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La URV alerta del colapso presupuestario

En ocho años nuestra Universidad ha perdido globalmente doce millones de financiación pública

Diari de Tarragona

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La rectora de la URV, María José Figueras.

La rectora de la URV, María José Figueras.

Si hace unos días eran las organizaciones empresariales las que lanzaban la alerta por la paralización de Catalunya, han sido ahora las universidades catalanas las que han elevado la protesta por la parálisis de gestión pública que amenaza gravemente nuestro sistema educativo. La advertencia vino de la mano de la Associació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP) y hoy, la rectora de la Universitat Rovira i Virgili, Maria José Figueras, concreta el memorial de agravios en los campus de Tarragona al cumplirse un año de asumir el cargo de rectora. Las cifras hablan por sí solas. Desde el 2010 al 2018, la URV ha perdido de forma global doce millones de euros. En 2010 el presupuesto de la URV era de 116 millones de euros. El pasado año fue de 104 millones. Hace nueve años, la Generalitat transfería a la universidad tarraconense 79 millones de euros. Actualmente, esta cifra se ha reducido a 66 millones. Con esta cantidad no se llega ni para pagar los salarios, que requieren de 71 millones de euros. Para cubrir el déficit se recurrió al incremento del 30% de las tasas que ha recaído en los estudiantes. No terminan aquí los problemas financieros de la URV. Como quiera que es una de las universidades con más alumnos becados y al mismo tiempo Catalunya es la comunidad con las tasas más caras, la financiación estatal, computada a partir de las tasas del conjunto del Estado (más baratas) no alcanza para cubrir el coste real. Con todo este panorama la URV ha tenido que priorizar las necesidades más perentorias y paralizar las inversiones que se habían previsto para mejorar las instalaciones. La paralización presupuestaria impide la adopción de medidas para subsanar la preocupante situación. Si hace unos días era el conjunto de rectores de las universidades públicas catalanas los que advertían del grave problema, es ahora la rectora de la URV quien concreta las penurias en la institución que más directamente nos concierne. El olvido de nuestras universidades es especialmente grave por lo que supone de hipotecar el futuro.

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