El virus de la monarquía

Es imperativo abrir un debate publico cuando tengamos tiempo (mascarilla y distancia) para analizar qué hacemos con este trasto viejo y oxidado en el que se ha convertido la institución monárquica

JAVIER PONS

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Sí sí... un juego de palabras facilón. Lo sé pero el estado de semipereza en el que me ha sumido la nueva normalidad no me da para más. Imagino la estancias privadas del palacio de la Zarzuela (a sólo unos cientos de metros de El Pardo) donde Leonor y Sofía (ambas con ropas ligeras y claras mallorquinas) intentan matar el tiempo entre acto de duelo por los muertos del covid («Sofía no pestañees que la lías» musita una profesional Leonor en La Almudena) o el medido publireportaje que difundirá al pueblo español la austeridad con la que afrontan unas vacaciones diferentes...

Leonor en un rincón no podrá evitar detenerse a abstraerse de tan febril actividad para preguntarse «Qué he hecho yo para merecerme esto».

Y es que la monarquía española, que no detenta la tradición y solidez de la inglesa (capaz de tapar cualquier vergüenza con disimulo y altivamente) esta pasando por su peores días. Y tienen suerte de que haya aparecido la pandemia, porque si no, imaginen las horas de televisión que se estarían dedicando a «desmenuzar» las intimidades del emérito y su número indeterminado de amantes, todas beneficiarias de sus cariños pero también de los millones en negro procedentes de la Meca.

Pero no nos centremos en lo que podría ser un festín televisivo de casquería (por cierto las directrices en los despachos enmoquetados de las cadenas son claras: a muerte con el emérito pero sin rozar a Felipe).

Si no fuera por la pandemia, imaginen las horas de televisión que se estarían dedicando

¿Alguien se cree que el entonces príncipe de Asturias (ahora rey coronado) no estaba al corriente de las pillerías sexuales y financieras de su padre?

¿Alguien se cree que debemos proteger a una institución vacía (siempre lo ha estado …mi republicanismo no es oportunismo) que esconde sin vergüenza como entre todos han esquilmado a la tan preciada hacienda publica?

¿Quién cree que es suficiente apartar al infectado (como en las residencias mira tu ) como ya pasó con Urdangarin y ahora con el campechano?

Imagino al balonmanista Iñaqui riéndose a carcajada limpia en su celda residencia viendo como se destapan las sábanas sucias de su suegro y la tinta china que está sudando su cuñado para no ensuciarse con el escándalo y que se le acabe el chollo.

¿Acudirá el emérito en silla de ruedas a una ONG para penar sus pecados a ...mmmmm…espera…..que podría aportar para consolar o instruir…?

Me da la impresión de que el 1 o el 15 de septiembre nos van a volver a confinar

Es imperativo abrir un debate publico cuando tengamos tiempo (mascarilla y distancia) para analizar qué hacemos con este trasto viejo y oxidado en el que se ha convertido la institución monárquica.

La coincidencia de la declaración del estado de alarma y el anuncio del Rey apartando a su padre sirvió de cortafuegos pero a nadie se le oculta que fue una maniobra a la desesperada que no pone hormigón sobre las posibles implicaciones del actual monarca en los negocios de su padre.

Pero de eso imagino que hablaremos cuando la pandemia se haya estabilizado. Por cierto, ¿no les parece fascinante lo rápido que nos han desconfinado?

Me da la impresión de que el 1 o el 15 de septiembre, cuando se dé por cerrada oficialmente la temporada turística, nos van a volver a confinar. Estos rebrotes no son solo fruto de la estupidez humana sino el natural desarrollo de la pandemia. Si hubiéramos seguido confinados -aunque con matices- estaríamos mejor. Pero claro, no podemos parar la economía porque ¿qué dirán los mercados? Por lo tanto, aprovechen con prudencia que esto tiene fecha de caducidad en La Moncloa.

Por cierto permítanse una disgresión, ¿se han imaginado la imagen de una persona representando a esos mercados? Yo sí acudo al ‘Roto’ de El País y los veo como a Tip y Coll en mi infancia: hombres de negro con un puro en la boca y un sentido del humor difícil de captar. Les invito a que por favor nos envíen al buzón del director del Diari sus «visiones» de quién representa a «Los mercados».

Tota, que engañados cono a chinos de Whu-Han, nos hemos lanzado a celebrar en familia la tradición estival sin saber (¿o sí?) que nos quedan dos telediarios para volver al encierro.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de “El Terrat”, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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