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Tarragona Hacienda

Tarragona cierra 2018 con un superávit de 5,5 millones

El alcalde firma el decreto de la liquidación del presupuesto de 2018 que pasará por el pleno del 10 de abril. El saldo positivo se destinará al pago de la deuda municipal y a inversiones

Octavi Saumell

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Imagen reciente de una sesión del pleno municipal del Ayuntamiento de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Imagen reciente de una sesión del pleno municipal del Ayuntamiento de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona cerró el año 2018 con un superávit económico de 5,5 millones de euros. Según ha podido saber el Diari, el alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) ya ha firmado el decreto de la liquidación del presupuesto municipal que será presentado a los partidos de la oposición en la comisión informativa de Hisenda del próximo lunes y que, posteriormente, será convalidado por el Saló de Plens el 10 de abril. 

En el informe elaborado por los técnicos municipales, al que ha tenido acceso este periódico, se resalta que –a 31 de diciembre de 2018– la administración municipal contaba con un saldo positivo de 7,5 millones de euros en sus cuentas en las entidades financieras.

En el saldo positivo hay 48 millones entre dinero en los bancos y facturas pendientes de cobrar

Asimismo, en las operaciones corrientes del Consistorio a final del año pasado había un total de 40,5 millones de euros en «derechos pendientes de cobro», como son facturas, subvenciones, recibos o el ingreso por el dinero solicitado en préstamos bancarios.    
Estos dos conceptos sumarían un resultado de tesorería positivo de 48 millones de euros. Sin embargo, hay otros 42,5 que deben restarse, lo que da el balance final de 5,5.

TGN tiene 42,5 millones entre pagos pendientes de realizar y cobros dudosos de ingresar

En concreto, desde el área económica se indica en el informe que, al final de 2018, el Ayuntamiento había reconocido «obligaciones pendientes de pago» por valor de 18 millones de euros. Esto son, por ejemplo, facturas que el Consistorio había presupuestado y que aún no se habían hecho efectivas, mientras que también se detectan otros 2,9 millones que también son pagos comprometidos pero que, sin embargo, aún no se han incorporado en las previsiones económicas de la corporación local. 

Pau Pérez: «El resultado demuestra que vamos por la buena linea, y que las previsiones económicas eran realistas»

A todo ello, los especialistas de la Plaça de la Font también suman  en el balance negativo de tesorería casi 17 millones de euros de «saldos de dudoso cobro», que son las facturas o recibos emitidos y que no se han cobrado desde hace tiempo, por lo que ya no se espera cobrarlas a corto plazo. Finalmente, también se descuentan del saldo positivo otros 4,5 millones de euros que, pese a tener en líquido, ya están comprometidos para ser gastados en obras, facturas y la amortización o el pago de intereses bancarios. 

Amortización bancaria
De los 5,5 millones de euros, el Ayuntamiento destinará más de la mitad –3– a la amortización de la deuda municipal, mientras que otros 800.000 euros se incorporarán al apartado de inversiones para 2019. En este sentido, este dinero se sumará a los 11,3 millones que la corporación local aprobó el pasado mes de diciembre en sus cuentas municipales, que se abonarán mediante la concertación de un préstamo, de forma que la cifra que finalmente se invertirá a lo largo del próximo año será de más de 12,1 millones de euros. 

800.000 euros. Son los que se añadirán a los 11,3 millones de euros previstos para inversiones en las cuentas de 2019. Por ello, las obras previstas contarán con 12,1 millones. 

En el informe de los especialistas económicos de la Plaça de la Font se añade que, en lo referente a los gastos corrientes, a lo largo de 2018 se ejecutó el 92,5% de las operaciones previstas, así como un 99% de las financieras. Pese a ello, en el documento se revela una baja ejecución de las inversiones, ya que únicamente se materializó un 14,64% de lo presupuestado. 

«Esto se debe al hecho de que el proceso de contratación de las obras es largo, no que no se hayan querido realizar las actuaciones», indica el concejal de Hisenda, Pau Pérez (PSC). En el informe se añade que, durante 2018, el Consistorio se gastó unos cinco millones de euros en obras. De esta cantidad, más de la mitad fue para la piscina olímpica (2,7), así como 600.000 que se destinaron a Espimsa, otros 371.000 para instalaciones de los Juegos del Mediterráneo y 351.000 para infraestructuras del centro y de los barrios. También se pagaron 167.000 en el edificio del Teatre Metropol y 118.000 en el Circ Romà.  

El trabajo de los funcionarios municipales añade que, durante 2018, se percibió un 98% de los ingresos corrientes previstos, si bien solo se materializó un 11,8% de las operaciones financieras y un 6,77% de las operaciones de capital. 

En general, Pau Pérez se muestra «satisfecho» con los números, ya que, a su juicio, «se demuestra que los presupuestos están bien hechos y que son rigurosos». El edil socialista resalta «el alto grado de ejecución» de las partidas previstas y reitera que «el Ayuntamiento va en la buena linea, como se demuestra que hemos bajado de la ratio del 110% de endeudamiento». 

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