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Hoy mejor que mañana

Procrastinar. Tener miedo o ver el que hacer como un reto son un freno «subconsciente» para afrontar las obligaciones

SÍLVIA FORNÓS

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Aplazar, demorar, retrasar o posponer. En definitiva, lo diga como lo diga, lo que está haciendo es procrastinar: dejar para mañana lo que puede hacer hoy. Aunque suene raro y cueste de pronunciar, si procrastina está desaprovechando el tiempo porque, según la psicóloga y coach tarraconense Mabel Montserrat, «estamos dejando para más adelante aquellas acciones o deberes que hacer, y las sustituimos por otras actividades que no son tan relevantes, pero que son más agradables por sus beneficios inmediatos».

Partiendo de esta base, de que todos podemos ser procrastinadores, la experta explica que sucumbir a esta actitud depende del tipo de actividad que debamos realizar y que, en muchas ocasiones, resulta porque «dicha tarea entra en conflicto con nuestra rutina, por lo que la actividad que debemos hacer supone un esfuerzo». Tener miedo, ver el quehacer como un reto o tener creencias y pensamientos limitantes suponen un freno «subconsciente» a la hora de afrontar las obligaciones. «Esta voz interna nos limita a la hora de hacer una acción y sentimos que ‘no lo puedo hacer’, ‘no es suficientemente importante’, ‘es muy arriesgado’, ‘no tengo tiempo’, ‘no seré capaz’... Son creencias que nos limitan para pasar a la acción», asegura Mabel Montserrat.

Es más fácil procrastinar cuando preferimos hacer aquello que nos causa mayor satisfacción, a corto plazo, que las obligaciones. Según Mabel Montserrat esto «nos empuja a cambiar una tarea relevante por otra que nos da placer al momento, como ver la tele o estar conectado a las redes sociales. En cambio, estudiar supone un esfuerzo que requiere un tiempo de espera para obtener una recompensa, como aprobar un examen».

Mientras, Raquel Martínez, especializada en coaching, programación neurolinguística e inteligencia emocional, recuerda que «el placer y el dolor son las dos energías que nos mueve. El hecho de procrastinar va muy relacionado con estas fuerzas. Si asocio que hacer dieta me provoca dolor, y me quita placer, difícilmente lo conseguiré».

Qué es importante

Procrastinar, según Mabel Montserrat, «no significa que no hagas nada, sino que simplemente has elegido hacer una tarea menos relevante». Entonces, deberíamos preguntarnos qué tareas son importantes y cuáles no. A esta cuestión, la psicóloga y coach responde que «cada persona tiene sus preferencias, en algunas procrastinar es no ir al gimnasio y en otras lo contrario, cada uno establece sus propios objetivos. Para alcanzarlos, en el camino hay algunas tareas que son más relevantes que otras. Entonces, deberíamos pensar qué tareas hacemos durante el día que realmente son importantes».

Optar por hacer una lista nos puede ayudar a visibilizar aquellas tareas que deben ocupar las primeras posiciones y las que deberían estar en un segundo plano de relevancia. «Clasificar las actividades relevantes de las que no lo son nos ayudará a saber cuándo no estamos haciendo aquello que deberíamos», explica la experta. Mirar la tele o estar conectados a las redes sociales son tareas que pueden esperar cuando hay otros asuntos de por medio más importantes.

La estrategia es remarcar, en la lista, las actividades, acciones y rutinas que realizamos cada día y que son importantes. Mientras, aquellas que son irrelevantes mirar de eliminarlas o sustituirlas por otras de mayor importancia. En este sentido, el tiempo juega en contra nuestra. «El tiempo es limitado, por lo que no podemos tener una infinita lista de acciones para hacer», explica Mabel Montserrat, quien aconseja «limitar el tiempo y la relevancia de las acciones». En el trabajo la pauta se repite. «Lo dejo para mañana, pensando que mañana tendrás más energía que hoy. Procrastinar también genera ansiedad, porque las tareas se acumulan», asegura Raquel Martínez y añade que preguntarse «dónde estoy, hacia dónde quiero ir y cuál es el primer paso que debo dar es una buena estrategia para superar la procrastinación».

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