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Artur Mas, ante el juez

Antoni Coll i Gilabert

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Artur Mas tiene una gran capacidad oratoria y dialéctica que pone al servicio de una astucia igualmente innegable. Ayer dio la enésima prueba en el interrogatorio judicial.

Ahora bien, me queda la sensación de que considera tontos a muchos oyentes. Por ejemplo, cuando repite que puede ser condenado «por poner las urnas», frase que debería continuar: «En contra del mandato del Tribunal Constitucional».

Es como si alguien manifestara que puede ser condenado por pasear por la calle, y obviara decir que hizo caso omiso a la advertencia policial en una zona vedada al paso.

Se podrá discutir si el TC debió anular el «procés participatiu» del 9-N, pero pretender convencer de que no hubo desobediencia es una pretensión excesiva para quienes seguimos los acontecimientos.

Mi deseo es que Mas y sus colaboradores no sean condenados, pero de paso pediría que no tergiversen la realidad.

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