Se disparan las licencias para la construcción de viviendas en Tarragona

En los últimos nueve meses, el Ayuntamiento ha recibido peticiones para levantar 796 pisos. La mayor parte de ellos estarán situados en el entorno del Joan XXIII y de la Tabacalera

Carla Pomerol

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El entorno del Hospital Joan XXIII es la zona de la ciudad donde más se prevén viviendas de nueva construcción en los próximos años. FOTO: Pere Ferré

El entorno del Hospital Joan XXIII es la zona de la ciudad donde más se prevén viviendas de nueva construcción en los próximos años. FOTO: Pere Ferré

El número de licencias solicitadas para edificar nuevas viviendas en Tarragona demuestran el auge de la construcción en el municipio. El Ayuntamiento ha recibido, en los últimos nueve meses, solicitudes para levantar hasta 796 viviendas. Expertos y consistorio aseguran que hacía muchos años que no se lograba llegar a esta cifra. La promoción inmobiliaria se ha despertado y se está dando rienda suelta a la demanda contenida de pisos. Este repunte en el ámbito de la construcción se debe a una mejor coyuntura económica y al aumento de concesión de crédito, según asegura Diego Reyes, presidente de la Associació de Promotors del Tarragonès.

Según un estudio que encargado por el Ayuntamiento –órgano que concede las licencias–, la ciudad debería absorber aproximadamente unas 465 viviendas de nueva construcción al año. Durante estos meses, las solicitudes de licencia de obras se ha disparado, llegando a las 796. La mayor parte de las viviendas previstas se encuentran en el entorno del Hospital Joan XXIII, 304, y cerca de la Tabacalera, 308 pisos. Además, también se prevén 30 viviendas en la calle Sant Pere de El Serrallo, 13 en la Via Augusta, 20 en Sant Pere i Sant Pau y 59 pisos en Sant Ramon, concretamente en una estructura de hormigón que quedó a medio construir hace unos años.

«Hasta el pasado mes de octubre, el Ayuntamiento había recibido solicitudes de licencia de obras para viviendas, como por ejemplo el edificio situado en la rotonda de la avenida Andorra. Pero no eran significativas», asegura el concejal de Urbanisme, Josep Maria Milà. El edil cree que, a finales de este año, estas licencias ya se habrán convertido en viviendas. El consistorio valora satisfactoriamente este repunte de la construcción de nueva vivienda, «ya que significa que la situación se está estabilizando. Ahora bien, no nos gustaría que se llegaran a cifras como las del 2002, cuando en un año se construyeron casi 3.000 viviendas», asegura Milà. 

Con la mirada al futuro

Para el Ayuntamiento es primordial disponer de suelo urbanizado para poder hacer frente a la demanda de nuevas viviendas. Actualmente, la ciudad cuenta con espacio para acoger unos 1.500 pisos, a parte de los casi 800 ya solicitados y previstos de manera inminente. «Teniendo en cuenta que lo ideal sería construir unos 465 pisos al año, tenemos, de momento, tres años asegurados», explica Milà. Estos solares se encuentran, en mayor parte, en el entorno del Joan XXIII, y el resto, desperdigados por la ciudad, entre Sant Salvador, la Vall de l’Arrabassada y Sant Pere i Sant Pau. 

«Esto es el suelo urbanizado que tenemos en la actualidad, pero debemos espabilarnos y prever la urbanización de otros puntos de la ciudad de cara al futuro», aconseja el concejal de Urbanisme. Algunos de ellos son el Pla Parcial 10 –que se refiere al entorno de Ikea y del Anillo Mediterráneo–, donde están pensadas unas 1.100 viviendas, y el Pla Parcial 1 –situado en la zona de Els Quatre Garrofers–, que acogería 400 pisos más. Por lo tanto, el Ayuntamiento tiene asegurado suelo urbanizado para seis años. «Y aquí se acabó la historia», asegura Milà, quien añade que «creo que es necesario hacer esta previsión para que no se dispare la especulación».

Llegar al 15%

Actualmente, el Ayuntamiento tiene suelo para acoger unas 65 viviendas de protección oficial. Estos solares están situados en la calle Santiyán –en la antigua comisaría de la Policía Nacional–, en la avenida Vidal i Barraquer y en Josep Floresvi Garreta, cerca de la estación de trenes. El actual equipo de gobierno se compromete a convertir estos terrenos en vivienda pública. Y es que el objetivo principal del anteproyecto del plan director que presentó la Generalitat es que los municipios cuenten con al menos el 15% de las viviendas nuevas como de protección oficial. El plazo para conseguir el reto es de 15 años. «No sé si llegaremos, ya que esto implica construir mucho, pero haremos lo que podremos», asegura Milà. 

«Hay grúas y andamios»

Los expertos confirman que se está empezando a construir más en la ciudad y que esta es la tónica que siguen los principales núcleos urbanos de la región, sobretodo en Tarragona. «El principal motivo es que las entidades financieras ofrecen más crédito para construir», asegura Diego Reyes, presidente de la Associació de Promotors del Tarragonès, quien alerta de que «si seguimos con este ritmo de incremento, deberíamos preocuparnos por un exceso de viviendas». 

Por su parte, Agustí Pujol, presidente de la Cambra de la Propietat Urbana, asegura que «una de las señales externas que marca y demuestra este auge en la construcción es la presencia de grúas y andamios en la ciudad». El presidente del Col·legi d’Arquitectes de la Demarcació de Tarragona, Joan Tous, opina que parte de las licencias solicitadas pertenecen a proyectos que hace años quedaron en la reserva, porque eran económicamente inviables.

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