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Atletas de élite increpados durante sus entrenamientos

Desde hoy todos los Deportistas de Alto Nivel (DAN) pueden entrenarse a cualquier hora del día y siempre dentro de los límites de su provincia. La fondista vallense Marta Galimany ya tiene su certificado

Agencias/F. Joan

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Javi Guerra es triple campeón de España de maratón. FOTO: El Adelantado de Segovia

Javi Guerra es triple campeón de España de maratón. FOTO: El Adelantado de Segovia

Javi Guerra, triple campeón de España de maratón y deportista de alto nivel que puede entrenarse a cualquier hora, denunció este lunes que fue increpado durante su entrenamiento matutino por Segovia. 

El Gobierno español publicó un decreto en el Boletín Oficial del Estado por el que desde el lunes 4 de mayo todos los Deportistas de Alto Nivel (DAN) podrían entrenarse a cualquier hora del día y siempre dentro de los límites de su provincia. 

Durante su entrenamiento por Segovia, Javi Guerra fue increpado según denunció en su twitter el vigente campeón de España de maratón, que ganó en Sevilla el mismo día que la atleta de Valls Marta Galimany lo hizo en la prueba femenina y obtuvo la mínima olímpica.

Galimany, por cierto, ya cuenta con el certificado DAN que le permitirá entrenar a cualquier hora del día y en cualquier punto de la provincia junto a su entrenador, Jordi Toda, según ha anunciado la propia atleta en las redes sociales.

"Por lo que estoy leyendo, no he sido el único al que le han increpado en mi entrenamiento de hoy. Por mi condición de DAN puedo entrenar a cualquier hora del día, pero no debe ser suficiente. Habrá que entender que estamos en una situación extrema, pero siempre con respeto", confesó el atleta segoviano. 

Otro atleta, Carlos Mayo, campeón de Europa sub-23 de 10.000 en 2017, relató en las redes sociales lo vivido en Zaragoza. 

"De las 50 personas (aproximadamente) que me he podido cruzar (la mayoría mayores de 65 años, puesto que me encontraba en su franja horaria para disfrutar del paseo al aire libre), he recibido cinco llamadas de atención verbales, incluyendo a una señora gritando desde su balcón. He sentido muchísima impotencia porque considero que no estaba haciendo nada malo, cumpliendo las normas y realizándolo en un horario determinado por los motivos que ya he expuesto. Por supuesto, entre estas llamadas de atención no incluyo las miradas que hablan por sí solas", confesó Mayo.

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