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El centro de Tarragona tiene más de 280 locales comerciales vacíos

El sector cree que la ciudad está perdiendo su ADN y alerta de la escasa calidad de algunos de los negocios que se están estableciendo

Núria Riu

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La Rambla Nova es uno de los ejes que está aguantando más gracias a la apuesta de las franquicias. FOTO:  PERE FERRÉ FOTO:  PERE FERRÉ FOTO:  PERE FERRÉ

La Rambla Nova es uno de los ejes que está aguantando más gracias a la apuesta de las franquicias. FOTO: PERE FERRÉ FOTO: PERE FERRÉ FOTO: PERE FERRÉ

¿Qué está pasando con el comercio de Tarragona? Tan solo en el último mes dos tiendas emblemáticas de la calle Unió han echado la persiana. Los traspasos están al orden del día y, aunque el movimiento es continuo, algunos de los locales más céntricos, que en cualquier gran ciudad serían los más cotizados, están acumulando polvo.

Tan solo en el centro de la ciudad hay alrededor de 280 locales vacíos. Es una dato que ha recogido Rafel Vidal en su dilatada trayectoria como estudioso del comercio de Tarragona. Vidal lleva más de cuarenta años recogiendo información. Junto a Ramon Giner publicó el libro El comerç a la Rambla de Tarragona. Pas a pas. Un trabajo que ha continuado y que actualiza en una base de datos sobre la realidad en casi una treintena de avenidas.

La calle Real, con 41 establecimientos vacíos, y la Ramon y Cajal, con 26, son las que muestran un panorama más desolador. La lista muestra también que en la calle Reding hay 21 puestos que ahora mismo están desocupados, mientras que la calle Unió, que toda la vida ha había sido uno de los ejes con más dinamismo, tiene disponibilidad para otros 16 negocios.

Vidal pasea a diario por buena parte de estas calles y va actualizando los datos constantemente. Considera que «el comercio local está perdiendo peso en favor de las franquicias», que «hay mucha rotación» y complementa su diagnosis asegurando que hay un «auge de fruterías que no entiendo de dónde sale».


Un plan de choque
La situación ya hace tiempo que ha disparado las alarmas en el sector. El presidente de la Via T, Salvador Minguella, constata que hay preocupación. «El comercio no está bien. O espabilamos y nos ponemos a pedalear todos un poquito más o, si seguimos con esta dinámica, dentro de cinco años no serán 280 sino 480 los que habrán bajado la persiana».

Minguella lamenta que «estamos perdiendo el ADN de la ciudad con tiendas históricas». Una opinión que comparte también el representante de Comerç en la demarcación de Tarragona de la patronal Pimec. Florenci Nieto es contundente: «El centro de Tarragona en estos momentos no tiene atractivo comercial». Y lamenta que algunos de los principales ejes, que habían tenido un importante peso, se encuentran en la zozobra. «Algunas zonas están medio muertas. La calle Gasòmetre, por ejemplo, está llena de comercios no identificados regentados por recién llegados, que no se adecuan a la tradición comercial de la ciudad, y que lo que hacen es contribuir a degradar la zona para que bajen los precios del alquiler», denuncia.


Pérdida de identidad
Los establecimientos de telefonía móvil, fruterías y colmados regentados principalmente por paquistaníes están proliferando. En algunas zonas como la Part Baixa y la Part Alta es donde son más habituales. En el segundo caso, han sido durante los últimos años la única posibilidad de comprar comestibles en el barrio. «Es un mundo a parte. Hay momentos en los que parece que reviva, pero la dinámica es completamente diferente. Básicamente porque los comercios pueden abrir los fines de semana y festivos. Pese a ello, tampoco me da la sensación de que se esté aprovechando», certifica Minguella.

El representante de la patronal de la pequeña y mediana empresa se muestra convencido de que la situación mejorará considerablemente con la apertura del Mercat Central. Su inauguración, prevista para el 16 de marzo, «será un dinamizador para todas las calles de esta zona», afirma Nieto. Además, éste se muestra convencido de que «será un equipamiento que creará tendencia y no tan solo entre los que vamos a comprar allí, sino que dará vida a una zona estratégica de la ciudad que contribuirá a revalorizar la zona, obligando a irse a los que no están vinculados a la tradición de comercio histórico de la ciudad».

Pese a ello, Florenci Nieto defiende que la inauguración del Mercat Central no será suficiente para revertir la situación. Por ello, apela a la necesidad de reactivar la Taula de Treball del Comerç.


Reactivar el diálogo
Impulsado desde el Ayuntamiento de Tarragona este grupo de trabajo se creó para unificar bajo el mismo paraguas el conjunto de las asociaciones comerciales de la ciudad. La última reunión fue en mayo del año pasado, cuando se abordaron tres temas: la preparación de la campaña de Navidad, la vinculación de este sector con los Juegos Mediterráneos y las oportunidades comerciales de los cruceristas.

El sector acordó que este año, cuando un buque atraque en el enclave tarraconense los establecimientos comerciales estarán abiertos. Una decisión que se adoptó forzada también por la presión que ejercieron las grandes superficies comerciales.

Pese a ello, Florenci Nieto opina que «deberíamos esforzarnos todos para reactivar este organismo y para ver qué es lo que se está haciendo en otras ciudades. Sería fundamental que pudiéramos establecer sinergias y si es necesario copiar las ideas que les están funcionando».

El presidente de la Via T, Salvador Minguella, también opina que «debería abordarse el problema seriamente». Y esto pasa por impulsar medidas de dinamización comercial acompañadas de actuaciones de mejora en la vía pública.

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