Las empresas tendrán que continuar pagando de momento a sus empleados

También habrán de abonar las cotizaciones de sus empleados y sus cuotas de autónomos

LUCÍA PALACIOS

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Tiendas cerradas en un centro comercial en Madrid. FOTO: EFE

Tiendas cerradas en un centro comercial en Madrid. FOTO: EFE

España entera se ha paralizado de golpe y porrazo, lo que provoca irremediablemente el desplome de sectores enteros, que se han visto abocados a echar el cierre al menos para los próximos quince días. La pregunta es: ¿qué pasa ahora con esos negocios que han bajado sus persianas? ¿Deberán seguir pagando a esos trabajadores que se han ido a sus casas?

A día de hoy, aunque la mayor parte de comercios y muchas empresas se hayan visto abocados a paralizar su actividad a consecuencia del coronavirus, tendrán que seguir abonando las nóminas de sus trabajadores, sus cotizaciones sociales y su cuota como autónomos -aquellos que lo sean- hasta que no presenten un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) o el Gobierno anuncie otro tipo de medidas.

Así lo establece la ley: la suspensión de la actividad de una empresa o autónomo puede conllevar la correlativa suspensión de los contratos de trabajo, con la consiguiente dejación temporal de las obligaciones de trabajar y remunerar el trabajo, o la reducción temporal de la jornada.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que esa suspensión o reducción de jornada de carácter temporal sólo podrá producirse siguiendo los mecanismos y procedimientos previstos en la normativa laboral y sólo por las causas previstas en la misma, según advierten los sindicatos.

Expediente de regulación

Así, la empresa podrá acudir a la figura del expediente de regulación temporal de empleo por fuerza mayor o para el supuesto de los efectos indirectos del coronavirus (escasez o falta de suministros, descenso de la demanda, imposibilidad de prestar servicios, disminución de la actividad por parte de empresas clientes, etc.).

Supone la suspensión del contrato del trabajador por un tiempo determinado, durante el cual se paraliza la obligación del trabajador de prestar sus servicios y la obligación de la empresa de pagarle el salario, aunque sí habrá de seguir abonándole las cotizaciones sociales. Esta es una de las demandas que están haciendo los sindicatos al Gobierno: que exima a las compañías del pago de estas cuotas durante este periodo de confinamiento y que complete el salario de estos empleados hasta el 100% de sus ingresos.

Pero plantear un ERTE no es un trámite sencillo que pueda hacerse de la noche a la mañana. En primer lugar, hasta mañana lunes como pronto no pueden presentarlo ante la autoridad laboral competente, aunque podrá tener efecto retroactivo desde el día en que se cerró el negocio. Se abre entonces un periodo de consultas con los representantes legales de los trabajadores de duración no superior a los quince días en el que se decidirán las condiciones en las que se va a llevar a cabo.

Una vez que se conceda, se suspende la relación laboral con el trabajador, que podrá acogerse a la prestación por desempleo en el caso de que tenga derecho a ella; para ello, necesita haber cotizado al menos 360 días durante los últimos seis años. Además del paro, en aquellas empresas que así lo pacten la compañía podría abonarles una cantidad más e incluso en ocasiones se puede cobrar el 100% del salario.

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