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La reusense que lo ha dejado todo para dar la vuelta al mundo

Patrícia Pérez Vernet y su marido han visitado más de treinta  países durante su luna de miel, todo un proyecto de vida

Cristina Valls

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Patrícia Vernet y Neil Flannigan han emprendido una luna de miel de casi tres años. Foto: Cedida.

Patrícia Vernet y Neil Flannigan han emprendido una luna de miel de casi tres años. Foto: Cedida.

«De repente, decidí dejarlo todo. Mi puesto en el departamento de Recursos Humanos en una empresa de Tarragona y marcharme a Inglaterra a aprender inglés, sentía que tenía que hacer algo diferente con mi vida», comienza explicando su cambio de chipla reusense Patrícia Pérez Vernet. Y así lo hizo. Allí conoció a Neil Flannigan, instalador de fontanería, calefacción y gas desde que tenía 18 años.

Después de un año y medio de relación, decidieron «hacer algo especial con sus vidas»: viajar alrededor del mundo juntos. «Nos marchamos a Menorca, de dónde es mi padre, y un día, con la puesta de sol de fondo, Neil me pidió matrimonio», añade la chica. Una proposición que incluyó una luna de miel que se convertiría en un gran proyecto de vida.

La estación de tren birmana de Hsipaw. Foto: Cedida.

«Fue entonces cuando decidimos realizar ese viaje por el mundo como luna de miel», apunta Neil. A partir de entonces, ambos empezaron a ahorrar dinero, se casaron en Montferri y cogieron un avión hacia Toronto (Canadá). Allí empezaron una ruta romántica que se ha alargado cerca de tres años. Han estado viajando más de 1.000 días, han visitado más de 30 países y han visto seis de las siete maravillas del mundo.

 

La lista interminable

Canadá, Estados Unidos, Méjico, Belize, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Santiago de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, China, Hong Kong, Filipinas, Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia, Malasia, Myanmar, Singapur, Nepal, India, Tanzania, Jordania, Israel y Palestina y Marruecos. Parecida a una lista interminable, la pareja aún mira atrás y se sorprende.

La pareja ha viajado durante más de 1.000 días, han visitado más de 30 países y han visto seis de las siete maravillas del mundo

Para Pérez y Flannigan es complejo escoger un lugar que los haya cambiado. «Cada país te ofrece algo distinto, todo depende de tu carácter», dice Patrícia. Uno de sus destinos preferidos son las Filipinas por su predilección por las playas. Para Neil, amante de los animales, es Tanzania.

«Si pensamos en un lugar de montaña, definitivamente sería Nepal, y nos quedaríamos con Jordania por la bondad de su gente», dice la reusense. Realizar un viaje así, desde luego, los ha cambiado y también ha sido muy duro. «Los dos sabíamos que sería una experiencia difícil. Existía la posibilidad de que no acabáramos el viaje juntos. ¡Ahora parece que llevemos 10 años casados! Viajar por el mundo en pareja no es para todo el mundo», opina ella.

Imagen de Ecuador, en un jornada de senderismo en la que la pareja caminó en el circuito de Quilotoa. Foto: Cedida.

Y es que esta peculiar luna de miel ha sido un verdadero reto para el matrimonio. Muchas de las parejas que conocieron en el viaje tomaron  caminos diferentes. «Existen varios niveles que te hacen conocer la compatibilidad con la pareja: la primera es marcharse con ella de viaje y la otra vivir juntos. Nosotros hemos pasado cerca de 1.025 días juntos, las 24 horas. Hemos tenido discusiones y hemos conocido nuestros miedos, gustos y secretos. Han sido muchas las experiencias», subrayan.

 

«¡Ahora parece que llevemos 10 años casados! Viajar por el mundo en pareja no es para todo el mundo», opina la reusense

Los retos y las anécdotas han sido espectaculares. Neil aprendió español sin necesidad de recibir ninguna clase, han dormido con tarántulas en el Amazonas, han cruzado la frontera de Ecuador a Perú en una canoa diminuta, han pasado por la carretera más peligrosa del mundo en Bolivia, caminaron durante 21 días hasta el campo base del Everest, pasaron otros diez en un curso de meditación Vipassana en un monasterio budista en Tailandia con horarios y prácticas de lo más rigurosas, pasaron tres meses de viaje en India, cuatro días de safari en Tanzania, cruzaron las islas de San Blas de Panamá con una lancha en mitad de una fuerte tormenta y vivieron un gran choque cultural al viajar de Brasil a China.

Durante una ruta de senderismo del Kalaw en el lago Inle, en Birmania. Foto: Cedida.

«Además, en Méjico, haciendo autoestop, estuvimos a punto de ser secuestrados por un hombre muy extraño», relatan Patrícia y Neil. Su viaje también les ha brindado la oportunidad de conocer gente muy generosa.

 

El final de una aventura

«La anécdota que siempre explicamos fue la que vivimos en Williamsburg (Virginia, Estados Unidos). Nos alojamos en la casa de un americano con el que convivimos cuatro días. Cuando quisimos realizar un recorrido por Estados Unidos y no disponíamos de vehículo. El americano, sin pedir nada a cambio, ¡nos ofreció su coche para hacer toda la ruta hasta regresar a Los Ángeles!», recuerdan. Hicieron 21.000 kilómetros.

Un curso de meditación Vipassana en un monasterio budista en Tailandia Foto: Cedida.

Consideran que han cumplido un sueño y que aún les quedan destinos por descubrir. Enumeran algunos: Australia, Nueva Zelanda, Indonesia e Irán. Aunque por el momento, su próximo destino es España, donde iniciaran el Camino de Santiago.

 

«El hecho de haber estado casi tres años viajando nos ha aportado una cultura y un bagaje mucho más grande que el de nuestra etapa escolar. Pero nuestra aventura ya se acerca al final. No nos quedan más energías para continuar», aporta la pareja. Cargar las mochilas a todos lados, dormir en los peores lugares y descubrir manjares de infinidad de calidades también agota.

Desierto del Sáhara, en Marruecos. Foto: Cedida.

«Echamos de menos nuestra casa y a nuestra gente», valora Patrícia. Su viaje a Santiago les dará un mes para poder meditar todo lo que nos queda por delante. Y es desde que decidieron realizar este gran viaje, ambos dejaron sus ocupaciones de Inglaterra y han ido viajando agracias a sus ahorros, trabajar en hostal a cambio de alojamiento y a través de la plataforma de alojamiento Couchsurfing, un entorno virtual que permite a viajeros solicitar alojamiento gratuito con el fin de conocer otras culturas.

Las redes sociales han sido para Patrícia y Neil herramientas clave. «Nuestros amigos y familiares se sorprendieron mucho cuando se enteraron del viaje que queríamos hacer. Las redes sociales han sido un hilo directo con nuestros seres queridos para saber qué visitábamos y cómo nos encontrábamos. Cada imagen que compartimos describía mil sentimientos vividos», matiza la pareja. De hecho, para los interesados en visualizar su experiencia, pueden encontrar vídeos e imágenes en su perfil de Instagram Crazyglobetrotters

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