimiento a las nuevas generaciones.

¿En qué medida son importantes la disciplina y el refuerzo positivo en los alumnos?

La disciplina siempre se debe trabajar pero desde el positivismo, no desde la opresión. La disciplina y la concentración, aunque cuestan mantenerlas, se pueden desarrollar y ayudarán a mejorar la creatividad.

¿La disciplina se consigue con muchas horas de clases?

Es algo muy personal y se debe inculcar de tal manera que no sea un obstáculo para los alumnos. Siempre digo que es como si condujeras un coche, si no te concentras desde el principio no podrás conducir. En cambio, cuando tienes este rigor puedes conducir libremente. En la danza ocurre lo mismo. Puedes bailar libremente siempre y cuando tengas la concentración necesaria para evitar hacerte daño en el cuerpo.

¿Por qué es importante realizar ‘stage’ como este?

Lo realmente importante es que los alumnos crean y confíen en los maestros que tienen en la escuela de danza, porque ellos ya les aconsejarán sobre su futuro. Aunque también es relevante conocer otras maneras de ver la danza o de enfocar una clase, nunca se debe ir en contra de lo que ya han aprendido en la escuela, porque el pasado marcará el presente, y el presente marcará el futuro.

¿Cómo se deben preparar para este viaje profesional?

Es positivo proponerse retos con nuevos profesores y a través de nuevas experiencias, pero siempre controladas. Para mí y para mi generación viajar a muchos países y ciudades fue primordial, además de la riqueza personal que todo ello supuso y sigue significando. Técnica y emocionalmente se debe estar preparado, además de tener la madurez para aceptar los errores y poder mejorar.

Como cualquier otra profesión, el mundo de la danza también es competitivo. ¿Qué es necesario para que en una prueba un bailarín o bailarina despunte entre los demás?

Sobre todo, la sinceridad como bailarín, es decir, en cómo trabaja es lo más importante en una audición. La competición en la danza no requiere la lucha. Lo importante es hacerlo lo mejor posible y la decisión será la que tenga que ser, ya que a veces eres un gran bailarín pero no el que buscan. No pasa nada, sencillamente sigues adelante. La vida de un bailarín siempre es una audición.

¿Un solo es lo máximo a lo que aspira un bailarín encima del escenario?

No, porque hay bailarines a los que bailar solos no les gusta y son más fuertes en grupo o en pareja. Esto no significa ser ni mejor ni peor bailarín. Para mí bailar los solos ha sido un reto, pero lo que más me gustaba era disfrutar del espectáculo junto a los demás.

¿Cómo le afecta la crisis sanitaria?

Lo peor que hemos pasado ha sido el confinamiento porque no teníamos ni idea de lo que vendría. Aproveché este tiempo para reflexionar y seguir aprendiendo, porque hacía mucho tiempo que no hacía un parón. Al principio, fue difícil asumir la anulación de contratos y estrenos, pero después me propuse enriquecerme más a nivel profesional y personal.

En un futuro, bailaremos con mascarilla y manteniendo la distancia, pero la danza no morirá, la danza continuará y resurgirá como han hecho tantas veces las artes escénicas. La danza es visceral, es decir, el movimiento es lo primero que aprendemos desde pequeños. Aprendemos a levantarnos, ponernos de pie, poner recta la columna y utilizar nuestras abdominales y nuestras piernas para caminar. Y después conocemos el ritmo. La danza y el movimiento son algo cognitivo que nunca se perderá. Por ello, estoy convencido de que las generaciones futuras serán buenísimas.

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