Producir mascarillas en fábricas de armas

Hay noticias que le hacen a uno pensar que sí, que después de todo esta cruel pandemia que tantos muertos ha causado y que tanto daño nos ha hecho nos dejará también alguna cosa positiva

Álex Saldaña

Whatsapp
Álex Saldaña

Álex Saldaña

Hay noticias que le hacen a uno pensar que sí, que después de todo esta cruel pandemia que tantos muertos ha causado –está causando– y que tanto daño nos ha hecho –nos está haciendo– nos dejará también alguna cosa positiva.

O puede que la crisis y la esperanza en que de ella salga un mundo mejor me estén volviendo demasiado sensible. Lo digo tras leer que el consorcio ruso Kaláshnikov, uno de los mayores fabricantes de armas del mundo, ha comenzado a producir mascarillas y trajes protectores para el personal médico que trabaja en primera línea de la lucha contra el coronavirus.

No deja de ser curioso que el apellido más relacionado con la muerte en el mundo, el nombre de la persona que inventó el fusil más popular y mortífero del siglo XX, transforme alguna de sus plantas para, en lugar de fabricar muerte y destrucción, ayudar a preservar la vida. Ojalá este cambio se quede una vez superada esta crisis sanitaria.

Aunque quizá peque de iluso y lo que pido sea mucho soñar; me temo –y ruego por estar equivocado– que cuando esto pase todas estas buenas intenciones se vayan con viento fresco, tan pronto recuerden los señores de la guerra que es más mucho rentable fabricar armas que mascarillas. Claro que también sé que está en nuestras manos dificultar que esto siga siendo así. 

Temas

Comentarios

Lea También