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El sudoku catalán

La investidura se le complica a Carles Puigdemont, que amenaza con bloquear la constitución del Parlament y con nuevas elecciones de cara a la primavera

Cristian Reino

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El Club Escacs Valls reservó una mesa para Oriol Junqueras durante la Copa Tarragona.  FOTO: dt

El Club Escacs Valls reservó una mesa para Oriol Junqueras durante la Copa Tarragona. FOTO: dt

Catalunya, desde que existe el Procés, se ha especializado en los sudokus.

No los fáciles, ni intermedios, los más difíciles. Laberintos sin aparente salida que acaban resolviéndose de manera milagrosa.

Tras las elecciones autonómicas del pasado mes de diciembre, que arrojaron una nueva mayoría absoluta independentista, estamos ante la quinta gran ecuación secesionista de los últimos cuatro años, después del 9-N, Junts pel Sí y el 27-S, la elección de Puigdemont y los hechos de octubre del año pasado, que culminaron con el 27-O.

Solo hay cuatro elementos seguros en el problema al que se enfrentan Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP: tres fechas y la convicción de que «como siempre, nos pondremos de acuerdo», según las fuerzas independentistas.

Se sabe el resultado, pero no el método para resolver una ecuación que estará condicionada por la decisión que adopte el próximo 11 de enero el juez del Supremo en relación al encarcelamiento de Jordi Sánchez y Quim Forn.

La otra data decisiva es el 15 de enero, el día en que se conocerá la sentencia del ‘caso Palau’, con posible condena para Convergència.

La tercera fecha clave es el 17 de enero, constitución de la Cámara.

A partir de ahí empezará a correr el reloj y lo que ahora son negociaciones con un cierto margen entre las formaciones secesionistas, se convertirán en reuniones al borde del precipicio.

Porque la repetición electoral sería un fracaso rotundo del independentismo

Sobre la mesa, varios problemas y de momento pocas soluciones. La primera meta volante se llamará presidencia de la Cámara catalana y composición de la mesa del Parlamento, órganos decisivos, que ya predeterminarán el tono de la legislatura.

Carme Forcadell se estrenó con un «¡visca la República!» y la legislatura siguió por esos mismos derroteros. Forcadell no quiere repetir. En principio, el puesto le corresponde a ERC, según el reparto de sillas con Junts per Catalunya.

Los republicanos quieren situar a Carles Mundó, exconsejero de Justicia y con un perfil más moderado , pero Puigdemont quiere a un radical como Forcadell

¿Regreso?

De salir victorioso de la batalla de la Mesa y la Presidencia de la Cámara, el independentismo afrontaría la prueba final del sudoku. La más complicada. El más difícil todavía.

El expresidente tendría hasta el 31 de enero para ejecutar su plan, que pasa por buscar una investidura a distancia, por ‘skype’, a pesar de que no es del agrado de ERC.

La otra posibilidad que barajan en Junts per Catalunya y en la que insisten con frecuencia es en forzar una negociación con el Gobierno central para que Puigdemont pueda participar en la investidura sin el riesgo de ser detenido.

Esta opción es más bien de cara a la galería, ya que la eventual detención del expresidente depende de un juez y no del Gobierno central.

En cualquier caso, desde Junts per Catalunya amenazan con bloquear la constitución de la Cámara y con la repetición de elecciones, para tratar de presionar a Madrid y también a sus socios republicanos, que ya empiezan a maniobrar, apretando a Puigdemont para que aclare su futuro y deslizando que si el exjefe del Ejecutivo no puede ser investido, el plan B para cumplir la promesa de restituir el gobierno anterior se llama Oriol Junqueras.

En Junts per Catalunya no quieren ni oír hablar de planes alternativos porque dinamita su única propuesta programática de restituir al «president legítimo». 

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