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H10 Imperial Tarraco retrasa su apertura hasta marzo de 2020

Su inauguración estaba prevista para mediados de este año, pero la actuación debe ser más ambiciosa de lo previsto

Núria Riu

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Las obras en el hotel Imperial Tarraco ya están en marcha desde hace algunos meses. FOTO: Alba Mariné

Las obras en el hotel Imperial Tarraco ya están en marcha desde hace algunos meses. FOTO: Alba Mariné

La ciudad de Tarragona afrontará su tercer verano sin poder recuperar a uno de sus establecimientos hoteleros más emblemáticos. Las obras del que debe ser el H10 Imperial Tarraco no habrán finalizado a mediados de este ejercicio, tal y como estaba previsto, sino que se retrasan algunos meses hasta inicios del año que viene. 

La demora se explica por las complicaciones que se pusieron de manifiesto con el inicio de los trabajos. «Tras hacerse las pruebas y las catas interiores, pudimos comprobar que el edificio que creíamos que estaba bien necesitaba un refuerzo estructural», explica Lluís Aluja, arquitecto responsable del proyecto. 

Construido a inicios de los años sesenta, no se había hecho ninguna reforma en profundidad en el interior del inmueble. Los nuevos propietarios eran conscientes de que el edificio ubicado en el Passeig de les Palmeres no podía estar afectado por aluminosis, porque la estructura era metálica. No obstante, cuando empezó el derribo de los tabiques y el esqueleto del edificio quedó al descubierto se constató también que sería necesaria la colocación de una nueva chapa ignífuga, para cumplir los estándares en materia de prevención de incendios. «La normativa es ahora mucho más exigente, por lo que las cosas deben hacerse bien hechas», aseguraba Aluja. 

En el interior se está haciendo la nueva distribución de las habitaciones

Los trabajos de refuerzo se han prolongado por espacio de cinco meses, por lo que las obras podrían alargarse hasta el mes de febrero o marzo aproximadamente. 

A marchas forzadas
Desde el exterior los cambios que pueden apreciarse son pocos. Lo más evidente fue la desaparición del antiguo rótulo y la colocación de las redes de protección en toda la fachada. En cambio, en su interior, se está trabajando a marchas forzadas para hacer la nueva distribución de las habitaciones y está previsto que en los próximos meses pueda acelerarse el ritmo de los trabajos. 

Aluja afirma que las complicaciones que se han detectado «no alterarán» el proyecto del hotel, que se había diseñado cuando los nuevos propietarios se hicieron con el inmueble en junio de 2016.

El establecimiento, de cuatro estrellas superior, reducirá su capacidad respecto a las 170 habitaciones que tenía en su anterior etapa. En su reapertura la cifra será de 139, ya que se han eliminado las que quedaban en la parte posterior. De esta forma, las cámaras serán más amplias y todas ellas contarán con un balcón con vistas al mar Mediterráneo. Además, las instalaciones contarán con cuatro salas de reuniones de cara a la celebración de congresos y reuniones de trabajo. 

En el interior del edificio también habrá una zona de spa para los clientes, mientras que en la planta baja del hotel estará el jardín con una piscina. 

Otra de las grandes apuestas será la terraza superior, con una piscina, una zona con hamacas reservada para los clientes y una zona chill out. En esta nueva trayectoria va a hacerse de este espacio un rincón con encanto desde el que poder disfrutar de unas vistas privilegiadas, que sea también un atractivo para que la gente de la ciudad se acerque también al hotel.

El estudio Lázaro Rosa- Violán será el que pondrá el sello en el proyecto de interiorismo. El equipos especializado en el diseño de restaurantes y hoteles de vanguardia, ha colaborado en reiteradas ocasiones con la cadena H10, que gestionará el establecimiento, y que, de esta forma, gana nueva presencia en un territorio.

Nueve meses de obras
En junio del año pasado, el Ayuntamiento de Tarragona concedía a la empresa la licencia para empezar las obras de recuperación del antiguo hotel. El objetivo era reabrir con la mayor celeridad posible para incrementar la capacidad hotelera de la ciudad, que en estos momentos es de 24 establecimientos, 1.080 camas y 2.222 camas.

Durante el año pasado, los hoteles de la ciudad registraron la cifra de 407.198. pernoctaciones, una cifra que disminuyó dado que 2018 fue el primer año completo en el que el hotel Imperial Tarraco estuvo cerrado los doce meses. 

El establecimiento, ubicado frente al Amfiteatre, busca recuperar el esplendor que en su momento hizo que hospedara a las principales autoridades que visitaban la ciudad.
 

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